George Lucas: la luz tras la máscara de Darth Vader (II)

El creador de las Star Wars originales ha tenido una biografía peculiar que analizamos en este repaso a su filmografía (y discurso cinematográfico)

Fases 4-5: ayuda sobrenatural y cruce del primer umbral

Con la juventud llega el deseo y el deseo te lleva a caminos insospechados y la década de los 70 significaría un antes y un después en la carrera de George Lucas. En ella cambió todo: primero lo hizo el cine, luego lo hizo él y luego lo volvió a hacer el cine.

Tras el revés comercial de THX 1138 en 1971 y fundar su propia productora, Lucasfilm Ltd, George Lucas decidió que ya era hora de intentar ampliar su público…y en su camino nuestro particular héroe encontró dos nuevos aliados, en lo humano y lo divino, como en toda historia mitológica que se precie. El primer caso fue su asociación con un joven productor de su universidad llamado Gary Kurtz. En cambio, la divina, siempre más interesante, tuvo que ver con la imposibilidad de obtener los derechos de Flash Gordon, obra de la que Lucas era un gran fan, ante las condiciones draconianas que les imponía King Futures. Al final su oscuro objeto de deseo acabó en manos de un italiano. Con quién va a ser sino, dirán muchos al respecto. Los derechos acabaron siendo comprados por el productor Dino De Laurentiis, quién estaba loco porque tal obra la adaptase Federico Fellini, y a juzgar por las inquietudes del director italiano podemos confirmar que sí que lo estaba.

Y con su nuevo compañero profesional y la cicatriz abierta del deseo insatisfecho en el corazón, George Lucas se escapó hacia sus recuerdos, dejando que estos le atrapasen, naciendo así una nostálgica  y bienintencionada obra autobiográfica sobre su juventud a inicios de los 60, justo antes de que comenzase la intervención estadounidense en la Guerra de Vietnam.

Y así, George Lucas, sin darse cuenta cruzó el primer umbral. La película era independiente, de bajo presupuesto, la mayoría de los actores eran desconocidos, llevaba por título American Graffiti (1973) y acabó por convertirse en una de las películas más rentables de la historia al recaudar más de 140 veces su gasto. Y dejando de lado la nimiedad que supone ganar 140 millones de dólares al hacer una peli sobre la juventud y las carreras de coches en tu remoto pueblo, la película recibió amplio reconocimiento crítico y académico: ganó dos Globos de Oro, incluido el de mejor comedia y obtuvo cinco nominaciones a los Oscar, incluyendo película y director.

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Tras el fracaso comercial de THX 1138, American Graffiti recaudó 140 millones de dólares

¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo pudo pasar el bueno de George Lucas de la nada (blanca, nunca mejor dicho) a ahogarse en champán? Pues con otra pregunta “¿Dónde estabas en el 62?”

El póster de la película abría con esa frase y con esa frase abriría el californiano, quizás por verdadera y única vez, su corazón al mundo del cine. Contaba Andréi Tarkovski (Solaris) que al rodar Nostalghia en Italia, la propia nostalgia hacia su Rusia natal (al igual que le ocurría al protagonista) le invadía de tal manera, tan profundamente, que ésta quedó verdaderamente impregnada en cada rincón de la obra pese a no buscar, por ser imposible, tal efecto expresamente.

Lucas no era Tarkovski pero el cine en particular y todo arte en general siempre recompensa la honestidad de su creador. Y aunque él no buscaba más que “hacer una película juvenil para divertir y entretener” logró traer, congelado en el celuloide, el calidísimo recuerdo de ese último –aparentemente, siempre aparentemente- verano feliz de la adolescencia que todos los jóvenes vivieron, viven y vivirán,  de una forma tan igual y tan distinta.

American Graffiti te sumerge suavemente en una noche estival bellamente fotografiada bajo la asesoría del recientemente fallecido Haskell Wexter gracias a un guion muy simple pero lleno de sutileza y pequeñas historias donde sus jóvenes protagonistas deben enfrentarse a la decisión de abandonar el pueblo e ir a la universidad. Donde el amor está en el aire y las hormonas están alteradas. Donde la policía implica poca diversión. Donde el estatus lo marca el coche que conduces. Donde la rebeldía es consciente de que su época empieza a otoñar y donde la utopía galeana que nos excita a madurar es un estilizado vehículo blanco. Y donde, por supuesto, no para de sonar una excepcional banda (radio)sonora de Rock&Roll pese a que el personaje más icónico de la película, John Milner (Paul Le Mat), diga que éste se está acabando desde la muerte de Buddy Holly.

George Lucas joven American Graffiti 2

Acudiendo a sus recuerdos, George Lucas alcanzó el reconocimiento crítico y comercial

El frío e intelectual George Lucas conectó con sus recuerdos y estos le hicieron no sólo conectar con el público sino también con sus actores,  y su propio sentimiento y sensibilidad autoral. Lucas recordó…y sintió, y con ello hizo recordar y sentir. No fue recordar a Padme Amidala y abrirle su corazón, naturalmente, pero podría decirse que casi.

El ecléctico y prometedor autor acababa de convertirse en una de las firmes promesas de Hollywood. En un elegido que pese a sus defectos parecía capaz de aunar bajo su ego las alabanzas del sector especializado y del gran público.

Fases 6-7: pruebas y acercamiento

Pero ni siquiera el éxito al completo que le brindó American Graffiti pudo cerrar la herida causada por el filo de los derechos de Flash Gordon. Y ya no sólo porque de niño fuese un gran fan de la saga sino porque le obsesionaba la idea de recuperar el género clásico de aventuras, que en lo profundo de su alma ocupaba un lugar predilecto.

Esas aventuras fantásticas que entretenían y evadían a niños y jóvenes. Aquellas historias que nada tenían que ver con el recrudecimiento de la Guerra de Vietnam y la incierta e intrincada realidad política y periodística del Watergate. Ese género en esencia olvidado y a la deriva en el nuevo mar negro de celuloide que bebía de su época y era habitado por el drama, el crimen, la mafia, la intriga y terror. La fantasía y la aventura estaban enterradas en la oscuridad del armario junto al resto de los juguetes preferidos mientras afuera el niño (el cine) se hacía un poco más mayor.

George Lucas Alec Guinness Star Wars IV A New Hope 1977

En los 70, hacer un film de género fantástico y de aventuras y encima ambientarlo en sci-fi era una rotunda locura

A George Lucas le obsesionaba recuperar eso. La prueba no era nada sencilla: él no era un buen escritor y buscaba ya no sólo traer de vuelta un género poco atractivo para las productoras (el fantástico y de aventuras) sino que además quería ambientarlo en el espacio, particular jardín del Edén de la ciencia ficción, otro género poco atractivo a nivel comercial. Por todo ello, pese a su reciente gran éxito, le costó mucho encontrar un estudio que financiase su sueño.

Finalmente Twentieth Century Fox accedió a darle tal oportunidad y entonces hizo lo que mejor supo hacer siempre: crear un nuevo mundo a partir de los estratos de otros. Como un demiurgo platónico que copiando las atemporales ideas perfectas en la materia crea algo original en el mundo real.

Y así nació el collage más importante, exitoso e influyente de la historia. Una mezcla holística de las pelis de samuráis de Akira Kurosawa; la leyenda artúrica y los mitos heroicos de la Grecia Clásica; los western de Sergio Leone y John Ford; El Tercer Reich de la Alemania Nazi y la ciencia ficción de  2001: Una odisea en el espacio, El planeta de los simios, las novela John Carter de Marte y  los seriales de los años 30 de Flash Gordon.

Un collage que tenía al taoísmo salpicado de cristianismo como alma, la música clásica de John Williams sonando en el moderno dolby stereo como banda sonora y los primeros movimientos de cámara programados con ordenador.

Un collage que obtuvo diez nominaciones a los Oscar siendo “lo de siempre” pero mostrándolo como “nunca antes”. Un compendio de mitos y códigos clásicos que con el tiempo se convirtió en su propio mito y fue considerado todo un clásico.

Un collage que rompió los registros de taquilla al recaudar quinientos millones de dólares y descubrió progresivamente una cara oculta, hasta entonces, de su creador.  No le convirtió en la mano derecha del Canciller Supremo Palpatine, dios nos libre, pero casi.

Star Wars estreno 1977

Star Wars fue un collage de presupuesto limitado que rompió la taquilla al recaudar 500 millones

Fases 8-9: prueba traumática y recompensa

Miedo, ira, odio, agresividad, codicia… todas ellas son palabras asociadas al camino hacia el Lado Oscuro que imaginó George Lucas en Star Wars. Determinadas heridas y la persecución de ciertos deseos podían llevarte desde el Bien al citado Mal. Esa era una de las múltiples enseñanzas morales que podían extraerse de Star Wars y en cierta medida, también podría aplicarse a nuestro particular héroe y el mayor de sus logros.

La persecución de ese sueño fantástico futurista se convirtió al mismo tiempo en toda una pesadilla para George Lucas. Tras múltiples reescrituras de guion junto a su productor, Gary Kurtz, obtuvo el visto bueno de 20th Century Fox, pudiendo así encarar la creación de su “ópera espacial” con un presupuesto final ligeramente inferior a 10M$ (inferior, por tanto, al presupuesto medio de una comedia de estudio por aquel entonces) cuya mayor parte fue a parar a los efectos especiales desarrollados por Industrial Light & Magic (ILM), sección creada por Lucas para tal labor al cerrar el departamento destinado a ello de 20th Century Fox. Pese al empeño del director californiano y todo el equipo, los tiempos apretaban, el estrés aumentaba y la confianza disminuía. Ciertamente y parándose a pensarlo en frío, el proyecto era muy arriesgado… y con un presupuesto tan bajo, podría haber salido, aunque a día de hoy parezca impensable, una chapuza que no te firmaba ni el todavía no-nato Jar Jar Binks.

Pero pese a todo, George Lucas siempre mantuvo cierta esperanza en el éxito de su creación y decidió renunciar a su sueldo como director a cambio de mantener los derechos de la saga y su merchandising. Curioso que algo tan luminoso como la esperanza diese lugar a la llegada de el Lado Oscuro de la industria del cine para muchos.

Lucas tras numerosas conversaciones y acercamientos, terminó por firmar un contrato con la empresa juguetera Kenner Co. a un escaso mes del estreno del film. Lo que ahora pudiera parecernos lo más normal del mundo no lo era por aquella época pues el merchandising cinematográfico se reducía a esporádicas, poco lucrativas y, por ende, cortas líneas jugueteras. Ellos, al igual que el propio Lucas eran relativamente optimistas en torno al éxito de la película (pese a que no vieron la película hasta su estreno) y al igual que el propio Lucas no estaban preparados para el éxito arrollador que tuvo después.

Y es que el oscuro objeto de  deseo perseguido por George Lucas rompió la taquilla y lo cambió todo: lo hizo la industria del cine, lo hizo su tecnología, lo hizo el  merchandising, lo hizo el marketing, y, en parte, lo hizo él.

Star Wars merchandising Return of the Jedi toys Plastic Galaxy

Con la saga de Star Wars cambiaron la industria del cine, la tecnología, el merchandising …y George Lucas

En relación a la saga de Star Wars, el particular pacto faustiano entre George Lucas y la industria del merchandising permitió una aparente perpetuidad eterna de la saga, muy productiva, que como la misma Fuerza, alma de la saga, siempre osciló entre el Bien y el Mal.

Así pues, Star Wars (que sería renombrada como Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza) sería continuada en forma de trilogía por Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca (1981) y Star Wars. Episodio VI: El retorno del jedi (1983) y posteriormente completada, casi 20 años después, con una segunda trilogía de precuelas: Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma (1999), Star Wars. Episodio II: El ataque de los clones (2002) y Star Wars. Episodio III: La venganza de los sith (2005). Todo ello sería complementado canónicamente por el llamado Universo Expandido (UE) derivado de la creación asociada a novelas, cómics, videojuegos, series de televisión, etc.

Por no hacer más extenso el texto en esta parte, pues mucho se ha escrito ya sobre toda la saga, sólo decir que opino que para entenderla en su totalidad hay que aceptar que en ella conviven y se retroalimentan la oscuridad comercial y un reducto del alba autoral de George Lucas.

Sería lo segundo, la extraordinaria capacidad de Lucas para imaginar y sumergir en nuevos mundos y recontar y remezclar varias historias de forma original la que rompería la taquilla y animaría a muchos nuevos directores a apostar por la fantasía, la aventura clásica y la ciencia ficción. Pero sería lo primero, la explotación del lado comercial de la saga gracias a una cada vez más estrecha colaboración con Kenner Co. (para ahondar en esta relación recomiendo el documental Plastic Galaxy de Brian Stillman), la que consolidaría a Star Wars como fenómeno mundial pese a que su notoria influencia conllevase la separación definitiva entre Gary Kurtz y George Lucas tras Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca, pues el primero consideraba que el segundo modificó el guion de Star Wars. Episodio VI: El retorno del jedi (en el que originalmente estaba planteado que moriría Han Solo, los ewok no saldrían y el final sería distinto) buscando favorecer las ventas de juguetes y no la pura calidad de la obra. Esa no sería la separación entre Obi-Wan y un recién “nacido” Darth Vader pero casi.

