En defensa de las secuelas Pixar

¿Por qué a pesar de las malas críticas consideramos que las secuelas estrenadas por la compañía del flexo son películas mas que defendibles?

Si un autor es alguien que siempre rueda la misma película, Pixar es el principal baluarte del cine de autor contemporáneo. Porque todas las películas de Pixar cuentan la misma historia. Da igual si las protagonizan unos juguetes, peces, un robot o un dinosaurio. Porque, en el fondo, todas nos cuentan las peripecias que pasa alguien que desea regresar a su hogar. Si hacemos caso a Homero y determinamos que solo hay dos tipos de historias, las del forastero que llega a un sitio y todo lo que allí le acontece (La Iliada) y la del héroe que emprende un viaje y todo lo que durante su travesía le acontece (La Odisea), resulta evidente que en el estudio del flexo son bastante más devotos de las peripecias que vive Ulises tratando de regresar a Ítaca que de todas sus aventuras en la guerra de Troya.

Porque esa es la historia que siempre ha desarrollado Pixar. Incluso cuando menos evidente resulta. ¿No consiste acaso el clímax de Ratatouille en una regresión a la infancia, su hogar primigenio, del presunto villano de la cinta, quedando redimido de este modo? Tampoco es casual que Carl Fredricksen emprenda su viaje en Up empleando su propia casa como medio de transporte. Una casa que, tras el fallecimiento de su esposa, ha dejado de ser un hogar, y solo podrá volver a serlo emplazado en ese lugar que ambos siempre soñaron visitar juntos.

Así que, cuando escucho ese lugar común que dice que la reciente proliferación de secuelas en la producción cinematográfica Pixar es una muestra evidente de su escasez de ideas no puedo evitar levantar una ceja. Porque un razonamiento tan simple tan solo deja en evidencia una escasez de ideas, la que muestra el que afirma un tópico tan flagrante. En primer lugar, porque el reciente estreno de Buscando a Dory ha terminado demostrando que no existe una unidad temática en las secuelas Pixar. Por un lado se encuentra la trilogía Toy Story y la reciente secuela de Buscando a Nemo, que son pura narrativa Pixar. Por otro, Cars 2 y Monstruos University, sus películas peor recibidas por la crítica; pero, también, las piezas más atípicas y arriesgadas de su filmografía. Pero empecemos por Toy Story.

-Steve, ¿por qué tenemos que posar en esta sala X? -Calla, John, ¿no ves que así sale mucho más barato?
-Steve, ¿por qué tenemos que posar en esta sala X?
-Calla, John, ¿no ves que así sale mucho más barato?

Si un autor es alguien que siempre rueda la misma película, Pixar es el principal baluarte del cine de autor contemporáneo

En su tragedia Edipo rey, escrita más de cuatro siglos antes del nacimiento de Cristo, Sófocles planteó por primera vez un acertijo clásico que ha perdurado hasta nuestros días: ¿Qué animal tiene cuatro patas por la mañana, dos al mediodía y tres por la noche? Dicho acertijo hace referencia a las edades del hombre: el bebé que gatea, el adulto en plenitud y el anciano que precisa de un bastón para desenvolverse. Pues bien, las tres películas de Toy Story cumplen dentro de la filmografía de Pixar la misma función que esa adivinanza dentro de la tragedia de Sófocles. Porque de lo que nos habla Toy Story, entendida como trilogía, es de los distintos momentos de la vida de un ser humano.

En la primera entrega de la saga, Buzz Lightyear es un recién nacido que debe aprender a ser un juguete del mismo modo que un bebé debe ser consciente poco a poco de sus funciones vitales y de su modo de desarrollarse.

Toy Story 4: Buzz y Woody se hacen Snapchat
Toy Story 4: Buzz y Woody se hacen Snapchat

De lo que nos habla Toy Story, entendida como trilogía, es de los distintos momentos de la vida de un ser humano

En Toy Story 2, es un Woody ya maduro el que intenta entender de dónde viene para decidir hacia dónde ir, cuál es su lugar en este mundo y quién quiere ser durante el resto de sus días. ¿Juguete de exposición o protagonista de los juegos de Andy? ¿Quién es su verdadera familia, aquella con la que siempre ha compartido habitación o aquella que forma parte de la colección de juguetes basados en una vieja serie del Oeste a la que pertenece? Son todos ellos dilemas propios de la adolescencia, cuando alguien deja de ser niño y tiene que decidir el tipo de persona que será durante el resto de sus días. Cuando el grupo de referencia del púber deja de ser la familia (grupo impuesto por origen) para pasar a ser la pandilla de amigos (grupo escogido por el propio sujeto) con la que hará gran parte de sus descubrimientos vitales. De lo que nos está hablando Toy Story 2 es de dejar atrás la infancia y de cómo tomar tus primeras decisiones como adulto. Tampoco es casual que a lo largo de su metraje Buzz Lightyear descubra que el malvado Zurg es su padre. Tanto Woody como Buzz deciden en Toy Story 2 que su verdadero lugar está entre sus amigos, sus compañeros de trabajo, más que en sus orígenes, en su propia familia. Matan al padre, por seguir con Edipo. Y es por ello por lo que Woody nunca podría tener una relación con la vaquerita Jessie (por otro lado, probablemente el personaje que menos me gusta de toda la filmografía Pixar), a pesar de que un espectador despistado pudiera creer que estaban destinados a terminar juntos. Porque Woody y Jessie son hermanos “de sangre”. Y, a pesar de tanta referencia a Edipo, el incesto no está entre los valores que Disney desee inculcar a sus jóvenes espectadores.

Por último, Toy Story 3 nos habla de la vejez y la muerte. Los juguetes ya han cumplido con su trabajo. No es que sean obsoletos per se, sino que ya han llevado a cabo la función que les daba sentido. Su existencia como tales juguetes ya ha terminado. Así que juntos visitan un purgatorio en forma de guardería y un infierno en forma de crematorio de vertedero antes de ganarse el cielo en la casa de una nueva niña con la que jugar.

"Para heteropatriarcado, el que tengo aquí colgado, nena"
“Para heteropatriarcado, el que tengo aquí colgado, nena”

De lo que nos está hablando Toy Story 2 es de dejar atrás la infancia y de cómo tomar tus primeras decisiones como adulto

Y todo ello sin abandonar, en ninguna de las tres películas, el esquema de personaje protagonista que desea regresar a su hogar. En la primera es Woody el que va a buscar a Buzz y juntos deben volver, en la segunda todos los juguetes van a buscar a Woody para ayudarle a regresar, y en la tercera son todos juntos los que tienen que sufrir un viaje de ida y vuelta.

Buscando a Dory es una pariente muy cercana de Toy Story 2 en lo narrativo. Al igual que en aquella, en esta ocasión la que se pierde es un personaje que en la película original ayudaba a encontrar al desaparecido. Y al igual que en dicha secuela, nuestra protagonista acaba encontrando a su familia verdadera, para terminar incorporándola a sus compañeros de aventuras en la película original. Buscando a Dory es demasiado más de lo mismo y eso termina repercutiendo demasiado en el resultado final. Si a ello le sumamos que los nuevos personajes secundarios no terminan de funcionar del todo bien (otra característica que la emparenta directamente con Toy Story 2) es fácil entender por qué esta nueva propuesta de Pixar me parece, sin ser una película mala, ni siquiera fallida, su secuela menos defendible.

"No es cosa tuya, Dory. Somos secundarios tan sosos que TODOS nos habrán olvidado en cinco minutos"
“No es cosa tuya, Dory. Somos secundarios tan sosos que TODOS nos habrán olvidado en cinco minutos”

Buscando a Dory es una pariente muy cercana de Toy Story 2 en lo narrativo

Pues bien, ¿qué sucede con dos películas tan menospreciadas como Cars 2 y Monstruos University? Pues que me parecen sumamente defendibles. ¿Por qué? Porque poseen la extraña belleza de lo singular, de lo arriesgado, de lo imperfecto. Varias características hermanan a las dos películas con peor fama de Pixar. En primer lugar, que son secuelas de sus dos películas con un universo propio más rico: el universo paralelo en el que viven los monstruos de Monstruos S.A. y esa distopía en la que vehículos motorizados cumplen las funciones de los humanos en nuestro planeta. En segundo lugar, en ambas sagas se plantea una situación de crisis energética, la generada por los villanos de Monstruos S.A. y Cars 2. En tercer y último lugar, ambas secuelas se plantean como homenajes a géneros cinematográficos: el cine de espías en Cars 2 y las películas universitarias en Monstruos University. Ello hace que ambas secuelas se alejen completamente del canon narrativo clásico de Pixar y sean más lúdicas, infantiles y despreocupadas, algo que muchos confunden con que sean peores películas.

Cars 2 partía además, con el hándicap de ser la secuela de la película de Pixar menos valorada por la crítica hasta el momento de su estreno. Cars era una americanada. Un canto de amor a la América rural y su forma de entender la vida. Curiosamente, esa oda a la vida tranquila y placentera, a los viejos y buenos tiempos, terminó por convertirse en una ruidosa y desaforada máquina de hacer dinero para Pixar. Ninguna de sus películas, jamás, ha vendido tanto merchandising como Cars. Rayo McQueen es una especie de Dios pagano para los niños nacidos en este siglo, y sus padres le han rendido pleitesía cubriendo de billetes a sus creadores.

Vente para Alemania, Mate
Vente para Alemania, Mate

Cars era una americanada. Un canto de amor a la América rural y su forma de entender la vida

Pues bien, Cars 2 es todo lo contrario a Cars. Si Cars acontecía casi en su integridad en un pequeño pueblo del medio oeste americano, Cars 2 ambienta su acción en grandes urbes de hasta tres continentes distintos. Si Cars estaba protagonizada por Rayo McQueen, en Cars 2 el personaje se convierte en un secundario de su propia historia cediendo el testigo a Mate (que es un comic relief que está tan lejos de ser perfecto como de ser el Jar Jar Binks de Pixar, como, maliciosamente se ha llegado a afirmar). Si en el clímax de Cars el protagonista se redimía ayudando a un viejo automóvil, son precisamente los viejos automóviles los villanos de Cars 2. Si Cars abogaba por tomarse la vida con tranquilidad, alejándose de sobresaltos, Cars 2 es casi una oda al futurismo, ese movimiento de las vanguardias artísticas creado por Filippo Tommaso Marinetti que afirmaba en su manifiesto inaugural que “Un automóvil de carreras, con su radiador adornado de gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… un automóvil que ruge, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”.

Si el cine es imagen en movimiento, pocas películas son más cinematográficas que Cars 2, una cinta en la que todas sus secuencias están rodadas con tanta energía y dinamismo que podrían funcionar como clímax. Cars 2 es como una película de James Bond protagonizada por el despistado Tom Hanks de El hombre con un zapato rojo. Es una película infantil, un mero divertimento, pero con unas cargas de profundidad suficientes como para inquietar a los sectores más conservadores de los Estados Unidos (aquellos, precisamente, que adoraron la primera parte) que la tacharon de “propaganda comunista” y a la industria petrolera, a la que no gustó en absoluto reconocerse como el villano de la película. Y, por si esto fuera poco, ambienta gran parte de su clímax en el interior de la torre con la maquinaria del Big Ben de Londres, emparentando así directamente con el final de Basil, el ratón superdetective, un injustamente olvidado clásico Disney.

Le dejaron doblar al personaje que quisiera y no escogió a Rayo McQueen. Fernando Alonso y su legendaria habilidad para elegir coche
Le dejaron doblar al personaje que quisiera y no escogió a Rayo McQueen. Fernando Alonso y su legendaria habilidad para elegir coche

Cars 2 es como una película de James Bond protagonizada por el despistado Tom Hanks de El hombre con un zapato rojo

Monstruos University es, en esencia, una comedia de hermandades universitarias. Si Cars 2 era un spin off protatgonizado por Mate de la película original, Monstruos University es una precuela ambientada en los años mozos de los protagonistas de la primera: cómo eran, cómo se conocieron, cómo forjaron su amistad. Monstruos University tiene, además, una estructura narrativa muy agradecida, en forma de pruebas, cada una de mayor dificultad que la anterior, que nuestros protagonistas y sus compañeros deben ir superando. Es, asimismo, una película de colegas que luchan por ganar, aunque en el fondo sepan que es imposible. Por eso al final de la película son los ganadores aunque no logren estrictamente su objetivo. Un poco como Rocky cuando pierde a los puntos con Apollo Creed.

Monstruos University no es solo una película divertidísima, es, también, un canto al sueño americano. A la dignidad de los trabajadores frente a los hijos de papá. Una oda al esfuerzo y al trabajo duro de los poco dotados para una actividad. ¿Cuántas películas infantiles protagonizadas por honrados perdedores son capaces de recordar? Ahora ya tienen una.

El resto de espectadores Vs yo viendo Monsters University
El resto de espectadores Vs yo viendo Monsters University

Monstruos University es, en esencia, una comedia de hermandades universitarias

Las secuelas de Pixar son obras menores, nos dijeron. Carecen de garra, de fuerza, de creatividad, de imaginación. La próxima vez que les vengan con ese cuento… o, mejor aún, la próxima vez que se vean tentados a ir con ese cuento, párense a reflexionar. No sea que lo que carezcan de garra, creatividad o imaginación sean los tópicos, los lugares comunes, las opiniones de palillo en la boca y puñetazo en la barra del bar. La próxima vez que vayan a ver una secuela de Pixar déjense los prejuicios en la taquilla y prepárense a disfrutar. No hay motivos para desconfiar de los creadores de Los increíbles, Wall – e o Del revés. Porque ellos nunca nos han decepcionado.

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