Make Happy: Bo Burnham quiere que seas feliz

Los deseos sinceros de un cómico que apareció de la nada en YouTube y ahora estrena nuevo especial en Netflix

Cuando un monologuista sube a un escenario está representando un papel tal y como cualquier actor haría. Los espectadores pueden sentir que Louis C.K. no siente tanto desprecio por sí mismo, que Ricky Gervais no tiene el ego tan subido y que Anthony Jeselnik no puede ser tan… como es. Pocas veces podrá verse una actitud totalmente sincera en un escenario cómico (excepto, quizá, en esa rara avis que es This is not happening), a una persona en vez de un personaje, a alguien que habla de su visión personal del mundo. Cuando un cómico se sube a un escenario y realmente se muestra tal y como es, aunque sea durante unos breves segundos, se convierte en algo más que un show. En ese sentido, el personaje de Bo Burnham está construido de tal manera que, de vez en cuando en todos sus shows, la sinceridad brilla por encima del espectáculo. Y eso es un cambio agradable. Sólo así se explica que a los 26 años tenga ya su primer especial en Netflix, Make Happy, y se haya convertido en una de las principales voces de la comedia actual.

Make Happy Bo Burnham

La vida para mi no es un camino en línea recta, no tiene sentido subir a un escenario y simplemente contar una historia. La vida es un poco como mis shows, caótica, extraña y desconectada de todo. Las cosas cambian rápidamente y es confuso y hace mucho ruido. Es una forma extraña de ser honesto

La carrera de Robert “Bo” Burnham comienza como fenómeno de internet. El 21 de Diciembre de 2006, con 16 años, sube a Youtube dos canciones para compartir con su familia: My whole family y My little secret. Como en el clásico cuento de éxito de los 2000, Bo se convierte de la noche a la mañana en el éxito del momento. Continúa subiendo canciones en las que señala aspectos como el racismo, la fama, la homosexualidad y comienza a colarse en la escena de cómicos emergentes. Su estatus de Internet Famous le convierten en objeto de crítica de sus compañeros de profesión, pero trabaja duro para quitarse de encima esa etiqueta llegando incluso a realizar una crítica contundente contra la plataforma en el propio festival de Youtube Live. En 2008, firma un contrato con Comedy Central, publica su primer EP Bo fo Sho y para el año siguiente ya publica su primer disco Bo Burnham. En 2010, con sólo 20 años, Bo publica su segundo disco Words words words y un especial que se edita en DVD.

Pero es en 2013 cuando el cómico de Massachusetts comienza a tratar la comedia como lo que realmente es. Produce y protagoniza Zach Stone is going to be Famous, serie en formato falso documental sobre un joven que busca desesperadamente la fama; publica su primer libro, Egghead or how to live on ideas only; y publica su especial What en CD y en su canal de Youtube. Si bien la serie no es recuperada para una segunda temporada por sus bajos índices de audiencia, el libro se agota rápidamente y What se convierte en un auténtico éxito. Y no es para menos.

Porque Bo Burnham compone, toca el piano, la guitarra, canta, rapea, usa Auto-tune, baila, y suda en el escenario mientras te hace reír. No es el primer cómico en mezclar música con humor, y para ello existen ejemplos como Trevor Moore, Tim Minchin, o Weird Al Yankovic. Y sus composiciones tienen una estructura musical muy clara que se repite de disco a disco, pero los temas que trata van más allá de lo que el resto de miembros de su rama llega jamás a tocar.

En su gira del 2013, Bo se abre completamente al público. Ya no sólo se trata de hacer reír, también toma el personaje que ha utilizado hasta entonces y lo subvierte, lo utiliza en contra de sí mismo y de su público. A través de las canciones, los chistes, los juegos de palabras y discursos enrevesados, Bo deconstruye sus propios números, y su discurso se encuentra todo el rato a caballo entre el ridículo, la sinceridad, lo absurdo y los chistes sexuales. Sad, la primera canción del espectáculo,  marca el ritmo de todo el show. En ella, el cómico explica su visión personal de la comedia: más o menos un “Todo duele, nada es gracioso, pero si me río de ello, seré un… psicópata”.

I fuck Sluts, el segmento Poems, o la canción favorita de un servidor, From God’s perspective, son piezas que se desarrollan dentro de un esquema claro: Presentar una realidad dolorosa, exponer la tristeza que subyace bajo el humor y finalmente mostrar que no todo es tan terrible. Uno de los mayores méritos que se encuentran en este show es que, incluso cuando se vuelve introspectivo y personal, no se vuelve aburrido. #Deep, Out of the abyss y Left Brain, Right brain son tres temas que el cantante utiliza para exponerse frente al público y literalmente exponernos su cerebro. Lo que hace Bo en el escenario se encuentra a medio camino entre Show, Via Crucis y terapia. La guinda del pastel son los dos últimos temas: Repeat Stuff y We Think We know You, el uno un ataque directo, doloroso y casi perfecto a la industria musical y el segundo el broche final con el que el cantante cierra la boca de todos sus críticos de la manera más elegante posible. Son dos de las canciones más sinceras y cómicas que se puede ver en un escenario a día de hoy.

What no solo es gracioso. Como su propio título indica, en muchos puntos es desconcertante y doloroso. El cómico no sólo hace reír, también deja ver que lo pasa mal, que ser como él es es difícil, pero que entiende que todos los que le observan también tienen problemas. Y sabe que no puede ayudar a nadie, y lo hace ver. Lo único que puede hacer es enseñar cómo afronta él su día a día, cómo sobrevive, y lucha, y como detrás de cada depresión hay un chiste y como detrás de cada chiste hay una depresión. Insiste una y otra vez (como hace en esta entrevista en el show de Conan O’Brian) en que él no es un modelo de conducta. Que nadie debería seguir su ejemplo. Y que ni las estrellas, ni los famosos, ni la subcultura salvará a nadie. La única manera de ser feliz es a través de cada uno mismo.

Pero esto se remonta a 2013. Tras tres años sin tours, un guión escrito para Judd Apatow sobre los musicales de instituto que no llega a ninguna parte, una aparición estelar en Parks & Recreation, 2.2 millones de followers en Vine y más de un millón en twitter, Bo Burnham vuelve en 2016 con Make Happy en Netflix. Y vuelve cambiado.

Creo que en el anterior especial puse mucho de mi propia cabeza. Era todo demasiado introspectivo, y éste está enfocado más hacia el público

Make Happy es poco más que una revisión de todos los temas tratados en What, profundizando todavía más en su crítica a la industria musical, al público y la corrección política. Se complica la vida al meterse con el Pop, el Rap y el Country, analiza las formas de entretenimiento como los Lip sync de Jimmy Fallon, Guy Fieri y básicamente, toda forma de entretenimiento, incluyéndose a sí mismo. Y sale airoso en el intento. Burnham insiste en que el sector del entretenimiento es una de las mayores farsas actuales, que él está al servicio de un sistema, que cobra demasiado para lo poco que hace, que en realidad, despistarse de los dolores de la vida real no hace que éstos desaparezcan y que una vez más, el mundo es terrible. Todo el espectáculo de Make Happy sirve para hacer ver al espectador que los espectáculos son simplemente carcasas sin alma, incluso el suyo propio. Quizá por eso, es de nuevo en sus dos últimas canciones en donde Bo, detrás de todas las luces y colores, detrás de los efectos de sonido, el Autotune y los instrumentos, desvela su gran secreto.

Detrás de cada chiste, cada canción, cada risa hay una persona terriblemente insegura. Kanye Rant no sólo deconstruye todo el show sino que al repasarlo puede verse algo único: a un chaval desesperado por hacernos reír. Una de las personas más humildes que puede cualquiera encontrar en el panorama cómico actual, y que, como dice en la última canción (titulada como el propio especial, Make Happy), tan sólo quiere saber si ha hecho feliz a quienes observan. Es la pureza de ese deseo por dejar de lado su personaje y desvelar la necesidad que siente por hacer felices a los espectadores lo que hace a este cómico de 26 años un ejemplo a seguir. No sólo quiere romperte los esquemas. Quiere que seas feliz.

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