[Festival de Sitges] Día 5, Sightseers, Lords of Salem, Side by Side, Cabin in the Woods

Una decepción enorme y tres grandes films, ese es el balance del quinto día en Sitges, el ecuador del festival. Descubre quien es el patito feo en esta crónica.

¿Valdrá la pena el primer madrugón real del festival? A las siete ya estaba en pie para desayunar y prepararme esta mañana, pero con ilusión. ¿Por qué? Pues porque hoy me esperaba un gran día de proyecciones. Las cuatro películas que vería hoy entrarían fácilmente en mi lista de lo más esperado del año, sobre todo una que me he dejado para el festival pero que podría haber visto fácilmente en casa. Pero hay que saber hacerle frente a la tentación.

La primera película del día se estrenó en la Quincena de Realizadores de Cannes, y aunque no se llevó ningún premio, fue bastante comentada. Sightseers es la nueva película de Ben Wheatley, que se está convirtiendo en una habitual del Sitges. El año pasado, su Kill List gustó bastante, aunque a mí no me terminó de convencer. De todas maneras, encaraba su nueva peli con bastante expectativas, principalmente por su deliciosa historia. La película cuenta las vacaciones de una pareja de treintañeros que apenas llevan tres meses juntos. En ese viaje, Chris y Tina, que así se llama el par, protagonizarán una odisea muy a lo Bonnie & Clyde, pero en clave lamentable.

Lo primero que me ha sorprendido es la consistencia del guion, escrito por los dos actores protagonistas. En principio, pensaba que el film resultaría bastante surrealista, pero lo cierto es que se las apañan para construir un relato perfectamente creíble, principalmente gracias a la composición de unos personajes tan entrañables como penosos. Dos personas apunto de llegar a los cuarenta, que han estado reprimidos toda la vida y que encuentran la oportunidad de ser libres en este viaje de descubrimiento.

Que Edgar Wright se haya involucrado en el proyecto a nivel de producción se nota, y algunos de los diálogos parecen salidos de su cine, incluso algunas escenas, muy trucadas y llamativas. Sightseers es una cinta nada convencional, que libera a sus personajes de sus ataduras éticas y morales y los deja sueltos por el campo, literalmente. Wheatley ha firmado una obra única que debería llevarse algún premio en el festival sin ninguna duda (yo le daba el de guion sin pensármelo). Ahora sí que se ha convertido en el director que todo el mundo deseaba.

Y tras este subidón tragicómico, apenas tengo tiempo a reposar, porque llega la premiere europea de una de las películas de terror más esperadas de los últimos años. The Lords of Salem ha llegado a Sitges bajo una gran expectación, y es que por algo se llamaba a Rob Zombie “la esperanza del cine de terror americano”. El polifacético artista, cantante de uno de los grupos más originales y frescos de los noventa, había creado un aura de misterio sobre este film bastante sobrecogedora. Sabíamos que la película giraría en torno a una DJ que desata una maldición al pinchar un disco maldito, pero poco más.

Menuda decepción me he llevado. Y me alegra saber que no he sido solo yo, porque la pitada del Auditori ha sido la más sonada desde que asisto al festival, y eso que tampoco ha sido muy fuerte. Al señor Zombie se le ha ido completamente. Si bien las primeras escenas prometían, la película acaba convirtiéndose en una especie de Embrujadas. O lo que viene a ser lo mismo, una tontería muy grande. Se me hace difícil pensar en una manera mejor de desaprovechar la historia. Que decir que la elección de su mujer como protagonista me parece terrible, pero es que el resto del reparto está igual de horrible.

Lo que Zombie ha querido hacer es una película muy estética, una especie de 2001 pasada por su particular filtro. Pero todo acaba pareciendo una fiesta de Halloween para críos, sin provocarme nada más que tedio y rechazo. Además, el imaginario metal que plasma hace que parezca mentira que él ha formado parte de esa escena musical, más típico y casposo no puede ser. Lo que creo que pretendía Zombie al crear esta película es que le gustara a gente como Aleister Crowley, pero seguramente acabará gustado a los chavales que van el fin de semana al cine a ver Scream. Y ni siquiera. Porque se nota que no se toma en serio, y si se toma en serio, que se lo haga mirar. En definitiva, para encontrar la oscuridad y el ocultismo que pensaba que encontraría aquí, tendré que seguir escuchando mis discos de Ancient VVisdom o Watain, auténticos ARTEfactos del mal.

Tras esta gran decepción, acudí a la presentación del libro Neoculto, un libro con varios artículos escritos por varios expertos en cine de culto reflexionando sobre la manera en la que, con la nuevas tecnologías, se generan nuevos fenómenos de culto. El libro está coordinado por Angel Sala, director del festival, y Desireé de Fez, y contiene artículos de gente como Quim Casas, Noel Cerballos, y prólogo del gran Jordi Costa. También incluye una lista de 100 películas de culto no muy conocidas propuestas por los coordinadores, así como el top 5 de varios profesionales del la industria muy conocidos a nivel internacional. Una compra obligatoria para los fans del cine de culto.

Hora de comer y relax hasta la proyección de Side by Side, un documental conducido por Keanu Reeves que nos mete de lleno en la transformación que está sufriendo el cine en su transición hacia lo digital. El film incluye entrevistas con algunos de los directores, directores de fotografía, y técnicos más prestigiosos del mundo, todo con un lenguaje muy formal y educativo para que no nos perdamos en ningún momento, cosa que se agradece. Es un trabajo digno de proyectarse en las escuelas de cine en estos momentos de cambio, en el que se debaten el film y lo digital en boca de personajes tan importantes en el desarrollo de este arte como George Lucas, James Cameron, Scorsese o Nolan.

El director Christopher Kenneally nos guía acertadamente de manera cronológica por los eventos más importantes en la historia del cine digital, nos enseña la creación de las cámaras, nos muestra la repulsión de Hollywood ante esta tecnología en un inicio. Como partes fundamentales, destacaría el tratamiento del Dogma 95, que fueron los primeros en usar vídeo digital cuando era considerado una aberración, y uno de sus exponentes, el director de fotografía de Celebración, acabó siendo el habitual de Danny Boyle y llegó a ganar el Oscar a mejor fotografía por Slumdog Millonaire, una película rodada en digital. El cambio personificado, vamos. Un documental justo con ambas partes, que expone pros y contras, y que nos invita a mirar al futuro del cine con emoción, pero también inquietud.

Y para acabar el día, un plato fuertísimo. No sé cuento tiempo he esperado para ver Cabin in the Woods desde que me enamoré perdidamente de su trailer, pero ha sido mucho. Cuando me enteré de que iba a Sitges, supe inmediatamente que iba a ser la Attack The Block de este año, basándome en las opiniones que había leído. El pase de ayer en el Auditori me lo confirmó, todo el mundo hablaba maravillas de ella. Así que no pude ir más hypeado al Retiro a las nueve. Y por sorprendente que parezca, esto no ha afectado a mi opinión de la película.

Cabin in the Woods me ha parecido una celebración de todo lo que supone el cine fantástico, y los mecanismos que usa son tan de nuestro tiempo que es imposible pensar que pudiera haberse hecho en otro tiempo. Drew Goddard (junto con su amigo y guionista Joss Whedon) ha cambiado y jugado con los códigos del cine de género. ¡Y eso que es su primera película! Además, sin querer entrar en detalles de la película que impidan al espectador disfrutarla al 100%, me encanta el juego metarreferencial que propone. Es sencillamente sublime. ¿Para qué queremos un remake de The Evil Dead teniendo esto? Si me tuviera que tragar muchas mierdas para encontrarme una película como esta en Sitges, firmaría con gusto. Por cierto, la sesión quedará grabada en mi memoria como la mejor de mi vida. Épica.

Y con esto acabo por hoy. Mañana se presentan dos películas de dos maestros del cine. Uno es Dario Argento, que presenta su Drácula 3D. El otro es David Cronenberg, que trae su obra más polémica de los últimos años al festival, Cosmopolis. También tendremos las aclamadas en otros festivales Sound of my Voice y Berberian Sound Studio. Hasta entonces.

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