La invitación, afilado thriller de salón

La invitación The Invitation
Karyn Kusama arranca el primer día de la Muestra Syfy con un thriller entretenido, hábil y elegante

Cenar con tus amigos los de la secta

7 Desarrollo
8 Gestión de la tensión
8 Tono siniestro/cómico
7 Lugares comunes
6 Actuaciones
6 Originalidad
6 Tercer acto
6.9

Existe un humor afilado, a la vez que macabro, cuya única razón de existir es hacerte entender que estás nervioso. Esa risa que roza la histeria, también alivia la tensión existente en tu cuerpo y es, a su vez, profundamente estúpida, porque el hecho de que la desencadena suele no tener ni puñetera gracia. La invitación (The Invitation) sería esa situación extraña e inclasificable durante noventa minutos. Y ni siquiera es una comedia.

Unos amigos se reúnen en una casa después de dos años sin contacto entre ellos. Un hecho traumático les separó y todos perdieron el contacto; al menos hasta que una misteriosa invitación les reúne a todos en una casa de Los Ángeles, en una velada en la que tan sólo uno de los presentes parece ver que hay algo que no cuadra.

Como thriller de salón, un mismo espacio reúne a diferentes personajes para jugar con ellos a un vodevil siniestro en el que la trama avanza al ritmo que sus personajes, y a un guión que les enseña a ellos, y después a nosotros, sus cartas.

La invitación 3

Es difícil obviar que encerrar a varios personajes en un espacio muchas veces también desarrolla clichés, pero La invitación juega con ellos con sorna

Es difícil obviar que encerrar a varios personajes en un espacio muchas veces también desarrolla clichés que tienen que ver con marcar las pautas de guion según se descubren las diferentes personalidades de quién llena la estancia, o con giros bruscos de guion, o explosiones de terceros actos apoteósicos, o interesantísimos diálogos en apariencia baladís, pero que encierran secretos sobre la trama. Y muchas veces es difícil justificar el encierro voluntario si no es porque en realidad enmascara una falta de recursos considerable.

En La invitación (The Invitation) pareciera que estos lugares comunes se lo quiere quitar de encima rápido en un arranque que, por cierto, recuerda a obras maestras actuales como Langosta. La invitación (The Invitation) parece conocer los lugares comunes del thriller de salón y decide, desde el minuto uno, jugar con ellos con solera. Karyn Kusama resuelve que no se va a entretener desengranando distintas personalidades de sus protagonistas: nos vamos a identificar siempre con la mirada del personaje de Logan Marshall-Green y el resto cumplirán meras funciones de trama.

También, que los diálogos no desvelen nada: es una noche de reunión de viejos amigos, así que no hay doble rasero, hablemos de qué coño hacemos aquí. Lo que tiene que ver con el secreto del film se ve no se dice: un segundo visionado de La invitación (The Invitation) no hará que descubras que en cierta frase había segundas intenciones. Pero tal vez te descubra que las casualidades que hacen avanzar la trama, a veces son tramposas y otras poco creíbles.

La invitación The Invitation

A pesar de sus atajos y trampas, La invitación (The Invitation) sabe mantener su frescura, al menos hasta un tercer acto más comedido de lo que cabría esperar

Y a pesar de sus atajos y trampas, La invitación (The Invitation) sabe mantener su frescura hasta su tercer acto, más comedido de lo que cabría esperar, y resolver sus problemas con sorna. La sonrisa aparece insuflando una visión de entretenimiento inteligente y macabro, que no se toma tan enserio a él mismo como pudiese parecer. Escenas tensas que parecen rodadas entre bromas y risas mantienen la tensión y la atención y no juegan al despiste.

Tampoco se adelantan a la suspicacia del espectador, y lo hacen conscientemente. En un determinado momento del film, sus personajes resuleven que van a jugar al típico juego de confesiones del “yo nunca”, y sin embargo terminan dando la vuelta a la estupidez y juegan al “yo quiero”. No nos cuesta ver a Karyn Kusama hablándonos de que ya sabe que somos muy listos y conocemos lo que va a pasar, pero ella quiere que lo sepamos. Porque adelantándonos a los acontecimientos, también lo podemos descubrir lo divertido de la cuestión. Y reírnos histéricamente.

Comentarios

comentarios

More from Francesc Miró

Musarañas, el terror de lo delicado

Parece que en la tendencia a explotar al máximo el mínimo presupuesto...
Leer más

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *