El cáliz de Mike Newell: la madurez era esto

En noviembre de 2005 asistimos al estreno de la cuarta entrega de la saga. El resultado del cambio del mexicano Cuarón por el británico Newell se resentía frente a los indiscutibles logros de El prisionero de Azkaban, lo que no implicaba que careciera de interés o de, incluso, cierta excelencia.

6.6

Doctor Strange, es lo que hay

Benedict Cumberbatch encarna al Hechicero Supremo en este festín visual que ni empacha ni deja poso, pero sí consigue mantener el interés por una franquicia que ya conocemos demasiado como para querer que cambie… ¿no?

8.5

Elle, prisioneros del deseo

Para su nueva película, Paul Verhoeven recurre tanto a una incontestable Isabelle Huppert como a un guión sin mácula. Su firme y sano propósito: que nos sintamos más sucios que nunca.

6.2

Los siete magníficos, cubrir la cuota

Antoine Fuqua afronta una nueva versión del clásico ‘western’ con dos preocupaciones fundamentales: adaptar la historia al gusto y sensibilidad de los nuevos tiempos, y envolverla con el suficiente ruido como para que no se note lo fútil de su esfuerzo.

5.4

Cazafantasmas, una deuda por saldar

Paul Feig dirige el enésimo artilugio nostálgico que trata de despegarse de los logros de películas no mejores, pero sí más aclimatadas a su tiempo. Su única baza: un reparto inmenso del que no sabe aprovecharse.

2.8

La leyenda de Tarzán, desidia salvaje

Enésima, y olvidable hasta niveles insultantes, revisión del héroe literario. Con unos actores nefastos y una dirección que tampoco se esfuerza nada, Warner Bros. nos ofrece un subproducto altamente incapacitado para entretener a nadie.