Joe, condenado por las circunstancias

Gordon Green regresa a sus orígenes para mostrarnos la cruda violencia del sur norteamericano, y de paso, rescatar a Nicolas Cage del ostracismo

Violencia sureña al rescate de Nicolas Cage

8 Reparto
7 Nicolas Cage
6 Guión
6 Estilo de dirección
6.8

Sobre la tierra seca yace un hombre demacrado por los años, el alcohol y la mala vida. Hace tiempo que no anda sobrio y no puede ponerse en pie. Su hijo intenta levantarlo, ha ganado un poco de dinero y lo anima a ir a la ciudad a comprar algo de comida. El padre que poco antes vimos maltratar a su retoño intenta dar consejos, pero sólo esboza un discurso surrealista y sin sentido. En esta escena de Joe todo es deprimente. Latente queda el carácter de los personajes, la herencia que todo padre hace cargar a sus hijos, la miseria y el odio, una sucia ternura que segundos después desaparece con violencia a ramalazos. Comprendes que en el futuro de esos sujetos nada bueno llegará. Caracteres en cuyos cogotes sopla aquella conocida sentencia: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Aquí se detiene David Gordon Green después de un poco exitoso coqueteo con la denominada Nueva Comedia Americana y una gradual vuelta a sus orígenes con Prince Avalanche, largometraje que le sirve para recuperar tema y escenario, y por qué no decirlo, sensaciones, tras el premio a mejor director en la Berlinale de 2013. Meses después estrena en Venecia Joe, protagonizada por Nicolas Cage (Los Croods. Una aventura prehistórica), con quién suponemos se busca el soporte comercial del que carecería en sus inicios, pese haber sido considerado nuevo talento del indie norteamericano a partir de su ópera prima George Washington, allá por el 2000.

Joe 3 Tye Sheridan Gary Poulter

La condena de Joe parte de la inevitable comparación con Mud, la falta de confianza en la labor de Nicolas Cage y lo aparentemente previsible del relato

Presentadas las partes, adentrarse en Joe va acompañado de un listado de temores y aspectos que provocan que el largometraje de David Gordon Green deba cumplir cierta condena. En primer lugar porque la sombra de Mud es alargada. La cinta de Jeff Nichols (Take Shelter), estrenada un año antes, comparte a priori demasiadas cosas con el largometraje que nos ocupa: actor co-protagonista –Tye Sheridan (El árbol de la vida)-, contexto social y geográfico, y una relación entre los personajes principales demasiado parecida. Pero Mud consigue salir victoriosa sobre Joe –y de otros dramas sureños norteamericanos- por esas frescas gotas de fantastique y la poética de sus imágenes; segundo elemento: cuesta ignorar una sentida desconfianza sobre el trabajo de Nicolas Cage, que en esta última década se ha dedicado a danzar por las pantallas siendo una caricatura de sí mismo; y como último punto relevante, la historia del niño de familia disfuncional –con padre alcohólico y maltratador-, que encuentra en un hombre redimido la figura paternal de la que carece, nos advierte ya de lo previsible que puede ser el desarrollo, y lo que es peor, el desenlace del relato. Pero lo que hay que reconocer es que esta fórmula de western que posee Joe casi siempre funciona,  y a veces gusta revisitarla.

Es Gary Hawkins el encargado de adaptar la novela homónima de Larry Brown, con la que se adentra en el grit lit –subgénero considerado como la evolución del gótico sureño– llevando al límite la iconografía clásica del sur con estampas que muestran sin tapujos la violencia y la miseria en este ominoso paisaje. No hay nada novedoso en el relato, pero podemos concederle aciertos en la exposición de los personajes y en el uso de metáforas que perfilan el carácter de éstos – presten atención a la analogía entre los principales sujetos de la trama y el uso del perro como símbolo, tan presente en la narración-.

Joe 4 Tye Sheridan

Si algo se muestra fundamental en el largometraje de Gordon Green es su puesta en escena y las notables interpretaciones de Cage, Sheridan y Gary Poulter

El texto es conducido sin distracciones por Gordon Green, quien orquesta de manera notable un trío actoral fundamental para la cinta: Tye Sheridan es seguramente el mejor actor de su generación; Gary Poulter –adicto que llevaba varios años vagando por las calles de Austin antes de participar en la cinta- se convierte en uno de los elementos más interesantes de este largometraje; y por último Cage, a quien le ha beneficiado el carácter comedido de Joe y el saber utilizar sus manidos tics en el momento oportuno. Esta escala generacional que suponen los tres personajes nos deja entrever lo que pudo ser uno en cada momento de su vida, y lo que pueden llegar a ser.

Gordon Green concentra en el retrato de estas tres figuras el pasado, presente y futuro de todas las sombras que vagan por una sucia calle del sur de los Estados Unidos de América. Y firma una película más que correcta en todos sus apartados, pero nunca extraordinaria. Todo maniatado para llegar a la pregunta final: ¿Cómo escapar de esta circunstancia? Esperen en Joe, pese al disfrutable viaje que propone, una descafeinada respuesta al respecto.

Filmin logoVER JOE EN FILMIN

Comentarios

comentarios

Escrito por
More from Juan A. Rubio

Slow West, vaqueros románticos

Un joven aviva la luz de las estrellas con un viejo revolver....
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *