14 películas (y series) espaciales para ver antes que ‘Marte (The Martian)’

This film image released by Warner Bros. Pictures shows a scene from "Gravity." (AP Photo/Warner Bros. Pictures)
Te ponemos deberes. Estos son los títulos que tendrías que haber visto antes de ir al cine a ver lo último de Ridley Scott

“El espacio, la última frontera”. Si el Capitán Kirk lo definía así justo antes de que arrancara la mítica sintonía de la serie Star Trek, no somos nadie para llevarle la contraria. Siglos de miradas ensoñadoras al firmamento con la vista perdida en las estrellas avalan un objetivo que todavía hoy se nos antoja inalcanzable. De poco importa que la tecnología haya avanzado hasta cotas capaces de acongojar a nuestros abuelos. El espacio, su frialdad, su vacío y su vastedad siguen poniendo a prueba nuestra perseverancia con su invitación constante a romper los secretos que se esconden en nuestra galaxia.

Dudas de proporciones siderales aparte, lo que está claro es que los secretos que se esconden en el espacio son una semilla perfecta para hacer crecer esa curiosidad innata que el ser humano lleva adherida a su condición. Y puesto que la tecnología impone sus restricciones, es la imaginación el vehículo perfecto para responder a nuestra necesidad de conocer que hay ahí afuera. Una imaginación que ha alimentado a la cultura popular desde Julio Verne hasta nuestros días.

El cine, con su capacidad para dar forma a los sueños más inalcanzables a través de un lenguaje capaz de aglutinar fantasía y realidad a través del elemento común de las emociones, y con su empleo mágico de la técnica para convertir en imágenes lo que tan solo es humo en nuestro subconsciente más onírico, nos ha permitido trascender las barreras de nuestra atmósfera e incluso de nuestro Sistema Solar, en viajes increíbles gracias a ese subgénero, el de las aventuras espaciales, capaz de sobrecogernos o hacernos disfrutar a partes iguales.

Gravedad cero, transbordadores espaciales, naves siderales, planetas y satélites, galaxias y toda su galería de habitantes, acción, suspense, drama, romance y sobre todo, mucha sci-fi. Porque sin esa mezcla explosiva que hilvana las leyes que rigen nuestra naturaleza con las de nuestro imaginario, ninguno de los títulos que aparecen en esta lista existirían. A veces con más de ciencia que de ficción; otras pasando por alto cualquier lógica humana que queramos aplicar, pero siempre en constante evolución, incorporando no sólo los últimos adelantes en efectos especiales, sino también adaptando su mensaje a los tiempos que corren y convirtiendo al espacio en un escenario más sobre el que derramar nuestras inquietudes.

Es por eso que en los últimos años, el género parece querer responder a la crisis que sufre la sociedad a través de una serie de relatos que enfrentan al individuo contra todo tipo de adversidades universales, con la obligación por parte del ser humano de demostrar que no hay infinito suficientemente grande como para que nuestra existencia quede puesta en entredicho. Primero fue Gravity, después Interestellar, y este año nos toca Marte (The Martian), para cerrar lo que podríamos denominar la “trilogía del hombre contra el espacio”. Es precisamente con motivo del estreno de lo último de Ridley Scott que os traemos esta lista por la que muchos me odiaréis, pero en la que se cuelan muchas de las películas y series (porque resulta imposible hablar del espacio en términos audiovisuales sin tener en cuenta su aportación a la pequeña pantalla) que más me han hecho vibrar con el séptimo arte, y con ellas, gran parte de mi amor por el cine. Así que, que comience la cuenta atrás. Abróchense los cinturones: 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, …

1. Viaje a la luna de Georges Méliès (1902)

Viaje a la luna Cinéfagos

Tan sólo catorce minutos le hacen falta a uno de los padres del cine para convertir la cinematografía en un arte más allá de toda consideración. Cuando el público estaba acostumbrado a cortos de dos minutos de duración, el francés George Méliès lo multiplicó por siete, y lo elevó a la enésima potencia de la fantasía con un relato cargado de surrealismo que bebe directamente de Julio Verne, y que se convierte en la primera cinta de ciencia-ficción de la historia. Un relato que sentaría muchas de las bases del género, con la incorporación de elementos que ya son icónicos en este tipo de cine, y con el uso sublime que este director siempre extraía de las posibilidades técnicas del séptimo arte. Imaginar lo que el público de la época debió de experimentar al ver ese cohete abandonar la tierra con su emblemática llegada a la luna es uno de los motivos por los que el cine es tan grande y emocionante. Una joya, miren por dónde lo miren.

2. Star Trek: La serie de Gene Roddenberry (1966)

Star Trek Series Cinéfagos

Las space-operas, ese subgénero que trata de manera romántica las aventuras espaciales de sus protagonistas, y que con su origen pulp pasó del papel a la pequeña pantalla primero, y a las salas de cine después, encuentra en Star Trek su máxima expresión. Planetas situados en los confines de nuestra galaxia; sociedades desconocidas cada una de ellas con su particularidad; lenguajes nunca antes escuchados; y sobre todo, la capacidad de seguir creando aún a día de hoy un universo capaz de crecer con cada nueva piedra del camino. Es en la serie original donde encontramos los momentos más legendarios y entrañables gracias a la ligereza de sus argumentos y al “horterismo” que desprendía cada episodio; aparte de un reparto legendario encabezados de manera sobresaliente por William Shatner y el mítico Leonard “Spock” Nimoy. Todas las series que vinieron después le deben su calidad a ella: Stargate, Babylon 5, Battlestar Galáctica, etc.

3. 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick (1968)

2001 Odisea en el espacio Cinéfagos

El primer hombre enfrentado al monolito tras conocer la violencia. El ser humano enfrentado a la máquina. El hombre enfrentado al tiempo y al espacio. El cine enfrentado a sus capacidades. Frialdad obsesiva, surrealismo, lirismo, musicalidad hecha imágenes, color, sonido. Todo eso y mucho más en una de las obras cumbres del género, que a su vez supondría el ocaso de las space-operas ya mencionadas con su visión más funesta del gigante infinito. Un relato tan influyente como desconcertante, que siembra la polémica sobre su calidad tanto como por su significado. Una cinta que juega con la ciencia y el subconsciente a partes iguales, y sin duda, un ejercicio cinematográfico esencial para entender la evolución del género en la gran pantalla. A caballo entre el viaje más psicodélico y el espectáculo más modélico, una de las obras maestras de ese genio que fue Stanley Kubrick se posicionó desde la fecha de su estreno como uno de los pilares sobre el que asentarían las propuestas de cientos de realizadores que estaban por venir.

4. La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza de George Lucas (1977)

Star Wars Cinéfagos

Cuentan que mientras construían un castillo de arena en la playa, Spielberg y Lucas apostaron sobre cuál de sus siguientes películas tendría más éxito: si Encuentros en la tercera fase del primero; o el título que nos ocupa. Al parecer Lucas no apostó por su propio caballo… y sin embargo le hizo de oro. Y no sólo eso, sino que cambió para siempre la manera de entender el cine, con la creación de la película-evento y todo el despliegue de publicidad y merchandising que desde entonces acompaña a estrenos de esta magnitud.

Culpable del renacer de las space-operas, pero con toques de western, acción, aventuras, comedia y romance. Con un maestro Jedi que toma bajo su protección a un joven chatarrero; con un piloto canalla heredero de los mejores antihéroes del cine del oeste clásico enzarzado en una guerra de sexos con una princesa, en la honda de una screwball-comedy; con un villano legendario llamado a ser icono de generaciones; y sobre todo con un universo que aún hoy continúa en expansión incorporando seres, máquinas y planetas a una larga nómina que ya por aquel entonces enmudeció al mundo. Porque George Lucas creó un viaje inmortal que engancharía a grandes y pequeños y les mantendría de por vida encadenados a la veneración de una película que juega su mejor baza en la ingenuidad de su propuesta, y en la brutal empatía que son capaces de desplegar todos sus personajes.

5. Alien, el octavo pasajero de Ridley Scott (1979)

Alien Octavo Pasajero 1979 Cinéfagos

“En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Ante semejante aseveración, una generación entera quedó desarmada y desamparada. A bordo de la nave Nostromo, gigantesca y desoladora por su frialdad, una pequeña tripulación entre la que resulta imposible evitar el magnetismo que desprende una descomunal Sigourney Weaver en el papel de la oficial Ripley, acompaña al espectador por una terrorífica aventura que pone a prueba la capacidad de la ciencia-ficción para romper sus propias reglas. Siguiendo el esquema de relato estilo “diez negritos” y dejando que sea el espectador el que dé forma a la bestia sin apenas mostrarla, Ridley Scott construyó una atmósfera aterradora capaz de cortar la respiración con el espacio como telón de fondo. Una demostración de que las aventuras espaciales permitían la adhesión de elementos de otros géneros sin despeinarse, a la vez que se rompía ese hechizo que tenía al público obnubilado con las galaxias tras la película de George Lucas. Más de uno se pensaría a partir de entonces lo de embarcarse en una nave espacial, y si no, que se lo pregunten al personaje de Kane, al que tan visceralmente interpretó John Hurt.

6. Apollo 13 de Ron Howard (1995)

Apollo 13 Tom Hanks Cinéfagos

Blandengue y facilona, como el cine de Howard. Pues sí. Pero también culpable de la carrera a la que un servidor decidió dedicar su futuro. Con la cruz a cuestas del “basado en hechos reales”, Howard compone una obra que abraza la épica más sensiblera en base a una de esas historias de supervivencia en condiciones extremas que tan bien le sientan al cine. Con un reparto de lujo, del que curiosamente destaca Ed Harris (nótese la ironía, por favor), la película pasa por ser un intento de reafirmar los engranajes de funcionamiento de la NASA en una época en la que la agencia comenzaba su debacle de cara al público. Objetivo cumplido o no, lo que queda es un relato que visto sin pretensiones ni intenciones didácticas, cumple sobradamente con el propósito de entretener.

7. Armageddon de Michael Bay (1998)

ARMAGEDDON, Steve Buscemi, Will Patton, Bruce Willis, Michael Clarke Duncan, Ben Affleck,  Owen Wilson, 1998

La 2001: Odisea del espacio de Michael Bay. Es decir, explosiones, montaje frenético y poca verosimilitud para variar. Algunos no dan para más. A saber: un grupo de perforadores comandados por John Mclean (Bruce Willis) son enviados a la superficie de un meteorito con más mala leche que la madre de Tamara (la mala) con el fin de penetrarlo sin dobles intenciones y detonarlo con una cabeza nuclear al sutil estilo de un buen científico de la NASA (la metáfora del petardo en la mano es de traca, y perdón por el chiste fácil). Os estaréis preguntando: ¿por qué la has añadido a la lista si pareces profesarle tan poco cariño?

Pues porque no es así. Realmente me encanta Armageddon. En un año en el que la cartelera vendía a toda costa el fin del mundo dada la cercanía del cambio de milenio, y en el que Deep Impact pretendía vendernos la misma historia de manera mucho más seria (e igualmente inverosímil), Bay y Bruckheimer perpetraron esta travesura de digestión ultrarápida tan absurda como divertida. Vista con los complejos a años luz de nuestra ética, resulta un ejemplo perfecto de cómo pasarse por el forro cualquier norma con tal de crear espectáculo. Y luego está Liv Tyler.

8. Futurama de Matt Groening (1999)

Futurama Series Cinéfagos

El universo hecho parodia. Una sátira soberbia sobre nuestra relación con la tecnología y el futuro. Visualmente mucho más completa que Los Simpsons, pero sin alcanzar sus infinitas cimas de genialidad, en su haber tiene momentos capaces de llevar las aventuras espaciales al límite de la hilaridad. Con una nómina de personajes sensacional es sin duda una joya de la pequeña pantalla que ha envejecido peor que la obra maestra de su creador con el paso de las temporadas, pero que aún así, cuenta con auténticas piezas cumbres del humor en sus primeros años.

9. Firefly de Joss Whedon (2002)

Firefly Series Cinéfagos

Joss Whedon es, por méritos propios, uno de los mejores defensores que tenemos en nuestros días de la cultura popular más deudora del entretenimiento. Un genio creador que ha bebido de infinitas fuentes referenciales y que es capaz de aglutinarlas todas ellas con su particular manera de entender la industria del entretenimiento. Firefly, su aportación a las aventuras espaciales, es una serie alocada construida en torno a una nómina de personajes impagables capaces de justificarse por solitario, y de crear momentos únicos cuando se combinan en el mismo plano. Heredera de la mejor tradición canallesca de Star Wars, con una necesidad acuciante de crear sus propias reglas respetando a la vez las que la naturaleza impone (tuvo que llegar Whedon para recordarnos que en el vacío no existe el sonido). Por desgracia, Firefly no tuvo demasiado tiempo para crecer. Tristemente cancelada, es sin duda un título indispensable para disfrutar del espacio en todas sus posibilidades.

10. Wall-E de Andrew Stanton (2008)

Wall-E Eva Cinéfagos

No solo de personajes de carne y hueso se nutren las películas de temática espacial. Y si no que se lo pregunten a este pequeño robot que conquistó los corazones de casi todo el mundo (algunos le consideraron subversivo al pobre) con su capacidad para transmitir emociones desde la supuesta simplicidad que muchos le presuponen al cine de animación. Con elementos referenciales a infinidad de títulos del género, y con un guión soberbio capaz de homenajear a su vez a los clásicos más hermosos del cine mudo, Stanton creó una pieza de soberbia orfebrería capaz de encoger los corazones del público y elevarlo al éxtasis de la diversión a partes iguales. Una de las piedras angulares de Pixar (ya no sé cuántas llevan, de verdad) y un auténtico deleite para los sentidos, que además puede presumir de contener algunas de las escenas más bellas rodadas en el espacio.

11. Moon de Duncan Jones (2009)

Moon Sam Rockwell Cinéfagos

La ópera prima del hijo de David Bowie pasa por ser uno de los más interesantes ejercicios de estilo dentro del género de los últimos años. Una historia de modestos medios capaz de mantenernos durante sus 97 minutos totalmente hipnotizados con una trama que huye de artificios para recuperar los elementos más clásicos del thriller y llevarlos al espacio con su inquietante frialdad. Una obra pequeña que se torna mayúscula gracias a su guión perfectamente orquestado y a un Sam Rockwell superlativo. Poco más se puede decir de una de esas rara avis que respetan al espectador tanto como a sí mismas.

12. Iron Sky de Timo Vuorensola (2012)

Iron Sky Film Cinéfagos

Agárrense que vienen curvas. Año 2018. En la luna, un ejército nazi que consiguió huir de la Tierra durante la Segunda Guerra Mundial se prepara para el alzamiento del IV Reich. Y tan anchos. No podía dejar escapar la oportunidad de incorporar esta joya de la serie Z para aquellos capaces de degustarla. Un auténtico delirio steampunk tan cutre como carente de complejos. Aquí todo tiene cabida. Interpretaciones pésimas, efectos especiales de parvulario, humor basto y poco estilizado, y momentos de delirante sátira política. Pasa por ser una de las más geniales idas de olla de los últimos años. Y se viene la secuela. Avisados quedáis.

13. Gravity de Alfonso Cuarón (2013)

Gravity

Hermosa e inquietante. De una factura técnica soberbia, y de una calidez humana sobrecogedora. Cuarón construyó un relato de supervivencia que enfrentaba al individuo con la desoladora soledad del infinito. Una fábula que asombró al mundo por la manera en la que el mexicano conseguía mezclar espectáculo con sensibilidad. Cada movimiento de cámara compone un baile que juega con la cadencia del relato para marcar un ritmo que se acompasa a la perfección con las pulsaciones del espectador. Una de esas demostraciones de que las limitaciones del cine aún están por descubrir, siempre y cuando se mantenga vivo el talento y la imaginación. Sandra Bullock además realizó un magnífico tour de forcé que pese a todo no alcanza el aura épica de Ripley en Alien.

14. Interestellar de Cristopher Nolan (2014)

Interstellar Cinéfagos

Admitámoslo. Guste más o menos, Christopher Nolan es el culpable de conseguir que el género del blockbuster se haya vuelto más inteligente últimamente. Cada nueva película del norteamericano es una experiencia en la que el espectador debe volcar sus cinco sentidos. Si lo consigue, la recompensa suele ser maravillosa. Con Interestellar, el director de la trilogía de El Caballero Oscuro fue un paso más allá y añadió a su película alma. Fuera efectivo o no, nadie puede negar la grandeza de un título que además respetaba de manera soberbia, en la medida de lo posible, las leyes más científicas y las conseguía acomodar a los intrincados giros de guión de una película capaz de demostrar lo bello que es el espacio, y lo peligroso que se puede volver a la vuelta de la última estrella.

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