Babadook: nuevos monstruos, mismos miedos

Jennifer Kent crea uno de los monstruos más aterradores de los últimos tiempos y compone una película imprescindible para los amantes del género de terror

Acertada introspección a los traumas a través del género de terror. Una composición de gran calidad técnica y artística.

8 Dirección
8 Interpretaciones
8 Dirección artística
8 Terror
8

Si una fórmula sencilla y barata da resultados económicos, esa estrategia se repetirá a lo largo de los años. Los estudios cinematográficos han sabido perpetuar una serie de patrones a lo largo del tiempo sin ningún pudor, y si por el camino son capaces de crear alguna que otra franquicia, los posibles fracasos que pueda deparar la propuesta se ven solapadas por los éxitos. Así nos hemos encontrado un panorama, en cuanto al cine de terror se refiere, un tanto desolador. Esto parece está revertiendo por uno de las posibles formas de componer este cine –mediante la atmósfera, buscando antes inquietar al espectador que hacerle saltar en su butaca -, ya que a partir de ciertas propuestas independientes, y la gracia de directores como James Wan o Mike Flanagan, se nos ofertan obras tan interesantes como terroríficas. Siguiendo esta nueva línea, Babadook viene a fracturar ciertos vicios, sin verdaderas revoluciones, pero sí a devolvernos con inteligencia esa bella afición que es pasar miedo en una sala de cine.

Jennifer Kent realiza esta ópera prima tomando como inspiración su propio cortometraje Monster, y como ella asegura, preguntándose más detalles e inquietudes sobre esos personajes que componían aquella breve pieza de 2005. Un excelente ejercicio donde ya se atisbaban las maneras y el control de los recursos para crear un clímax insoportable. Babadook nos cuenta la historia de una madre, Amelia (Essie Davis) que no consigue desprenderse del trauma provocado por la muerte de su marido en un accidente de tráfico. En este proceso de depresión tiene que hacerse cargo de su hijo, Samuel (Noah Wiseman), niño con problemas en el colegio, con una nula capacidad para las relaciones sociales, y con miedo a la oscuridad y a esos monstruos que en nuestra infancia acechaban debajo de la cama. Una de esas noches Amelia encuentra un extraño libro. Un relato ilustrado sobre un ominoso personaje llamado Babadook. Y empiezan los problemas.

Babadook 2

Babadook se convierte en una pieza que intenta sacar adelante un cine de terror mirando más a la atmósfera y lo psicológico que al susto fácil

¿Madre e hijo? ¿Libros con halo místico? ¿Monstruos? Es cierto que no es en su originalidad donde destacan los aspectos más importantes de esta cinta australiana, ni ofrece grandes cambios en una premisa argumental tantas veces revisitada, pero es tanto la envoltura como el interior de esta narración lo que la hace destacarse sobre el resto de competidoras. Jennifer Kent en primer lugar hace una descripción bastante acertada y profunda sobre sus personajes. Son seres imperfectos y con problemas reconocibles, los observamos  y nos compadecemos de esa madre, al mismo tiempo que repudiamos un poco al hijo en los primeros compases. A medida que sus personalidades van desarrollándose vamos descomponiendo el porqué de ciertas actitudes. Llegamos a ver la dulzura de Samuel, quien prioriza la defensa de su madre a sus propios miedos, y empezamos a dudar de la capacidad como educadora de Amelia, una extraordinaria Essie Davis que desarrolla un personaje de complejas y extremas emociones. Atisbamos la pluma de una escritora detrás de su composición, que espanta clichés y nimios estereotipos, llegando a cada rincón de su personalidad con muchísima más naturalidad que cualquier otro personaje femenino visto en una horror movie. Y en la base de este guion, escrito por la propia Kent, se entrevé no sólo el gusto por hacer terror, sino de hablarnos sobre el miedo, la pérdida, las turbias experiencias, y cómo no saber escapar de ellas. Anclarse en traumas necesita de la involucración y lucha de otra persona para espantar esos fantasmas. De eso principalmente nos habla Babadook.

The Babadook (2014 Australia) Directed by Jennifer Kent Shown: Essie Davis

Jennifer Kent humaniza a los personajes y los hace imperfectos, alejandolos de los numerosos estereotipos que ha construido el cine de este género

Las limitaciones del planteamiento –en cuanto a lo que la propia acción sugiere, no en sus posibles lecturas- se ven una vez más en un segundo plano por un esmerado cuidado en la fotografía y su dirección de arte. La casa donde conviven esta madre y su retoño se convierte en una fría cárcel. Los toques fantásticos se aprecian, pero no solapan, un necesario naturalismo que impregna la realidad de lo que nos están contando, además del diseño del que podríamos considerar el personaje principal, Babadook, un monstruo que recuerda lo inventado por las películas alemanas de terror del primer tercio del siglo pasado -como El gabinete del Dr. Caligari-, y en definitiva el expresionismo germano del que la directora asegura haber tomado prestada algunas ideas para la composición del film. Crea tensión con poco, usando los elementos que componen a este fantasma y repartiéndolo cuidadosamente por las escenas. Un sombrero, una chaqueta o la macabra silueta de este Babadook provocarán que nos retorzamos en nuestro asiento. Y no necesita de mayor grandilocuencia ni un estilo aparatoso, nos identificamos con el miedo de Samuel, pues todos en mayor o menor medida lo hemos sufrido, el del monstruo que puede estar vigilándonos en la oscuridad de nuestra habitación. Y por último, el magnífico uso del libro como pilar que impulsa la trama, pues es en el momento de su lectura cuando aparece el verdadero terror, un componente premonitorio y suficientemente explícito –a través de unas magníficas ilustraciones llevadas a cabo por Alex Juhasz– para identificar el mal que está por venir, que parece estará ahí por siempre y jamás se irá. Esto nos condiciona y prepara, pues sabemos que cuando todo empiece, va a ser una verdadera pesadilla.

Concluyamos. Babadook puede ser una de las películas de un debutante más estimulantes y notables de los últimos años y sirve para recordarnos que el gran cine de terror viene de la atmósfera, de lo oscuro y lo incierto. Películas como ésta, It Follows o The Conjuring han conseguido imprimir un toque de calidad a las nuevas propuestas del género y creando un nuevo imaginario. Y nos hace reencontrarnos con tan sádica y divertida afición, que es contemplar el horror sufrido en las carnes de otros.

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