Actors Hayden Christensen (Anakin Skywalker) and Ian McDiarmid (Supreme Chancellor Palpatine) discuss a major scene in the Supreme Chancellor's office with director George Lucas. Photo by Merrick Morton.TM & © 2005 Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved. Photo by Merrick Morton.

Tanto la capacidad imaginativa de Lucas como su visión comercial perpetuaron el éxito de Star Wars durante dos trilogías

Serían tanto lo segundo como lo primero, los que recuperarían (en los dos primeros casos) y consolidarían al género fantástico, al género de aventuras y, en menor medida, al género de la ciencia ficción como géneros muy rentables y explotables económicamente para los grandes estudios, animándoles así a apoyar la creación de películas tan icónicas en los años venideros como la saga de Indiana Jones, la saga de Regreso al futuro, E.T, Alien, el octavo pasajero, la saga de Jurassic Park, la saga de Terminator, la trilogía de El Señor de los Anillos, la saga de Harry Potter y, como fenómeno más reciente, todo el proyecto de Marvel en torno a Los vengadores (tratado en la web por Emilio Doménech con la colaboración de Jesús Marugán Escobar) .

Serían, en el fondo, ambos  los que harían que la misma saga que exploró hasta el fondo las relaciones con la industria juguetera, la licencia moderna y el marketing publicitario, también fuese la que llegó más lejos en la asimilación, creación y recreación de algo tan antiguo como la propia mitología. Tanto a nivel de personajes (los protagonistas, Luke y Anakin se desarrollarían bajo la clara influencia de El héroe de las mil caras de Joseph Campbell) como, en  total correspondencia, a nivel estructural, formándose un anillo entre las seis películas tal y como es en forma el propio camino del héroe que sus protagonistas recorren. Ello lo logra gracias a una cuidada planificación de las precuelas como reimaginación especular y autoconsciente de la trilogía original (pensaba desarrollar este punto yo pero buscando por internet encontré que ya lo había desarrollado detalladamente Mike Klimo y a él redirijo a todo amante de la saga en particular y del cine en general, pues su espectacular trabajo bien merece total reconocimiento)

Y ese fue el camino que tomó George Lucas. Ese pacto faustiano le permitió perpetuar la obra de sus sueños, tratar la mitología como pocos autores lo hicieron y recuperar los que fueron sus géneros predilectos. Conviene no olvidar que pese a que el núcleo del imperio fue la saga estelar, George Lucas, en particular, y Lucasfilm, en general, se convirtieron en importantes productores y, sobre todo, desarrolladores de efectos especiales.

Kate Capshaw Steven Spielberg Geroge Lucas and Harrison Ford on the set of Indiana Jones

La empresa de George Lucas, Lucasfilm, se convirtió en un titán de la producción de películas de fantasía y aventuras y en el desarrollo de efectos especiales

A nivel de producción destacaría la creación junto a Steven Spielberg (del que habló mi compañero Guillermo Guerrero) de la saga de “Indiana Jones” y películas de fantasía como Labyrinth (1986), En busca del valle encantado (1988) o Willow (1988).

Y en cuanto a efectos especiales sus cifras son sencillamente apabullantes. La influencia de Industrial Light & Magic fue total y es considerada la industria líder en la producción de efectos especiales, gráficos generados por ordenador y desarrollo de efectos de sonido. Pienses en la peli que pienses (salvo que pienses en honrosas excepciones como Matrix o El Señor de los Anillos –en la que sí que fueron asesores externos–): Harry Potter, Jurassic Park, Avatar, el proyecto de Marvel, Star Trek, Abyss, Jumanji, Casper, Titanic, Piratas del Caribe, Los juegos del hambre, El atlas de las nubes y un larguísimo etcétera que se traduce a día de hoy en 15 Óscar (29 nominaciones) y 15 BAFTAs (17 nominaciones). Se podría decir que Lucasfilm e ILM iban tan sobraos que de una de sus secciones de computación terminaría por nacer vía venta (5M$) a Steve Jobs uno de los más grandes, influyentes y queridos estudios de animación: Pixar

En su etapa más conocida e icónica, nuestro tímido director transformó una pequeña productora independiente en una de las mayores máquinas generadoras de sueños, fantasías, efectos especiales y de sonido, merchandising, remasterizaciones y dinero. Mucho dinero. Y ello cambió el cine en sí por un lado, y la industria por otro. ¡El lado Oscuro! ¡El demonio! dirán algunos. Y lo cierto es que no fue la construcción de ese planeta tecnológico autosuficiente llamado La estrella de la muerte pero casi.

George Lucas: la luz tras la máscara de Darth Vader (I)

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