El género fantástico televisivo y el cine, errores y aciertos

Decíamos la semana pasada que el cine y la televisión tienen una relación muy estrecha. ¿Qué debe hacer el género fantástico televisivo para no perderse entre tanto negativo?

Como decía la semana pasada “los géneros televisivos debiera apartarse de los cinematográficos”. La televisión está directamente relacionada con el cine, una nació a partir de la otra y ambas estrechan lazos conforme transcurre el tiempo. Saber qué aspectos pueden resultar negativos para el futuro de la televisión era uno de los propósitos de estos artículos y hoy voy a comenzar con el análisis del género fantástico, uno que apasiona a unos pero que decepciona a otros tantos por su equivocado planteamiento o desarrollo.

El principal problema de afrontar una serie televisiva de género fantástico es, obviamente, el presupuesto. Una producción fantástica puede, o afrontarse de la manera más desproporcionada posible -como es el caso de la excepcional Juego de Tronos-, o bien plantear un guion mucho más simple que no suponga un gasto de decorado excesivo -nombraría aquí a la simple y brillante Pushing Daisies-. Porque si por algo destacan las películas de género fantástico -que no se debe confundir con la ciencia-ficción- es porque o nos llevan a mundos distintos o porque traen al nuestro cosas que no pertenecen a él.

Establecidos estos dos tipos de series, voy a hablar en primer lugar sobre el que tiene que ver con el género fantástico tratado de la forma económica más derrochadora. Los ya eternamente emitidos en nuestro país como Hércules o Xena, o los exitosos últimos lanzamientos como True Blood o Juego de Tronos son parte de esta tipología a la que denominaremos como expensive -la más cara-.

La categoría expensive destaca por su alta dedicación a la ambientación, a la elaboración de los mundos donde tiene lugar o a la calidad de sus efectos especiales. Al mismo tiempo, recoge mucho del legado cinematográfico en cuanto a su estructura, como por ejemplo en las series que nombraba anteriormente -Xena y Hércules-, que pese a que mantenían una trama principal algo débil sí que cogían mucho del cine con sus capítulos autoconclusivos. Porque si en algo se equivocan muchas series fantásticas es en establecer un formato procedimental al estilo de las series policiacas.

La duración que permite a las series extender su trama durante muchos capítulos, sobre todo cuando la ayuda presupuestaria destaca por su presencia, tiene que aprovecharse en la tipología expensive. Películas fantásticas malas ya tenemos bastante, y añadir más a la cuenta -con menor duración y con los mismos aburridos personajes- sólo hará que derrochar dinero y, por supuesto, nuestro valioso tiempo. Con ello quiero defender la labor arriesgada de True Blood, que temporada a temporada nos brinda nuevas y estrambóticas sorpresas que probablemente no habrían tenido ninguna aceptación en los cines, o de Juego de Tronos, que juego brillantemente con los cliffhangers y mantiene una trama principal llena de secundarios -imposibles de abarcar en el cine- que pocas veces baja el ritmo.

En definitiva, si las productoras dan la posibilidad de gastar dinero, lo mínimo que podrían hacer este tipo de series es no malgastar nuestro tiempo en mediocres tv movies de corta duración con personajes apenas desarrollados y decorados espectaculares sin significado alguno.

Por otro lado tendríamos las series cheaper -más baratas-. A diferencia de las expensive, las cheaper centran sus motivaciones en un guion a la altura, personajes atractivos y mucha, mucha imaginación. Dentro de esta tipología también veríamos dos ramas muy marcadas: por un lado aquellas series que juegan con tramas serializadas, y por otro aquellas que mantienen una trama principal durante toda la extensión de la serie.

El principal error que cometen en esta categoría es el de centrar sus recursos en marcar constantemente el porqué pertenecen al género fantástico. Quiero decir con ello que si el personaje principal tiene un poder extraordinario, los guionistas abusan del mismo hasta que la serie pierde su gracia. Obviamente en el cine esto no supone un problema puesto que la duración no se extenderá más de las dos horas y media, sin embargo en la televisión la repetición constante tiene como consecuencia el tedio, el abandono de nuevas ideas y, finalmente, la mediocridad.

Pushing Daisies, por ejemplo, tenía un estilo Tim Burton muy atractivo y de hecho lo compaginaba excelentemente con unos personajes divertidos y un planteamiento sensacional. Sin embargo, era una serie que estaba destinada al fracaso: en apenas dos temporadas casi nunca trató de enfocar la trama de otra manera ni de añadir nuevas ideas que incentivaran el interés del espectador por seguir las historias que se contaban. Al lado opuesto se encontraría Supernatural, serie que ha sabido jugar muy bien sus cartas a lo largo de su prolongada estancia en el prime-time americano.

Otro error del género-aunque también de las series en general-, y que destacó en gran medida con la tercera temporada de Héroes, viene dado por el intento de que las temporadas actúen como películas. De esta manera, los guionistas alteran parcial o completamente a los personajes, cosa que en el cine se utiliza habitualmente en las sagas o en las trilogías. Craso error diría yo, pues teniendo la posibilidad de tratar una trama con tiempo y dedicación, Heroes dio un vuelco que puso patas arriba guion, personajes y a los mismos espectadores, que apenas pudieron seguir semejante cambio de tuerca.
En conclusión, jugar con planteamientos interesantes y divertidos sin abusar de ellos constantemente, desarrollar personajes paulatinamente sin hacer cambios rocambolescos, y mantener una trama lineal -o que al menos sepa manejar bien los flashbacks o los flashforwards- sin nuevos comienzos cada new season debería bastar para que el género fantástico cheaper trajese buenas sorpresas a la televisión.

Podríamos decir, dicho todo esto, que pese a que la televisión sí pueda -y deba- tener ciertas reminiscencias con el cine, es justo y necesario también que no se exceda en el uso de esas similitudes.

Comentarios

comentarios

More from Emilio Doménech

#OscarCinéfagos Película, Argoderse y aguantarse

Tras el gran número de artículos sobre las películas suponemos que lo...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *