Bel Ami, historia de un seductor que no enamora

"No seré el mejor actor del mundo... pero mirad qué bien pongo cara de atún"
Bel Ami, historia de un seductor, es un drama de época en el que Robert Pattinson trata de seducir a tres pedazo de mujeres como Uma Thurman, Christina Ricci y Kristin Scott Thomas.
“No seré el mejor actor del mundo… pero mirad qué bien pongo cara de atún”

En una escena de Bel Ami, Uma Thurman adoctrina a Robert Pattinson revelándole que “las personas más importantes de París no son los hombres, sino sus mujeres”. La misma enseñanza se puede aplicar a esta adaptación de la novela de Guy Maupassant, pues si hay algo rescatable en esta película son las interpretaciones del trío femenino, compuesto por unas excepcionales Thurman, Christina Ricci y Kristin Scott Thomas. Demasiada mujer para un esforzado Robert Pattinson, que a la postre resulta una elección totalmente lógica para interpretar a un Georges Duroy falto de cualquier talento más allá de su supuesto magnetismo y atractivo. Que el personaje protagonista esté tan mal dibujado no ayuda en nada a un Pattinson devorado por sus compañeras de reparto, cuyos roles están tratados con infinitamente más cariño. La posibilidad de que el vampírico ídolo teen conquiste a toda una Uma Thurman de armas tomar resulta risible, y es que ahí radica el mayor problema de Bel Ami, que ni seduce ni, mucho menos, enamora.

 

“Llego a nacer un poco más intenso y me rompo”

La historia del bello amigo es la de un Tom Ripley de época que, en vez de robar identidades, se apodera de las mujeres de otros para escalar socialmente. Lamentablemente no hay rastro de la sutileza ni de la elegancia que tuvo Minghella a la hora de adaptar a Patricia Highsmith. En cambio, ahí está el bochornoso plano de la cucaracha para subrayar lo que es obvio. La película quiere mirarse en el espejo del Scorsese de La edad de la inocencia y del Frears de Las amistades peligrosas, pero le hubiera ido mejor tomar algo del desgarro de Cumbres Borrascosas (Andrea Arnold, 2011) o de la sensibilidad de Jane Eyre (Cary Fukunaga, 2011). A su favor, la factura técnica es impecable y el bagaje teatral de los noveles directores propicia alguna escena notable, como aquella en la que Duroy conoce a las tres damas que marcarán su vida. Aún así, la lista de aciertos se antoja insuficiente para cualquier valoración que vaya más allá del simple aprobado. Es una lástima que un material tan bueno acabe resultando una obra tan carente de alma. Un poco meh.

“Soy un dandy porque llevo bastón y miro serio”

Comentarios

comentarios

Escrito por
More from Tolo

Café de Flore, irregular cavilación sobre el amor eterno

  Café de Flore es una cafetería-restaurante del barrio de Saint Germain,...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *