Dando la nota, un buen placer culpable

Hace un par de semanas llegaba a nuestros país esta comedia musical, divertida y predecible que sobresale gracias al abanico de actores que lidera Anna Kendrick

Dando la nota no será la comedia del año, y sin embargo puede ganarse un hueco en las filmotecas de los cinéfilos por ser una peli teen con todos los ingredientes para estar en la sección de placeres culpables: música, gente guapa, historia de amor y personajes freaks.

En Dando la nota, Beca (Anna Kendrick) empieza su primer año de Universidad más por obligación que por convicción. Su verdadera pasión es la música y su objetivo, convertirse en productora musical, por lo que la universidad sólo es un obstáculo impuesto por su padre para poder ser libre y perseguir su sueño. Con el fin de contentar a su padre e intentar de verdad ser una más en la comunidad universitaria termina formando parte de las Barden Bellas, un coro femenino de a capella que no pasa por su mejor momento. Lideradas por Aubrey (Anna Camp) y Chloe (Brittany Snow), las Barden Bellas están estancadas en su estilo cursi y estirado.

Pitch Perfect 1

La historia que nos presenta Dando la nota no es para nada original, de hecho es tan predecible que sabiamente eligen hacer el chiste en la propia película: los finales de cine son muy predecibles. Una chica algo fuera de lo común, más porque se empeñan en decirlo que en mostrarlo -porque que alguien me diga qué tiene de raro escuchar a David Guetta-, pasa a formar parte de un grupo de a capella en el que sus miembros son cuanto menos particulares. Para poder tener una verdadera posibilidad de ganar frente a los Treblemakers, actuales ganadores del campeonato nacional, tendrán que pasar por encima de sus diferencias y encontrar un terreno común personal y musicalmente que les permita alcanzar el perfect pitch.

Casi todo en la película es predecible en cuanto a avance narrativo. Desde la historia del grupo hasta el chica-conoce-chico, encontramos giros que no siguen las premisas de los personajes (véase el caso de Aubrey), se recurre a trucos de guion algo manidos (la secuencia de la ducha) y se olvidan de elaborar las tramas secundarias. Sin embargo, el despliegue de personajes que conforman las Barden Bellas y el componente musical de la cinta permiten que todo esto pase a un segundo plano y podamos disfrutar de secuencias muy divertidas.

Pitch Perfect 3

El personaje de Fat Amy es posiblemente el más hilarante de todos en Dando la nota. Interpretada por la siempre divertida Rebel Wilson, a la que ya pudimos ver en La boda de mi mejor amiga haciendo un papel similar, Fat Amy viene a cubrir el rol de la gordita graciosa que exuda confianza. Sus frases son las más lapidarias y sus intervenciones, memorables. En contra peso tenemos a Aubrey y Chloe, dos seniors que lideran el coro, presionadas por ser el último año en el que pueden conseguir su ansiado título. Mientras Chloe está dispuesta a cambiar y aceptar que las Barden Bellas ya no son la viva imagen de las azafatas de PanAm, Aubrey no va a renunciar a los métodos con los que hasta la fecha se ha regido el coro. La dinámica entre ambas funciona como un tiro y es una pena que no se profundice más en las relaciones de amistad que se entablan en el grupo, ni siquiera por parte de la protagonista. El resto del disfuncional grupo lo componen Cynthia Rose (Ester Dean), la lesbiana que da el toque duro a ciertos números musicales, Stacie (Alexis Knapp), la exuberante pero tonta que alegrará la vista a más de uno, y la rara, Lilly (Hana Mae Lee). Éste último personaje está tan llevado al extremo que se encuentra fuera del tono de la película dándose la dicotomía de que: o lo amas o lo odias.

La trama romántica es lo que mejor está llevado en Dando la nota, gracias en gran parte a la buena química que despliegan Anna Kendrick y Skylar Astin. Como el resto de la cinta sabemos como van a terminar los personajes desde la primera vez que se miran: siguen el A, B, C de la rom-com.

Pitch Perfect Slider

Durante la hora y cincuenta que dura Dando la nota apenas hay 10 minutos sin la aparición de música, ya sea en las audiciones -increíble lo que Anna Kendrick hace con un vaso-, los ensayos o las competiciones de clasificación para el campeonato nacional. La banda sonora incluye desde grandes clásicos hasta música dance o rap. Los arreglos musicales, aunque no están en el terreno de ser absolutamente profesionales por razones de casting, funcionan lo suficiente como para que las mezclas de voces suenen correctamente, a no ser que el guion diga lo contrario.

Al final, Dando la nota no es más que la suma de elaborados números musicales y secuencias desternillantes, que bien podrían ser sketches, conformando una historia que habla sobre la amistad, el aceptar lo diferente y el cómo de esa mezcla -o mash up- surge algo mejor.

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