[AFF 2015] We Come as Friends, el cuello y la soga

El nuevo documental de Hubert Sauper (La pesadilla de Darwin), es un testimonio sobrecogedor del Sudán actual y también uno de los documentales del año

En su anterior encrucijada, Hubert Sauper nos enseñó que hay imágenes que penetran tanto como una bala en la sien. La pesadilla de Darwin funcionaba cómo un tiro en su objetivo de impacto directo en mentalidades bienpensantes que se llenan la boca hablando del progreso y cierran los ojos cuando ven su significado. Más que un documental, se trataba de una llamada de socorro, un golpe sobre la mesa sobre la responsabilidad del “mundo desarrollado” en el sufrimiento de la África poscolonial. La obra de Sauper llegó hasta la nominación al Oscar a Mejor Documental en 2006. Pero claro, competía con un documental sobre el Pingüino Emperador, así que adivinen quién se llevó la estatuilla.

Entonces se acusó a Sauper de acentuar su agresividad discursiva hasta puntos realmente morbosos: las imágenes que La pesadilla de Darwin contenía, a muchos les parecieron escabrosas y demasiado violentas. Tiempo después, sin relajar su discurso, Sauper nos ofrece un documental más adscrito a la línea general, más corriente, tranquilo y, porqué no, más elaborado y reflexivo. We Come as Friends recoje el testigo de la África supuestamente poscolonial, para ofrecer un testimonio de lo más contundente. Un documental que forma parte de la flamante Sección Atlas de la última edición del Atlántida Film Fest, el festival de cine online más importante de España y organizado por Filmin.

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We Come as Friends recoje el testigo de la África supuestamente poscolonial para ofrecer un testimonio igual de contundente que el de La pesadilla de Darwin

En el mismo año que Sauper presentaba su anterior documental, Sudán del Sur se convirtió en una región autónoma de Sudán con su propio gobierno y constitución. Y no fue hasta 2011 cuando el referéndum sobre su independencia arrojó un apoyo del 98’8% por el sí. Entonces se convirtió en el estado soberano más joven del mundo. Dos años después, también sería la nación soberana más joven del mundo en sumirse en una guerra civil que aún dura a día de hoy.

We Come as Friends analiza el fenómeno de Sudán dejando que la clave política hable por sí sola y ahondando en sus razones sociológicas y psicológicas. Mediante un viaje sin rumbo por aldeas, petroleras, fábricas, minas y pueblos-cementerio, Sauper escarba en la cementerios y el colonialismo, existe y sigue ahondando sus raíces podridas en África. Los nuevos colonos abrigan la fe cristiana y la erradicación del analfabetismo. El progreso está necesariamente ligado a “la ayuda y cooperación exterior” y el buen hacer solidario de la ONU. Aunque si cavamos sobre el presente nos daremos cuenta de que Sudán siempre ha estado en guerra desde que llegó “el progreso”. Fue el primer país africano en obtener su independencia tras la Segunda Guerra Mundial y sufrió conflictos armados constantes debidos a la religión en una nación dividida entre árabes y cristianos. Hoy, su conflicto es el mayor y más largo de los existentes en África y seguramente, de los más grandes del mundo.

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El documental analiza el fenómeno de Sudán dejando que la clave política hable por sí sola y ahondando en las razones sociológicas y psicológicas de su situación actual

We come as Friends no explica todo esto: muestra sus consecuencias y circunstancias heredadas. Las de Sudán, que en definitiva son las de África. El poscolonialismo siempre fue ficticio, otras naciones han cubierto los países africanos de una fauna humana particular que el documental retrata siempre con un verismo que duele: por momentos satírico, por instantes realmente cruel. Un retrato estremecedor de las huellas extranjeras sobre África y, en definitiva, de la ferocidad con que éstas se dejan.

Galeano ya lo decía. Si aceptamos la desigualdad como algo natural, aceptamos que la ley de la selva es el código que rige la conducta humana. Así que no existe la injusticia, puesto que lo que entendemos como tal no es más que la expresión cruel de la armonía del universo: los países pobres son pobres porque… son pobres. El destino está escrito en los astros y nacemos para cumplirlo: unos condenados a obedecer y otros señalados para mandar. Unos poniendo el cuello y otros poniendo la soga. ¿Es éste el mundo que queremos?

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