El amanecer del planeta de los simios, el miedo

Matt Reeves (Monstruoso) firma una secuela espectacular a todos los niveles que puede ganar al resto de contendientes veraniegas

Gran sci-fi y espectáculo, de la mano

0
[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Hemos vivido un último lustro en el que las reinvenciones de personajes han formado parte ineludible del nuevo entender de la mercadotecnia cinematográfica, y más en concreto, por supuesto, de la hollywoodiense. Superman ha sido uno de esos obstinados superhéroes que no han dejado de intentarlo. Batman ha ido y venido otras tantas veces para, con su última trilogía, legitimarse un puesto de honor en la historia de las adaptaciones de cómics. Y franquicias como Parque Jurásico o Mad Max esperan a la vuelta de la esquina para reivindicar sus aclamadas mitologías.

Dentro de esa vorágine de intentonas, de redescubrir historias, aparecieron hace un par de años dos guionistas llamados Rick Jaffa y Amanda Silver para salvar un imaginario casi condenado al olvido por culpa de un director que por entonces, cuando corría el año 2001, parecía despojado de todo su talento: Tim Burton. Su El Planeta de los Simios era triste, poco imaginativa y muy abierta a la condescendencia. Y sin embargo, ahí está El origen del planeta de los simios, un largometraje que gracias a Jaffa y a Silver fue capaz de verter esperanza al género del remake, uno al que muchos han etiquetado de perezoso y volátil. Con razón.

El amanecer del planeta de los simios 2

Jaffa y Silver supieron enfocar bien el ideario de los simios adscribiéndolo a una da las ramas más trabajadas por el sci-fi: la pandemia. No es casualidad que en las series de televisión se hayan escrito tantos episodios en torno a esta temática (The Strain y Helix son ejemplos muy cercanos). Tampoco lo es que un género como el zombie provoque tanto revuelo. O que cineastas de la talla de Steven Soderbergh, M. Night Shyamalan o Fernando Meirelles (de la mano de José Saramago) sigan gastando balas en enfermedades de rápido e irrefrenable contagio. Todo para acabar en conclusiones comunes: la extinción de la raza humana. Pero, y sobre todo esto, el miedo a sobrevivir en un mundo ya no gobernado (y amparado por) los humanos.

Planteemos todo de nuevo. La necesidad de organización, las jerarquías de poder, la regeneración de los estamentos, la búsqueda de recursos o la dependencia tecnológica. Empezar desde cero. Hay una imagen bellísima en El amanecer del planeta de los simios en la que el personaje de Gary Oldman resucita su iPad y lo primero que ve son fotos de su familia. ¿Recordáis cuando hablamos de Hermosa Juventud (Jaime Rosales, 2014)? Los aparatos móviles como diarios de nuestra propia existencia, sí, pero también como enlaces a algo que tenemos pánico a perder: la salvaguarda que nos proporciona la tecnología. O la energía. O el suministro de agua (caliente).

El amanecer del planeta de los simios 3

Refiero de nuevo a Jaffa y a Silver porque el rescate que han hecho de la franquicia de los simios es importante a todos los niveles. No sólo como parte de esa mercadotecnia tan aburrida, sino como pieza clave de la forma que tenemos de entender la ciencia ficción en la actualidad. Y lo que posibilitaron Jaffa y Silver en su momento es que El amanecer del planeta de los simios pueda representar lo que representa y ser una obra hollywoodiense de ciencia-ficción imprescindible. En ella se dibujan las cuestiones habituales del cine norteamericano contemporáneo, pero en particular destaca una que vemos en todas y cada una de las caras de los protagonistas: terror.

Baladí sería si refiriese al 11-S en este artículo, pero es que debe seguir ponderándose como uno de los fundamentos esenciales de Hollywood. Y no hablamos únicamente del sentir no saber lo que está pasando tanto como del qué va a pasar ahora. Qué va a ser de nosotros. Se lo preguntan todos los colonos de San Francisco en El amanecer del planeta de los simios. Se lo pregunta el personaje de Gary Oldman porque no tiene alternativas y porque debe ocultar información a sus ciudadanos. Y se lo pregunta César porque la unidad de una especie o de un pueblo no es siempre sinónimo de victoria. Y he ahí la que quizá sea la idea más poderosa de esta película, la de no encontrar unidad aún en la más grande de las adversidades: el peligro a desaparecer.

El amanecer del planeta de los simios 4

¿Cómo es posible que una tribu de tan pocos miembros sea incapaz de seguir el mismo rumbo para sobrevivir? ¿Tan difícil es poner a todos de acuerdo para tomar el camino que parece ‘correcto’? No. Porque ahí está el miedo. Está en los ojos de Koba al recordar la maldad de los científicos que experimentaron con él; está en los ojos del personaje de Gary Oldman ante la falta de disyuntivas; y está en los ojos del personaje de Kirk Acevedo al ver a todos esos simios que ‘acabaron’ con la vida de su familia y que ahora pueden acabar con la suya. Y mientras tanto, César y Macolm, ofuscados, tratan de apaciguar los conflictos y allanar el recorrido hacia la única victoria común. Tiene bastante sentido, ¿no?

Pero lo que acaba por hacer de El amanecer del planeta de los simios un relato inigualable y de merecido podio entre las reinvenciones de sagas moribundas son las formas. Parte la narrativa de un desarrollo muy reconocible: ahorro de sutilezas a la hora de explicar el contexto, excesiva trascendencia en las conversaciones comunes o trampas en el tempo para la rápida sucesión de acontecimientos. Cine angelino, claro. Pero Matt Reeves, pese a que debe rebajar parte de su descaro a esas exigencias de estudio, a ese storytelling a veces baratero, resuelve el resto a través de una producción exquisita. Desde la excepcional composición musical de Michael Giacchino, que le da un ritmo muy juguetón a las idas y venidas desde el bosque a la ciudad; hasta la fotografía de Michael Seresin, versátil, colorida y a ratos majestuosa; pasando por el diseño artístico y de producción de James Chinlund y Amanda Moss Serino, quienes construyen una San Francisco post-apocalíptica impresionante y al nivel de lo que ya consiguió la sensacional (al menos en este aspecto) Soy Leyenda.

El amanecer del planeta de los simios cierra con la certeza de haber supuesto una propuesta excelente en asignaturas como la composición material, abanderada por esa acometida de simios iluminada por el fuego; el discurso político, con el constante diálogo entre especies; y la transmisión de emociones, expuesta por ese ya inconfundible trabajo del maestro de la captura de movimiento: Andy Serkis. Queda por tanto concluir que, si son así, remakes sí.

PD: Jason Clarke, Gary Oldman y Keri Russell muy bien en lo poco que tienen que hacer.

El amanecer del planeta de los simios 1

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][/vc_column][/vc_row]

Comentarios

comentarios

More from Emilio Doménech

Shailene Woodley, cerca de protagonizar ‘The Fault in Our Stars’

Shailene Woodley sigue apuntalando las escaleras hacia la fama absoluta en Hollywood....
Leer más

6 comentarios

  • demasiado aburrida tu critica no entendí nada das muchas vueltas y no dices nada prefiero ver la peli por mi propia cuenta y sacar mis propias conclusiones

  • en la red he leído muchos comentarios de gente que alega que esta cinta nunca superará a la cinta original de 1968…. sinceramente es ridículo, esa cinta protagonizada Charles Heston es en si una leyenda en la cultura popular y por ende inigualable…. pero acá va mi pregunta y si la franquicia del planeta de los simios se hubiera iniciado en este año???? sinceramente el impacto que generaría esta cinta sería mayúscula.

    hay que recalcar que las magnificas actuaciones de los actores tanto humanos como (por sobre todo) los simios es más que creíble (en esto doy mis felicitaciones a Koba) y es evidente que el centro del tema, de la temática de esta cinta es el miedo al otro (que uno no conoce y solamente sabe de él a través del prejuicio), “el miedo genera odio y el odio genera la guerra” dijo alguna vez Mahantda Gandhi.
    Otra cosa que recalco de la cinta (que podría servir como análisis de muchos de nuestros conflictos actuales) es que las razones que mueven a los personajes son más que justificado: ejemplo Koba, que es por lejos es el mejor antagonista de esta película, sus razones de por que odia a los humanos son más que claras, y que su gran fin es proteger a su pueblo simio. A pesar de ello sus métodos son más que cuestionados (de hecho no tubo ningún reparo en violar una de las leyes simias -un simio no mata a otro simio-) en el otro angulo de este conflicto están los humanos donde cabe destacar al personaje interpretado Kirk Acevedo (o sea cual seria nuestra reacción si de repente un grupo de simios montados a caballo se nos aparece en frente de nuestra casa, amenazándonos a una guerra inminente si no obedecemos sus ordenes) en mi caso tranquilidad seria la menor de mis reacciones.

    en conclusión estamos ante una de las mejores cintas de esta ya legendaria saga y al cabo de una semana de su estreno (en Chile salió este 17 de julio) recaudo más que su predecesora y en mi caso su final me dejo con gusto de más espero que su tercera entrega este a su altura o la supere.

    PD: y no le hagas caso al comentario anterior, ya que note al instante que ese sujeto falla mucho en su comprensión lectora… saludos desde el sur de Chile.

    • Totalmente de acuerdo con lo de Koba. Es uno de los grandes villanos que nos ha dejado el cine este año. La forma en la que se disculpa ante César es sencillamente magnífica. Ya con ese plano en el que la mano vuelve a su dueño rápidamente sabemos sus intenciones y lo poco que le importan ya las decisiones de su jefe.

      PD: Gracias, crack. Espero que te haya gustado el post 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *