Animales fantásticos y dónde encontrarlos, la posibilidad de una carta

J.K. Rowling se aprovecha de la ambigüedad de su más célebre promesa y, efectivamente, no vuelve a escribir una historia de Harry Potter. En vez de eso, prefiere demostrar lo bien que conoce los límites de su creación... y lo calados que nos tiene a todos.

Porque todos somos Jacob Kowalski

9 Los nuevos héroes a los que seguirás hasta el final
8 Los animalicos
5 La trama más allá de los nuevos héroes y los animalicos
9 La banda sonora
8 Ganas de ver las siguientes pelis
7.8

Leíste Harry Potter y la Piedra Filosofal a una edad muy tierna. Pronto estuviste seguro de que a la más adecuada, pero eso no te disuadió de recomendarle el libro a tus padres. “Para todos los públicos”, insistías, y nunca estuviste tan convencido de cuatro palabras. No era sólo que todos pudieran leer Harry Potter, sino que todos, todos, debían hacerlo.

Acabas de ver Animales fantásticos y dónde encontrarlos, expansión cinematográfica de la saga literaria que hasta no hace mucho consideraste innecesaria, vil y capitalista, y recuerdas –o crees que recuerdas, construyendo un relato porque ahora como que conviene– esa primera lectura. El tema de la carta de Hogwarts, con el que luego se ironizaría tanto en las redes sociales. Esa puñetera carta. El malvado tío Vernon, emperrado en que su sobrino no debía leerla bajo ningún concepto.

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No hace mucho, considerabas esta expansión de la saga vil, innecesaria y capitalista

Sus brazos, entonces, agarraban a Harry y lo apartaban del buzón, como la realidad, más tarde o más temprano, te agarraba a ti fuertemente y te sacaba de la lectura para devolverte al día a día. Ese lugar nefasto en el que no podías hablar con serpientes, en el que tus enfados no provocaban incendios, y donde ni siquiera había la más mínima posibilidad de una carta. En el libro, al final venía Hagrid, y la magia con él. El pequeño Potter conocía a sus amigos, llegaba a Hogwarts, y vivía aventuras. Mientras, tú seguías siendo un muggle. Un muggle inquieto, pero un muggle. Uno que, para más inri, no dejaba de crecer.

En Animales fantásticos y dónde encontrarlos, por primera vez, uno de los protagonistas es un muggle. Bueno. O un nomaj, como dicen los norteamericanos. Se llama Jacob Kowalski, lo interpreta con una candidez apabullante Dan Fogler, y se ha visto sin comerlo ni beberlo en un tremendo lío en el que están envueltos tanto el magizóologo Newt Scamander (Eddie Redmayne) como su maletín lleno de criaturas mágicas, y lo que parece ser una conspiración para conducir a los magos a una cruenta guerra contra los nomajs. Una movida. Pero Jacob es un tipo normal. Le gustan los dulces; lo único que quiere en la vida es un aval que le permita poner la pastelería de sus sueños. Y, de esta forma, poder dejar el trabajo en esa fábrica tan gris y asfixiante.

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Por primera vez, uno de los protagonistas es un muggle

Sin embargo, Jacob pronto vivirá en primera persona lo que son los Alohomora, los mareos que conllevan el aparecerse y desaparecerse, la legeremancia, los sinsabores de una política llevada por hechiceros que ni por ésas logra no ser enervante y por último, pero no menos importante, el amor. Una avalancha de cosas ante la cual sólo podrá sonreír de manera bobalicona y abrir mucho los ojos. Una expresión que tú, y tantos como tú, conocen a la perfección.

Durante la película, has sentido por Jacob una identificación tal que a veces hasta has dudado de que el señor Scamander fuera el verdadero protagonista de Animales fantásticos y dónde encontrarlos. O que su infatigable Pokémon GO por las calles de Nueva York tuviera una mínima relevancia. Es decir. Más allá de lo que es la excusa de la diversión. Más allá de la excusa que es, en sí, Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

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¿Tiene este infatigable Pokémon GO una mínima relevancia?

David Yates dirige esta película, como antes hizo con esas cuatro de Harry Potter de las que confundes escenas y esa descomunal bazofia que es La leyenda de Tarzán, y crees que lo hace hasta bien. Que lo tiene todo controlado e, incluso, ha dejado más secuencias para el recuerdo –maldita sea, aún tienes los ojos humedecidos tras esa secuencia final–, que durante toda su andadura anterior . No en vano, J.K. Rowling está detrás del guión, y si bien su pluma esta vez no ha estado todo lo afilada que suele a la hora de pergeñar la vertiente thriller del asunto –confusa, atropellada, nefasta por momentos–, nos ha vuelto a demostrar por qué no hay nadie como ella para crear personajes. Y poner, en cada uno de ellos, un corazón.

Sobre todo, esos cuatro protagonistas. Jacob, Newt. Y las hermanas Goldstein, Tina (Katherine Waterston) y la dulce, dulce Queenie (Alison Sudol). ¿Acaso alguien puede permanecer insensible ante toda la bondad que emanan? ¿Ante toda esa luz? Nadie es tan encantador en la vida real, así que sí, esto también va a ser cosa de magia. La prodigiosa partitura de James Newton Howard, asimismo, ayuda a esta impresión.

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Una parte de ti siempre seguirá creyendo que un día abrirás el buzón y encontrarás esa carta

Dicen que Animales fantásticos y dónde encontrarlos no es para niños. Que su target es una generación en concreto, a la que hoy te vanaglorias de pertenecer. Pero recuerdas los ojos de Jacob, y no puedes menos que caer en la cuenta de que, cuando les decías a tus padres que se leyeran esto que era bueno y era para todos los públicos, llevabas toda la razón.

También dicen que habrá más películas de Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Cuatro más, nada menos. Que aparecerá Johnny Depp. Dudas, porque eres más o menos adulto y no hay otra que dudar, pero también te fías. Porque deseas fiarte y seguir creyendo, como una pequeña parte de ti siempre seguirá creyendo que un día es posible que abras el buzón y encuentres esa carta.

Como, en fin, esto último siempre fue bastante improbable, te quedaba la opción de releer los libros de Harry Potter. La diferencia es que ahora, además, te queda el cine.

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