Interstellar, del amor, el cosmos… y el tiempo

Christopher Nolan dirige a Matthew McConaughey, Anne Hathaway y Jessica Chastain en su primera (e imperfecta) aventura espacial

El romanticismo del espacio-tiempo

8 Espectáculo
9 Aventura
8 Interpretaciones
7 Ambición romántica
8

La relación entre el género sci-fi espacial y el régimen espiritual que puebla las conciencias de los que vivimos en la Tierra siempre ha golpeado con fuerza nuestra sensibilidad. Ya sea por el hecho de sentirnos especialmente minúsculos en el universo como por el de dar sentido a la soledad de nuestra especie ante la magnitud del cosmos, los libros y las películas sci-fi que se adentraban en la oscura infinidad del espacio buscaban respuesta a los porqués que la religión subrayaba en pergaminos y techos catedralicios bajo en la superficie.

Lo afrontaba el personaje de Jodie Foster en Contact cuando trataba de articular su increíble viaje estelar a un 98% de población creyente siendo ella una firme racionalista y lo afronta Cooper (Matthew McConaughey) en Interstellar, la nueva película de Christopher Nolan, al verse separado de su familia y obligado a tomar decisiones irreversibles con respecto a una de las máximas que lleva desolando nuestra existencia desde el comienzo de la historia: el tiempo. El tiempo como justificación de la evolución humana, pero también, y sobre todo, como cruel alter ego de las elecciones de cada uno.

Matthew McConaughey (Warner Bros.)

Es ese estudio de campo, el tiempo, el principal logro que atesora Interstellar, el impresionante, cuan imperfecto, hito cinematográfico de Christopher Nolan

Interstellar nos conduce por el espacio de la mano de Cooper, un expiloto reconvertido a granjero que debe abandonar una Tierra moribunda, y a su familia, en pro de afianzar el futuro de la raza humana. Los sacrificios que Cooper afronta a partir de este momento, desde la despedida de su hija Murph (Jessica Chastain) hasta el cuadrar ecuaciones de relatividad para salvar el máximo número de minutos, se presentan después como implacables acometidas contra lo que ya está perdido. De nuevo: el tiempo.

Es ese estudio de campo el principal logro que atesora Interstellar, el impresionante, cuan imperfecto, hito cinematográfico de Christopher Nolan. Uno que sin embargo puede que perezca en el devenir de los eones por culpa de un capricho romántico. Este es, la justificación de un imaginario científico a través de la inexplicable ligación emocional del hombre: el amor.

El compromiso de Nolan con el género sci-fi sobresale cuando enlaza el tiempo al amor en forma de irrefrenable, inclemente e inalterable elemento, siempre en contra de los sentimientos del individuo, en cuanto que perdemos momentos junto a nuestros allegados, pero a favor del desarrollo de la especie, en tanto que nos permite viajar más lejos en el espacio. Se equivoca Nolan, en cambio, cuando trata de justificar ese enlace amor-tiempo a través de una verdad, creen su hermano (Jonathan Nolan) y él, absoluta: confiar la sensibilidad del ser humano a la racionalidad del funcionamiento del cosmos.

Interstellar

Interstellar acongoja cuando coloca al tiempo como villano y fallece cuando pone al amor como héroe de todas las facetas del infinito

Es precisamente nuestra inteligencia emocional la que nos hace separar el romanticismo de nuestra existencia de las ecuaciones científicas que rigen el universo, de ahí que Interstellar acongoje de tal manera cuando coloca al tiempo como villano y fallezca cuando pone al amor como héroe de todas las facetas del infinito.

Pero Interstellar conmueve, pese a todo. Su viaje es fascinante tanto en sus herencias cinematográficas, que las tiene a decenas, como en sus múltiples lecturas. Desde la supervivencia del hombre como individuo hasta la salvaguarda de la raza a vistas de la extinción en la Tierra. De nuevo, el miedo ante el precipicio de la desaparición de la especie de la faz del universo*.

Aunque la perduración de Interstellar en el tiempo dependerá de lo que la película ofrece como experiencia cinematográfica. Ligada, por supuesto, a la aventura espacial de Cooper, las sensacionales secuencias rodadas en IMAX, el acompañamiento musical de Hans Zimmer, las interpretaciones de unos brillantes Matthew McConaughey, Michael Caine y Jessica Chastain o los múltiples clímax de acción, pero también, y por encima de todo, a la relación padre-hija de Cooper y Murph, auténtico raíl espiritual del filme. Uno que no deja precisamente oasis a los que agarrarse, pues de nuevo el tiempo interviene como antagonista, pero que actúa como redentor en un epílogo a la altura de las cuestionables circunstancias. Ya sabemos, ese antojo grandilocuente de los hermanos Nolan.

Nolan pretende armar con más fuerza la relación paternofilial de Cooper y Murph con una solemnidad innecesaria. Olvida lo que otros cineastas han logrado con calidez, cercanía y naturalidad para acoplarlo todo a un mensaje trascendente sobre el esqueleto por el que está formado el todo: el amor. Pero para transmitir ese amor teñido de sufrimieto y cariño ya son suficientes las descarnadas reacciones de los protagonistas cuando enfrentan la realidad de lo perdido o la culpabilidad que define los errores que han cometido, de ahí que Interstellar estalle para bien en tantos máximos y exceda sus límites para mal al olvidar la historia que de verdad está contando, la de Cooper y Murph. Es una tesis innecesaria que, sin embargo, puede apartarse sin que el filme se pudra en tan abrumador misticismo.

inter

Interstellar aguantará porque hay en su concepción la suficiente imaginación, osadía y espíritu aventurero como para justificar algo tan imperecedero como la ilimitada fascinación que nos producen los viajes espaciales

Porque en Interstellar hay sobrados motivos para retomar esa ensoñación colonialista del universo. El hecho de que las empresas espaciales sean un secreto de Estado bajo la desaprobación popular del futuro distópico que plantea la película empuja a fantasear. Convierte lo que parecía una necesidad argumental para cumplir con las expectativas en determinación del mismo espectador por dar comienzo a la ignición y el 3, 2, 1. Ni qué decir cuando la nave entra en la vorágine de oscuridad, luces y destellos del agujero negro o los nuevos planetas se plantean como elecciones (casi) aleatorias del destino de la humanidad a cargo de los astronautas . La palabra aventura encuentra pocas veces tantos sinónimos. Y Zimmer ayuda.

Arremeterán, con razón, contra su evidente dificultad a la hora de aguantar en alza 169 minutos (ay, de nuevo, el tiempo) o contra el injustificable (y patético) monólogo del personaje de Anne Hathaway a medio camino; y sin razón, contra la sobreexplicación de los términos científicos que edifican el ideario del filme (no todos somos astrofísicos) o las mil y una películas que se le parecen, pero Interstellar aguantará. Aguantará porque hay en su concepción la suficiente imaginación, osadía y espíritu aventurero como para justificar algo tan imperecedero como la ilimitada fascinación que nos producen los viajes espaciales. Y en Interstellar hay mucho de eso: de querer ir allí y encontrar respuestas, por mucho que Nolan intente demostrar lo contrario.

*Seguirá siendo por muchos años difícil empatizar con aquellos personajes que ponderen la conservación del ser humano por encima de otras cuestiones (emocionales o no) si no es por simples motivos de cobardía o valentía, pero debe continuar el sci-fi hablando de este tema, pues serán unos pocos los que decidan cómo conseguir que perdure la especie.

Comentarios

comentarios

More from Emilio Doménech

David S. Goyer dirigirá el remake de ‘El Conde de Monte Cristo’

De remakes parece que va la semana, o los últimos cinco años....
Leer más

9 comentarios

  • “Las interpretaciones de unos brillantes Matthew McConaughey, Michael Caine y Jessica Chastain”. A mí me parece que Anne Hathaway está mucho mejor que Caine y Chastain, y que está muy cerca del nivel que en esta película demuestra McConaughey. Y ese monólogo no me pareció ni patético ni prescindible, en absoluto.

    • Hola, Daniel!

      A mí Hathaway me parece que va al ralentí durante toda la película y precisamente esa línea de diálogo que comento es lo que más me cuesta ver en su personaje. En ningún momento de la película hasta entonces vemos a una Anne Hathaway precisamente ‘romántica’, y de repente se saca un discurso espectacular sobre el amor como sistema que maneja el universo. Responde claramente a la necesidad que tenían los Nolan de argumentar lo que iba a ser el tramo final del filme, donde exponen esa tesis grandilocuente de la que hablo en la crítica.

      Digo que es patético porque es prescindible y porque no pega nada con lo que el personaje es hasta ese momento y porque es una síntesis muy gratuita de lo que piensa una, supuestamente, brillante ingeniera (astrofísica, astronauta, whatever).

      • Ese monologo es otra de las sobreverbalizaciones de Nolan a lo largo de Interstellar, pero es la que menos me molesta porque en ella reside la idea central del film.

        Cuando entramos en el “horizonte de sucesos”, la ciencia deja paso a la imaginación y Nolan lo aprovecha para exponer el núcleo: el amor es la fuerza capaz de plegar el universo. ¿Ñoña? Quizás para algunos pero a mí me parece la manera ideal de reflejar ese diálogo entre emotividad y mecánica cuántica que es Interstellar.

  • Pues a mi sin llegar a decir que no me haya gustado, la película me ha DECEPCIONADO. Por supuesto mi argumentación será válida sólo para quien le guste el cine de nombres y conozca un poco la trayectoria de Nolan. Me ha decepcionado porque mr.racionalismo, el mismo que nos hizo creer que Batman y la manipulación de los sueños podían ser reales (quizás lo de Superman fue excesivo…), esta vez intenta racionalizar un viaje pero no sus detalles colaterales, que a fin de cuentas son lo que le dan cuerpo a la credibilidad misma de las grandilocuentes tramas que siempre plantean este señor y su hermano.

    SPOILERS:

    Porque ya para empezar no me creo que si el mundo está como está, la gente se dedica al cultivo en la granja, no me creo que el señor se dedique a destrozar el campo de maizales sólo para darnos una bonita secuencia y dejarnos claro que el tipo es un apasionado del tema. Pero estoy de acuerdo en que esto quizás sea muy puntillosos, pero si hablamos del proceso de descubrimiento de la base, explicación de finalidad de la trama y llegada del hombre al cohete, sencillamente se me antoja una ejecución pasmosamente superficial, pareciendo que Cooper tal cual llega a casa de la base se va al espacio sin explicarnos el motivo de tanta prisa. Tampoco me explico a que se deben ciertas explicaciones científicas que más allá de hacerle entender al espectador los mecanismos sobre los cuál se moverá la trama (quizás peca de comercialidad en ese aspecto), unos científicos e ingenieros cuya pasión es la astronomía deberían conocer de sobras. Por no hablar del plan que idea Cooper sobre lo del combustible y la atracción gravitacional del planeta al que cualquier persona con un mínimo de conocimientos de astronomía a nivel lector de Muy Interesante podría haber llegado, pero los astrónomos reaccionan de manera efusiva y celebrando la gran inventiva de Cooper. Otro detalle que me ha parecido terrible es el hecho de que tras la vuelta del planeta de agua pasen 23 años y no le dediquen ni un mísero minuto a hacernos entender por lo que ha pasado ese compañero 23 años sólo en una nave. La verdad me parece mucho más interesante que el monólogo superficial que comentas de Anne. Y por último ya y muy sangrante… ¿Donde está el hijo al final de la película?¿Si es un personaje que no tenía relevancia alguna para la trama como parece decirnos, por que no lo eliminó? La respuesta probablemente la conocemos y sea que para añadir carga dramática a la película, muy típica de Nolan (el padre de Superman y el tornado), pero que en esta ocasión creo que ha tratado la trama con unos parámetros demasiado comerciales y poco profundos.

    A todo esto sólo digo que la película desde luego está bien, y si no le dedico líneas a hablar de lo bueno es porque a parte de que sigue siendo lo mismo que nos gustó de sus otras obras, la cantidad de fans talibanes que tiene es brutal. Sólo hay que echar un vistazo a filmaffinity y ver la cantidad de 9 y 10’s que tiene, incluso llegándola a comparar con 2001… en fin, sobrevalorada.
    Buena, si, pero sobrevalorada.

    Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *