Dando la nota 2: Aún más alto, ellas gobiernan el mundo

Elizabeth Banks dirige la secuela de las Barden Bellas con Anna Kendrick, Rebel Wilson y la nueva incorporación: Hailee Steinfeld

Más de lo mismo: risas, música y mujeres al poder

8 Comedia
3 Profundidad
7 Música
5 Novedad
5.8

Si todavía queda algún macho alfa con complejo de inferioridad que prefiere negar la evidencia para así poder reafirmar su virilidad herida en lo más profundo, que sepa que poco tiempo le queda dentro de esa falacia. Porque el hombre no está de moda. Es un arquetipo desgastado y denostado por años y años de clichés y abigarramientos en unas formas pasadas de moda. Ahora es el turno de ellas… o quizá siempre lo fue. Sea como fuere, lo cierto es que el lugar de las mujeres en el ciclo de la vida se sitúa en una cúspide de la que ya nada ni nadie va a bajarlas, y ya era hora de que las cosas fueran así. Aún quedan algunos que no se han enterado de qué va la copla y pretenden dilapidar la condición del mal llamado “sexo débil” con dosis de testosterona mal orientada; para ellos, llegan películas como Dando la nota 2: Aún más alto, una de esas películas orgullosas de demostrar que los géneros cinematográficos tradicionalmente concebidos para el público masculino también pueden disfrutarse desde la otra cara de la moneda y, por momentos, con más solidez y eficacia que en otros ejercicios más masculinizados.

Esta secuela viene a confirmar el curioso fenómeno que supuso la primera entrega: Dando la nota. Aquella primera parte tuvo un pobre recorrido en la taquilla norteamericana, e igualmente pasó desapercibida en el mercado internacional. Sin embargo, con su desembarco en el mercado doméstico, ya fuera en DVD, Blu-Ray o en plataformas de VOD, el efecto dominó comenzó y la fama de la película se relanzó y Universal Pictures se vio en la obligación de poner en marcha esta secuela que llega ahora a nuestras pantallas. Con cambio en la silla del director incluido, es ahora Elizabeth Banks la que debuta tras las cámaras en el género que mejor la ha tratado como actriz, y del que parece conocer a la perfección los mecanismos básicos a la vista de los más que aceptables resultados de su propuesta.

Pitch Perfect 2

Elizabeth Banks parece conocer a la perfección los mecanismos básicos a la vista de los más que aceptables resultados de su propuesta

Dando la nota 2: Aún más alto no se complica la vida, y desde el primer momento va a lo que va. Aquí no hay lugar para revisiones ni para experimentaciones. Esa máxima que reza que si algo funciona para qué cambiarlo es respetada hasta el extremo por los creadores de una secuela que actúa como tal en el sentido más estricto de la palabra. Recuperamos a las Barden Bellas, ese grupo de universitarias treintañeras (lo siento, no cuela otra cosa) que hicieron las delicias del público con sus voces y su dominio de la comedia en todas sus variantes (tradicional, romántica, slapstick, escatológica…), y vemos cómo son llevadas a una nueva dimensión al introducirlas en un conflicto que amplía sus horizontes con la única intención de llevar el entretenimiento a un nuevo nivel más exagerado que en el título anterior.

Pero no nos engañemos, el guión no es lo importante en Dando la nota 2: Aún más alto. Ni siquiera lo era en la primera parte. La gran virtud de la primera Dando la nota, y que esta secuela cumple a rajatabla, es el hecho de no tomarse en serio a sí misma, y con ello parodiar a los géneros sobre los que se cimienta su trama, a saber: las comedias universitarias y los musicales juveniles. Sumergidas en ese universo plagado de tópicos y lugares visitados una y mil veces, las protagonistas de esta nueva saga cómica (que parece pedir a gritos una tercera parte vista la buena acogida que está teniendo esta segunda parte) rompen los esquemas prefijados y se convierten en una suerte de anti heroínas que juegan su baza a través de un reparto bien engrasado que sabe aprovechar sus minutos en pantalla.

Pitch Perfect 2

Dando la nota 2: Aún más alto sabe que su fuerza no reside en la matización psicológica de sus personajes, ni en el planteamiento de un arco dramático sólido

Continúa al mando la bella Anna Kendrick, la cual explota su comicidad en esta secuela con más ahínco que en el anterior título, gracias sobre todo a la incorporación de esos geniales “villanos” de turno que son Birgitte Hjort Sørensen y Flula Borg sobre los que se apoya y que le sirven de réplica en algunos de los gags más absurdos de la cinta. Sigue Rebel Wilson siendo la mayor baza cómica de la cinta, explotada junto a Adam DeVine como reclamos humorísticos a la vista de la pasión que desataron en la primera entrega. Y en esa línea continuista, el resto de rostros conocidos soportan con solvencia las vicisitudes de una historia cuya profundidad dramática es menor que la de una ameba. De hecho, son las incorporaciones innecesarias de nuevos elementos a la trama las que hacen que la película se resienta en algunos tramos. Es el caso de una Hailee Steinfeld que queda muy lejos de la chica que nos sorprendió a los cinéfagos de todo el globo con su papel en ese magistral remake que fue Valor de ley. Su personaje acusa la falta de trasfondo emocional de una Dando la nota 2: Aún más alto que sabe que su fuerza no reside en la matización psicológica de sus personajes, ni en el planteamiento de un arco dramático sólido.

En esa tesitura, la labor de Elizabeth Banks como directora resulta meramente anecdótica, pues se limita llevar la película por unos derroteros convencionales que huyen de efectismos visuales e innovaciones técnicas. La corrección abunda por cada fotograma del metraje sin salirse de unos esquemas perfectamente delimitados.

Pitch Perfect 2

Dando la nota 2: Aún más alto no engaña a nadie: ofrece más de lo mismo

Y pese a esa falta de riesgo en la apuesta, nadie puede negar que el resultado final cumple con uno de los principales objetivos del arte cinematográfico: entretener. Porque no reírse con alguno de los muchos y variados gags que hay en la película es imposible. Porque el buen rollo que transmite esta película se termina contagiando al público y eso sólo se consigue con la empatía por bandera. Y porque los números musicales, pese a parecer freaks, al final tienen su puntito. La realidad es que Dando la nota 2: Aún más alto no engaña a nadie, y pese a ofrecer más de lo mismo, es un más de lo mismo que se agradece y que no hace daño a nadie. Bueno sí, al que no quiera escuchar ese grito de guerra que demuestra que ellas dominan el mundo, y si no, revisen el mejor título de acción del presente curso cinematográfico, o esta comedia de alto octanaje y verán quiénes están al mando. 

Comentarios

comentarios

More from Eugenio Gallego

#NoOscarFest: “Love & Mercy” de Bill Pohlad

Hay nombres que no deben caer en el olvido. La historia no...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *