El regalo, Edgerton apunta a futuros cumpleaños

El actor Joel Edgerton debuta en la dirección con un buen thriller psicológico que explora en los traumas generados durante la juventud, y le confirman como un nombre a apuntar para futuros "cumpleaños"

Con regalos así, habrá que invitar a Edgerton a futuros cumpleaños

7 Joel Edgerton como director
7 Joel Edgerton como actor
6 Jason Bateman y Rebecca Hall
7 Generación de miedo y tensión (1er misterio)
6 Generación de ambigüedad (2do misterio)
6.6

Dos misterios envuelven los regalos recibidos. El primero de ellos, y el más común, se halla en descubrir el regalo en sí mismo, en imaginar qué puede ser, en desear o temer que sea, en vivir la ansiedad de romper lazo y papel y revelar la verdad que tras ellos se esconde. Como cuando se descubre que ese envoltorio 20 x 15 contenía un libro de poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y no la Xbox que querías. El segundo, de un carácter más especial y minoritario, se halla en descubrir que dicho regalo tiene una utilidad inesperada. Como cuando se descubre que ese libro de poemas de Gustavo Adolfo Bécquer te puede servir para paliar la cojera de tu flamante sofá. Joel Edgerton parece tener muy presente estos dos misterios y con ellos envuelve su ópera prima, El regalo.

Edgerton demuestra en su debut unas cualidades calcadas a las de su personaje en esa película de culto que fue la notable Warrior (Gavin O’Connor, 2011): su premisa es sencilla, es plenamente consciente de sus limitaciones y demuestra la determinación absoluta de quien tiene las cosas muy claras. Y al igual que dicho personaje, sale victorioso con mas rotundidad que dudas. El regalo se presenta de forma simple: un joven matrimonio formado por un ejecutivo muy ambicioso (Jason Bateman) y su esposa (Rebecca Hall), tan encantadora como tendente a la depresión, que anhela ser la madre, se mudan a Chicago y allí se encuentran con un viejo compañero de colegio del marido, un tipo con pinta de perdedor, mitad entrañable, mitad enigmático, llamado Gordo, interpretado por el propio Joel Edgerton.

El regalo_The Gift_Joel Edgerton_Jason Bateman_Rebecca Hall

El regalo se envuelve con el misterio propio del thriller psicológico, gracias a un notable uso del espacio y la cadencia, un importante uso del fuera de campo y la magnífica interpretación de Edgerton

Comprado el punto de partida, y tras encontrarse los protagonistas en una tienda de muebles, empiezan a sucederse una serie de visitas por parte de Gordo y alguna que otra cena, comenzando así, El regalo a ser envuelto en el primero de sus misterios. Si bien adjudica rápidamente el papel de presa al matrimonio, Joel Edgerton demuestra conocer bien el género del thriller psicológico y construye la figura del depredador (Gordo) a la par que lo hacen la tensión y el miedo, en lo que supone una unión de manual. Un notable uso del espacio, luz, sonido y cadencia del plano, aprovechando el chalé moderno del joven matrimonio, junto a un importante desarrollo fuera de campo y una magnífica interpretación de Edgerton, generan el  clima adecuado de inquietud. El espectador desea y a la vez teme (deseo y miedo son las dos caras de la misma moneda) que se abra El regalo, y no deja de preguntarse ¿Qué sucede? ¿Quién es realmente Gordo? ¿Qué busca exactamente?

Si nos quedásemos ahí, El regalo sería un buen debut genérico, sin embargo, Joel Edgerton arriesga y envuelve su obra en un segundo misterio, el que concierne a la ambigüedad y sus múltiples posibilidades. Con sutileza crea un juego de apariencias e intercambios de rol en torno a su personaje y al de Jason Bateman, mientras explora en las profundidades de los traumas de la juventud y su impacto y critica los peligros colindantes al sueño americano y al american way of life. Cabe destacar que Bateman da sobradamente la talla en su duelo interpretativo contra Edgerton y se convierte en un nombre en el caso de que siga explorando otros géneros alejados de la comedia a la que nos tiene acostumbrados. Pero todo riesgo tiene su precio y este segundo misterio que envuelve El regalo si bien es el más interesante, también resulta el más irregular, pecando de ciertos excesos en su desenlace final, tanto a nivel de tesis (la recalca demasiado) como a nivel de efectismo.

Still of Joel Edgerton in "The Gift." (Matt Kennedy/STX Productions, LLC)

El regalo se envuelve en un segundo misterio, el de la ambigüedad, mientras explora los traumas de la juventud, generando un juego de intercambio de roles entre los personajes de Edgerton y Bateman

A sus 41 años, Joel Edgerton parece ser consciente de que es su momento. Por un lado, se encuentra en la fase de consolidación de su carrera como actor, habiendo tenido un papel de reparto importante (aunque un guion desfavorable, pero eso es otro asunto) en películas como las irregulares Exodus: Dioses y reyes (Ridley Scott, 2014) o Black Mass (Scott Cooper, 2015), habiendo ganado el premio a mejor actor en el último Festival de Sitges protagonizando su propia película y comenzando el año con pie firme en los proyectos de Gavin O’ Connor (Jane Got a Gun) y, sobre todo, los del talento emergente de Jeff Nichols: Midnight Special, estrenada en la pasada Berlinale, y Loving,  película que protagoniza y que tiene todas las papeletas de estrenarse en el próximo Festival de Cannes.

Y por el otro, como director, con sorpresas como El regalo, parece apuntar a que en el futuro, los espectadores, galas y festivales van a invitarle a unas cuantas fiestas de cumpleaños.

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