El año más violento: el capitalismo es la única victoria

J.C. Chandor (Margin Call) viaja a la Nueva York de los '80 junto a Oscar Isaac y Jessica Chastain en este genial thriller noir

Capitalismo del antes para el ahora

10 Oscar Isaac
10 Jessica Chastain
10 Ambientación
9 Dirección
9.8

I. “La forma de conseguir lo que quiero…”

Ratas escuálidas abrevando en charcos de nieve negra. Cielos cubiertos por nubes bajas. Oh, chico, créetelo. Viví el último otoño de la universidad con la asfixiante convicción de estar en peligro. Los sueños de un recién graduado no mueren al pronunciarse sino que permanecen ahí, flotando en el aire. Conforme pasan los meses las preguntas se afinan en la cabeza y pasan de la ambigüedad a lo práctico: 1. ¿Lograremos cambiar esta sociedad capitalista que nos ha tocado vivir? 2. ¿Seremos capaces de mantenernos íntegros? 3. ¿Encontraremos nuestro hueco en el mercado? 4 ¿Conseguiré un trabajo que me permita tomarme dos cafés a la semana con mis amigos? 5. ¿Encontraré (glups)… un empleo?

Entramos sin darnos cuenta en un mundo dominado por salarios mínimos, impuestos y realidades prácticas que se cuentan en números. “Es la forma de hacer la vida”, comprendí entonces, como había comprendido Marvin Gaye décadas atrás. “Y la forma de conseguir lo que quiero me da ganas de gritar”.

II. “El pánico se está extendiendo…”

Nos encanta el sueño americano, casi con la misma intensidad que encontramos atractivo el género de acción y gánsteres. El año más violento tenía toda una serie de características que iban a contentar los gustos de un cinéfilo de pro. Lo primero, un reconocido estilo clásico anclado en los setenta y ochenta, desde la ya reconocida sombra de Sidney Lumet (¡esos despachos!) y French Connection (¡esas carreras!) pasando por influencias menos claras como El Padrino Parte II o el cine de Alan J. Pakula y Abel Ferrara (nunca suficientemente reconocida su importancia, por cierto).

J.C. Chandor sabe qué teclas tocar abriendo con un hombre corriendo bajo el ritmo de Marvin Gaye, o una composición de una vivienda social que parece sacada de Distrito Apache: El Bronx. También sabe que Nueva York nunca está mejor cuando está mal: el puerto, las carreteras, la niebla, claroscuros en el clima que empañan la moralidad de la ciudad mientras las emisoras anuncian tiroteos y violaciones. Marvin Gaye lo resume de una manera precisa: “la delincuencia está creciendo, la policía tiene el gatillo fácil y encima no puedo pagar mis impuestos”.

El año más violento Jessica Chastain Oscar Isaac J.C. Chandor

Uno examina la corta filmografía de J.C. Chandor y empieza a darse cuenta de que hay un tema soterrado en todas sus películas

III. “El hombre honrado es el enemigo común”

También El año más violento es cine de personajes, que es lo mismo que decir que es cine de temas: el Individuo (genial Oscar Isaac, doblete este año con Ex Machina; este chico progresa a pasos agigantados. Además, en versión original su español es perfecto) contra el Sistema que lo pretende hundir a toda costa, el mismo Sistema que él defiende en su pureza aunque todos lo que le rodean se empeñen en abrirle los ojos (esa Jessica Chastain, pura Lady Macbeth. Sus ataques a la masculinidad del personaje de Isaac bien debían haberle valido el Oscar).

Hasta aquí la película hubiera cumplido las expectativas de un homenaje a una forma de hacer cine. Sin embargo, si uno examina la corta filmografía de Chandor empieza a darse cuenta de que hay un tema soterrado (de una manera más evidente o no) en todas sus películas. El tema.

Oscar Isaac en El año más violento de J.C. Chandor

En El año más violento las referencias al cine de los setenta u ochenta adquieren un nuevo sentido, más nítido

IV. “Nadie sabe a dónde vamos… pero vamos mal”

La exploración de la idea del capitalismo había sido reconocida por el propio realizador (desde descripción de sistemas económicos que fallan en Margin Call o la individualidad puesta a pruebas en un entorno decididamente hostil en Cuando todo está perdido. Sin embargo, en El año más violento las referencias al cine de los setenta u ochenta adquieren un nuevo sentido, más nítido (casi didáctico) para el espectador contemporáneo. Como decía el economista Piketyy en los sinsabores de este invierno de que llevamos viviendo tras la crisis económica. “Hay que mancharse las manos si se quiere sacar tajada, sólo es preciso sabérselas limpiar bien después; en eso consiste la moral de nuestra época”.

De eso va precisamente El año más violento. De escoger con qué prisma vemos o no nuestra realidad. Como espectador y ciudadanos queremos (necesitamos, como diría el propio el Abel Morales de Isaac durante una escena donde representa una venta) creer que el protagonista va a triunfar porque nosotros, recién graduados que hemos acabado nuestra universidad con miles de sueños, nos sentimos atraídos como polillas por ese momento de victoria capitalista, de sometimiento a los demás. El éxito de nuestros planes sólo es capaz de verse como un éxito económico.

Y a nosotros eso nos gusta.

Las conclusiones que podemos sacar del final de El año más violento (esa conversación al lado del muelle, esas palabras…) son pesimistas, pero certeras. El capitalismo es el único camino no sólo porque no se nos ocurran otras alternativas (que no se nos ocurren) sino porque nos han educado para triunfar de esta manera sin contemplar otras opciones.

“He escogido el camino más correcto para llegar hasta aquí”, susurra un personaje al final de El año más violento. La duda moral escondida tras esa frase será algo que los espectadores deberán resolver. Si acaso pueden.

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