Guardianes de la galaxia: pulp galáctico

Hablamos de la oda al space opera que dirige James Gunn y protagonizan Chris Pratt, Zoe Saldana, Vin Diesel, Dave Bautista y Bradley Cooper

Cuando hace unos años Marvel anunció sus cinematográficos planes quinquenales como si de un régimen comunista se tratase, muchos no evitaron sentirse asustados y preocupados ante la ambiciosa hoja de ruta que planteaban desde de la Casa de las Ideas. Sí, todos sabíamos que en un corto plazo de tiempo tendríamos nuevas películas y secuelas de Iron Man, Capitán América, Thor o Los Vengadores, y que incluso, más tarde que pronto, sus responsables saltarían a la televisión con algún que otro spin-off descafeinado -movimiento que hasta la fecha, no ha dado tan buenos resultados como ellos mismos esperaban-. Pero, ¿Los Guardianes de la galaxia? ¿En serio? ¿Una película de una de las más olvidadas e irregulares series editadas por Marvel? ¡Y encima se la dan al malogrado James Gunn! ¡El tío responsable del guión de la inefable película de acción real de Scooby Doo! Sí, en su haber tiene Slither -delirio gore muy simpático- y Super, pero seamos honestos, no son credenciales especialmente válidos para dirigir un enorme blockbuster.

Guardianes de la Galaxia sirvió para que muchos aprendiéramos a dar un voto de confianza a los estudios marvelitas. Si hablamos de Guardianes de la Galaxia, quizás estemos hablando de la cinta más fresca de toda la colosal empresa fílmica de Marvel, que además funciona y ejerce como una de las mejores películas del género de las space opera. En definitiva, Guardianes de la Galaxia se reveló ante millones de personas de todo el mundo como una de las películas más divertidas de las últimas décadas.

Chris Pratt Guardianes de la Galaxia Cinéfagos

Guardianes de la Galaxia es una película de aventuras sincera, honesta y deliciosamente bien dirigida e interpretada. No hay más

¿Cómo? ¿Por qué una película potencialmente condenada al ostracismo entre algunos de los pesos pesados del mundo de los superhéroes ha terminado cuajando entre el público profano y aficionado a los cómics de grapa -que no de tomo y recopilación de tapa dura, pues esos se pueden encontrar en cualquier gran superficie-? Es simple. Guardianes de la Galaxia es una película de aventuras sincera, honesta y deliciosamente bien dirigida e interpretada. No hay más. James Gunn ha sabido impregnar y rodear de sendas características pulp a su película -es inevitable pensar en cintas como En busca del arca perdida, con la que comparte estructura-, que se desarrolla y pavonea con tal nivel de descaro ante el espectador, que asusta.

Estos elementos culturales fáciles de digerir para el gran público, que se verá bombardeado de música, bailes y referencias pop desde el minuto uno -en la apertura de Guardianes de la Galaxia, un vetusto walkman y la cadera de Chris Pratt son los protagonistas- sirven de aderezo a una historia fácil de seguir que reúne todos los ingredientes clásicos de los seriales de los años cincuenta, auspiciados por la temática inherente a las viñetas de los héroes en los que se basa. Es curioso, pero cuando uno se pone ante Guardianes de la Galaxia, es inevitable verse sucumbido al olor de las páginas de aquel cómic que una vez nos desbordó y cautivó en nuestra adolescencia. Es aquella historia que releíamos una y otra vez de manera compulsiva hasta memorizar cada viñeta y diálogo.

la_ca_0421_guardians_of_the_galaxy

Guardianes de la Galaxia se deja llevar por el espíritu pulp de Star Wars

Guardianes de la Galaxia cuenta como el aventurero Peter Quill (Chris Pratt), o como se le conoce por medio universo, Star Lord, acaba metiéndose en un embolado de galácticas proporciones al hacerse con una misteriosa gema de valor incalculable -sí, es una de las gemas del infinito-. Lo que parecía un trabajo fácil acaba atrayendo la atención de Ronan (Lee Pace), un peligroso destructor de mundos con legiones a su mando. En estas, para salvar su pellejo -y de paso, el de la galaxia entera- Star Lord consigue aunar esfuerzos con el equipo más heterogéneo e imposible, conformado por Rocket (Bradley Cooper interpreta a un mapache mercenario con tendencias homicidas), Gamora (Zoe Saldana) da vida a una de las hijas de Thanos-, Drax el destructor (Dave Bautista) y Groot, un vegetal humanoide (que no es otro, ojo, que Vin Diesel). Casi nada.

Mucho se ha dicho y escrito sobre los paralelismos de Star Wars con Guardianes de la Galaxia -la película se promocionó con el inefable tagline “El Star Wars de una generación” en nuestro país-, y aunque esto nos parece que es escribir entre líneas con trazo grueso y tosco, sí es cierto que Gunn se deja llevar por el espíritu pulp de la obra de George Lucas, ofreciendo ritmo, clichés, frases lacónicas, héroes fuera de órbita y con pies de barro -no lo olvidemos, son unos chulos de barrio y unos cuantos villanos obligados a colaborar por exigencias del destino- y una abrumadora cantidad de set-pieces dignos de dejar apabullados y en silencio a toda una generación atiborrada en base a los efectos digitales.

Rocket Raccoon Guardianes de la Galaxia Cinéfagos

James Gunn y Nicole Perlman consiguen encontrar el tono perfecto de film de aventuras de los años ochenta

Lo cual nos lleva a uno de los puntos que destacábamos previamente. A día de hoy, con toda una generación en edad adulta nacida durante los ochenta, nos enfrentamos día sí y día también, a un bombardeo nostálgico manido y ridículo sobre los méritos de haber nacido en una época en la cual las hombreras y las cintas de casete eran lo más. Guardianes de la Galaxia consigue apoderarse de todas estas referencias culturales, y las esparce a lo largo de su metraje con tanta clase como hizo la deliciosamente kitsch Super 8 de J.J Abrams hace unos años. Sí, puede sonar a truco sucio, pero James Gunn y Nicole Perlman -guionistas- consiguen encontrar el tono perfecto de film de aventuras de la época -John Carpenter y su Golpe en la pequeña China deberían estar orgullosos de esto-, ofreciéndonos exactamente lo que esperamos de una película de género: diversión honesta y sin dobleces, dobles sentidos o planteamientos perversamente manidos. En otras palabras: ya está bien de impregnar de una falsa oscuridad y trascendencia a todos los héroes que pasan por la pantalla.

Una de las claves de Guardianes de la Galaxia es que, pese a ser un elemento más del inabarcable y excesivo universo cinematográfico y audiovisual de Marvel, y pese a ser el objeto de una constante campaña publicitaria en los más variados medios -haced memoria, y parece que no se estrenó otra película- no abusa de su condición de producto derivado de cómic. No hace apología ni proselitismo del imaginario canónico de sus homólogos literarios -que han sufrido suertes diversas como grupo y héroes, y cuya representación cinematográfica moderna parece estar más cerca de la refundación sufrida en 2008 ideada por Dan Abnett y Andy Lanning que de los orígenes setenteros de la grupa original-, consiguiendo establecer sus propias reglas fílmicas.

Guardianes de la Galaxia es una de las cintas más entretenidas de la última década. Si nos dejamos llevar por la nostalgia -arma de doble filo-, bien podríamos decir que nos encontramos ante la heredera formal de aquellas películas que nos arrebataron el alma durante nuestra infancia, y de un vehículo ideal para revivir y acrecentar nuestro más profundo amor por los cómics. Ponerse trascendente con un film de esta índole puede parecer contraproducente, pero Guardianes de la Galaxia es la más grande oda al género de la ciencia ficción de tebeo -afinando más aún, al space opera– que podamos imaginar.

Comentarios

comentarios

More from Alberto González

Guardianes de la galaxia: pulp galáctico

Cuando hace unos años Marvel anunció sus cinematográficos planes quinquenales como si...
Leer más

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *