American Horror Story: Cult – (S07E02) Recap “Don’t be Afraid of the Dark”

El capítulo de esta semana de American Horror Story prometía. Ya fuese por el cliffhanger de la semana pasada que prevenía un inicio electrizante o por los temas mostrados a lo largo del mismo (el miedo a Trump, las fobias, y una Billie Lourd de escándalo). Pero ha pasado una cosa. Una cosa mala. 

El capítulo abre donde lo habíamos dejado, la buena de Sarah paulson ha descubierto un payaso en su cama (el redactor hace esfuerzos sobre humanos para evitar cualquier mención a Muchachada Nui) y avisa a su esposa, que rápida toma un cuchillo y se dispone a inspeccionar el cuarto para encontrarlo vacío. Esta es, probablemente, una de las estretagemas más deleznables del terror. La aparición del payaso que sirvió de Cliffhanger en el anterior capítulo de poco o nada sirve en este, y cuando puede que tenga función (se descubre que todo ha sido una estratagema de un personaje, vemos un flash back que explica todo) ya poco importará. La sensación general con la resolución de esta escena es de gatillazo.

Si nada de lo que ve la protagonista (ni nosotros) es real, nada da miedo

Y por desgracia, no queda ahí. La inclusión de unos vecinos fans de Nicole Kidman y la carrera de Evan Peters para tomar un puesto en el ayuntamiento (¿es eso un City Council?) saben más bien a poco y no contagian en absoluto la idea de terror que pudimos llegar a notar en el primer capítulo. Ni siquiera la aparición de un cadáver en la nevera del restaurante consigue asustar. ¿Por qué? Porque puede desaparecer en cualquier momento. porque puede no haber estado nunca allí. Porque la serie no sólo juega con la percepción de sus personajes, también con la nuestra y si nada de lo que ve la protagonista (ni nosotros) es real, nada da miedo.

Mención aparte en este capítulo merece Billie Lpourd. Su papel podría caer con demasiada facilidad dentro del tópico de Niñera malvada (y de hecho, sigue todos los pasos a pies juntillas) pero la joven consigue darle a su personaje el punto exacto de equilibrio entre la locura y la (aparente) estabilidad. Por supuesto, su plan en el gran esquema de American Horror Story todavía no queda del todo claro, pero, al menos su interpretación destaca a la altura de Sarah Paulson como mínimo.

Por otro lado, hay que hablar de la escalada. Hace menos de dos capítulos, Sarah Paulson era una americana de bandera, una auténtica demócrata, que seguía la política a diario. Una mujer de principios. En este segundo capítulo consigue un arma de sus vecinos e instala barras en las ventanas de su casa. Esta sería una reacción que comprendería varios meses más adelante, pero no consigo ver esta evolución del personaje tan clara en solo dos capítulos. Y para cuando al final del capítulo abre fuego y supuestamente mata a un ayudante de cocinero de su restaurante… Todo comienza a parecer de todo menos creíble.

¿Qué pasará la semana que viene? Quizá nunca se haya disparado el arma. Quizá nunca saltó la alarma de la casa y quizá (quizá, ojalá) Donald Trump nunca ganó las elecciones.

Comentarios

comentarios

More from Andrés R. Paredes

Las madres y los padres superheroicos

¿Cuál fue el momento cinematográfico más bochornoso de 2016? Existen muchos ejemplos,...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *