Crítica por correo: ‘The Defenders’ (Netflix)

Marta Trivi y Andrés R. Paredes se enfrentan a la nueva serie de Netflix, comentándola al mismo tiempo y en tiempo real

En este análisis de The Defenders, el nuevo estreno de Netflix, me intercambio unos correos electrónicos con mi compañera Marta Trivi conforme llegamos a distintos puntos de la serie. Lo que leéis a continuación es un historial de esos emails desde que vemos el primer tramo de episodios, un segundo, y hasta la traca final.

ANDRÉS PAREDES: Voy a ir directo al grano, porque llevo masticando esto mucho (casi demasiado) tiempo: The Defenders es a televisión lo que Los Vengadores fue al cine. El cúmulo de un buen puñado de historias que deberían dar pie a una mayor, a una amenaza más grande y peligrosa. Un atajo de personajes carismáticos se dan la mano después de sus vaivenes y se disponen a luchar contra el mal. Debería ser eso. Pero el grupito de Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage (¿qué? ¿Hay un cuarto? ¡Nadie me lo había dicho!) es uno de los más dispares —tanto en lo que pretenden, lo que quieren como en lo que consiguen— que no puedo si no acercarme a The Defenders con cuidado. Porque igual, a pesar de ser sólo ocho episodios, el tramo de la mitad es un aburrimiento —firma de la casa de Netflix. O quizá las subtramas sean de bostezo directo —firma de la casa de Marvel. O la producción sea tan mala que desconecte por completo.

Voy con miedo, Marta. Espero que tú lo lleves mejor.

MARTA TRIVI: Creo que la comparación entre Los Vengadores y The Defenders es inevitable. Te viene sola a los dedos. Es casi igual de fácil que hacer el chiste con que los primeros pertenecen al universo cinematográfico mientras que los segundos ni siquiera son verdadera televisión. Y sin embargo no me causan tanto recelo como a ti.

Voy a empezar, tan directa como tú, diciendo que no me gustan los superhéroes. Me aburre el género, me desconciertan los personajes y me resulta difícil conectar con una trama que es siempre todo o nada. El bien y el mal como conceptos absolutos y toda la humanidad dependiendo de una persona que es quizás demasiado perfecta y blanca —en todos lo sentidos— como para representarme.

Sencillamente, un grupo de minorías formado por un abogado con diversidad funcional entregado a la justicia social día y noche, una mujer maltratada que ha conseguido empoderarse y un afroamericano con sus luces y sombras me hacen sentir, al menos como espectadora, mucho más segura. Sí, luego está “el otro” ¿No es genial que por una vez quede claro que el hombre blanco cis-het es el que sobra?

El bien y el mal como conceptos absolutos y toda la humanidad dependiendo de una persona que es quizás demasiado perfecta y blanca (en todos lo sentidos)

Tramo intermedio de episodios

ANDRÉS: Menuda sorpresa. Osea, estamos a mitad de serie, y la verdad es que… bueno, que se me ha pasado volando. En parte es obvio el motivo. La serie tiene que presentar cuatro personajes, cuatro historias bastante dispares, y lo hace rápido y bien. Luke queriendo ayudar a su comunidad, Matt y su problema para recuperar la máscara, y Jessica… bueno, creo que todavía con síndrome de estrés postraumático. Pero por raro que parezca, el que más me ha sorprendido es… Iron Fist. Precisamente por ese discurso que le suelta Luke de “Eres el 1% y aun así vas a por la gente de los barrios bajos. Sinvergüenza”. Su trama sigue aburriéndome bastante, pero ha pegado un salto considerable con respecto a su propia serie. Sólo espero que en lo que queda de temporada (¿Solo cuatro capítulos? Se me van a hacer pocos y eso es bueno) quede algo de esa conversación. Las cuatro tramas son tópicos fuertes de las historias de superhéroes, pero están bien llevadas —creo. En cuanto a ritmo, la serie va a todo trapo, pero porque está retorciendo su propio brazo con cinco tramas y quiere funcionar desesperadamente todo el tiempo. Y vaya. Funciona. Está un poco coja, pero funciona.

Otra historia son los secundarios. Hablemos de Sigourney Weaver. De que es un malo del cajón desastre de los malos de Disney. “Quiero la dominación mundial y la inmortalidad”. Y ella salva los platos siendo simplemente… pues Sigourney Weaver. Osea, ella mola. Siempre ha molado. Pero aquí da la impresión de que todo se equilibra gracias a su carisma. Y para lo poco que ha salido Scott Glenn hasta ahora, igual.

Ahora mismo no se hacia dónde va a ir la serie. Y el cómo va a acabar esta última mitad es determinante. Todo hasta ahora está bien. Una amenaza decente, aunque predecible, unos personajes interesantes y una realización que no está mal. Todo está en esa frontera entre lo destacable y lo inocuo. Ahora es cuando se la juegan.

Es evidente que Netflix quiere hacer las cosas bien. Se preocupa de contarnos de dónde viene cada personaje y cuáles son sus motivaciones para unirse al resto de compañeros.

MARTA: Parece que, de nuevo, no coincidimos. Quizás porque me enfrenté a la serie con ganas, con un cierto hype, si lo prefieres, los tres primeros episodios no lograron convencerme. No es que sean malos, ni siquiera me resultaron aburridos como algunos compañeros me comentan. Simplemente, me han parecido episodios muy irregulares.

Es evidente que Netflix quiere hacer las cosas bien. Se preocupa por contarnos de dónde viene cada personaje y cuáles son sus motivaciones para unirse al resto de compañeros. Esto se hace con mimo, manteniendo la fotografía y el tono propio de cada serie: Daredevil con su metal y tonos rojos, Jessica Jones con segmentos azulados y el alcohol siempre presente, mientras que el amarillo y los tonos brillantes, acompañados por música hip-hop, anuncian la presencia de Luke Cage. Iron Fist también se mueve por ahí y son precisamente sus apariciones las que provocaban que de vez en cuando me encontrara mirando el móvil y desconectando de todo lo que se contaba. Deseando que volvieran los demás.

Sin embargo, con el capítulo cuatro no he podido sino venirme arriba. La química entre los Defensores es tan perfecta que consigue que un capítulo de “tipos sentados” conversando en un restaurante chino sea tan divertido o más que todas las escenas de acción anteriores. Todos tienen cosas que decirse, todos mantienen dinámicas interesantes con sus compañeros. Nadie sobra. No, Danny tampoco.

Creo que me da igual si la Mano consigue destruir Nueva York, te lo digo así. Sólo espero ver muchas conversaciones. Quiero ver a The Defenders de copas un viernes después de trabajar. Quiero verlos de pizza-peli en loft de Matt Murdock y creando un grupo de WhatsApp para compartir memes. No sé qué dice esto del personaje de Sigourney Weaver, pero creo que nada bueno.

Da la impresión de que nada importa en la serie, porque si alguien muere da igual (ya sea porque resucitan o porque no se les vuelve a mentar jamás)

Tramo final de epsiodios

ANDRÉS: Bueno. Yo acabé ayer y ahora me explico por qué dieron a la prensa los cuatro primeros episodios. Porque sin duda son los mejores. Quiero decir, me esperaba un bajón de calidad en los últimos capítulos antes de un gran finale, pero lo del capítulo 5, 6, y 7 es de risa. Hablando rápido y mal, la serie pretende, aparte de matar personajes, mantenerse entretenida a base de avanzar hacia un punto extraño en el que no tengo del todo claro qué quieren ni los malos ni los buenos..

En muchos sentidos, este último tramo me ha recordado a una partida de rol. Una mala partida de rol. En estos últimos cuatro capítulos los protagonistas han repasado las pista iniciales, han tirado de carisma, han hecho magia y han acabado haciendo una carrera muy loca contrarreloj para evitar morir. Ya ves. Oh, y… ¿ya he dicho que muere gente?

Quizá sea esto lo que más rabia me da: en este último tramo hay dos muertes que en el gran esquema del mundo de los Defensores deberían hacer tambalear los cimientos y parece que a nadie le importan. Da la impresión de que nada importa en la serie, porque si alguien muere, da igual; ya sea porque resucitan o porque no se les vuelve a mentar jamás. Y está mas que claro que los malos no se saldrán con la suya.

Me empiezo a negar a llamar a los villanos de Marvel/Netflix villanos, o antihéroes, o cualquier cosa así. Son malos. Como cuando era pequeño y unos jugábamos a los polis y otros a los malos. ¿Quién es Weaver? ¿Por qué le han hecho esto a Madame Gao? Un personaje que resultaba superinteresante en la primera temporada de Daredevil y que ahora es… bueno, es patética.

Y olvidémonos de más capítulos como el cuarto. Es una rara avis dentro del género superheroico —al menos en cine y TV— el ver a un puñado de héroes sentados contándose batallitas. Es, en mi opinión, una de las cosas más interesantes que podrían hacer. Y la serie baraja con la posibilidad y tontea un poco con ella… para rápidamente dejarla de lado. Es un poco frustrante.

Por desgracia, la serie se ha quedado en lo inocuo, en un incidente sin más, en algo con ciertas partes entretenidas (sí, quizá alguna pelea, algún diálogo entre Iron Fist/Luke Cage), pero en general: una decepción.

Espero que en esto coincidamos un poco más. Porque si no, esto es LA GUERRA. Y bueno, una guerra de verdad. No una guerra con treinta ninjas en una especie de… ¿cadáver de Dragón? ¿Creo?

Definitivamente, la traca final es confusa y prescindible.

MARTA: He tardado en escribirte porque los últimos episodios se me han hecho muy cuesta arriba. Pensaba que era porque el cuarto me había maravillado (y ante él, todo desluce), pero al leerte ahora creo que eso no tiene nada que ver. Definitivamente, la traca final es confusa y prescindible.

Hasta la mitad de la temporada me estaba dando la sensación de que Netflix y Marvel tenían cierta intención de innovar. Esa mezcla perfecta entre las cuatro series que convergían luego en un cuarto episodio en donde se establecían dinámicas nuevas y en donde se exponía un tono novedoso me transmitía muy buenas vibraciones. Tenía la impresión de que The Defenders iba a ser un grupo más similar a los Guardianes de la Galaxia —en el sentido de que el carisma era más importante que la trama— que a Los Vengadores —y la idea me gustaba. Pero al final se queda en nada.

Los tres siguientes episodios, el 5, 6 y 7, se esfuerzan tanto por seguir el “manual superheroico” que la serie se olvida de lo que en el primer tramo había hecho tan bien: explicarnos las motivaciones de los personajes. Tenemos un episodio dedicado en exclusiva a cómo los héroes ponen a salvo a sus seres queridos. Es algo que tienen que hacer, es un paso evidente en el desarrollo narrativo, pero todo se hace con tanta frialdad, con tanto automatismo, que en ningún momento sentimos preocupación por todos aquellos amigos. En otro episodio intentan recopilar pistas pero todo acaba resolviéndose porque sí. Sin darle muchas vueltas, sólo a unas teclas de piano.

Sin duda, el punto mas flojo —y aquí leía tu mail asintiendo muy fuerte— son los malos. Se dice que un protagonista vale tanto con su némesis pero The Defenders demuestra que no es verdad. Aquí los villanos son de cartón piedra, intercambiables y estúpidos, siendo aún más grave lo que sucede con el personaje gris. Todo el arco alrededor de Elektra es flojo y está mal desarrollado. El personaje se mueve más por necesidades de la trama que por motivaciones orgánicas y creo que eso es lo que hace que se pierda todo el interés.

Me fastidia que me haya gustado tan poco este final de temporada. Me jode porque en la serie hay algo, un grupo de personajes a los que quiero ver y a los que sólo hay que sacarles un poco de brillo. O quizás no. Quizás simplemente tienen que sentarlos en una mesa y dejarlos que cuenten sus movidas. Lo de salvar Nueva York mejor que lo haga algún otro. Total, la amenaza, al final, no es nada del otro mundo.

Esto hay que repetirlo.

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1 comentario

  • Yo creo que todo el mundo tiene preferencias y esta claro que la vuestra no son los superheroes, si lo reconozco no es una obra maestra de serie pero peores cosas se han visto si no tienes nada más que ver llega a entretener.

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