Jobs, publicidad explícita de Apple

Jobs es un biopic sobre la vida de Steve Jobs en el que el personaje queda sometido al yugo de la empresa haciendo de Apple su protagonista.

Jobs es un biopic sobre la figura de Steve Jobs, creador de la compañía Apple. Un biopic es un género cinematográfico que adapta al cine la biografía de una persona. Se podrían diferenciar dos tipos dentro de esta definición: aquellos que cubren la vida de una persona desconocida de cara al gran público y otros que se centran en figuras públicas. En este último, lo más común es encontrar historias sobre grandes estrellas del rock, la realeza, presidentes o incluso periodistas o escritores. Desde luego, la figura de un CEO (director de una empresa) no suele atraer tanta atención.

Sin embargo, La red social abrió el camino a retratar la “cara” detrás de la empresa, presentándonos los entresijos que llevaron a Facebook a ser lo que es hoy y cómo su creador Mark Zukerberg evolucionó con su compañía. Lo mejor que ofrece la película de Aaron Sorkin es la “humanización” del personaje.  La vida y carrera de Steve Jobs, parece ofrecer a priori una gran historia para ser objeto de dramatización cinematográfica. Es conocimiento público la gran influencia que tuvo y tiene a la hora de acercar los ordenadores al consumidor medio, así como sus grandilocuentes e inspiradores discursos o su desprecio por Microsoft. Lo que uno espera de una historia como esta es precisamente lo que ofreció Sorkin ¿Quién es Steve Jobs? Y el gran problema de la película es que la pregunta más básica no encuentra respuesta.

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La historia arranca en 2001, con una reunión de personal en la que Jobs presenta el primer Ipod, ofreciendo un discurso lleno de optimismo y vida -por falta de un mejor término- que tanto le caracterizaban. Ya esta primera secuencia desconcierta totalmente, pues se emplea un recurso de guión válido a la hora de presentar a un personaje totalmente nuevo. Si este fuera el caso, el objetivo de este flashforward sería dejar claro al público que este personaje es muy diferente del que vamos a ver en la siguiente secuencia durante sus años de universidad. Pero teniendo en cuenta a quién se está presentando uno se queda absolutamente descolocado ante esta decisión tan de novato. Jobs era en su años de juventud un espíritu libre que dejó la universidad porque no le ofrecía nada interesante y se dedicó a colocarse de ácido. En uno de estos viajes parece tener una epifanía que va a cristalizar en los inicios de Apple, asentada en el garaje de sus padres y formada por colegas que comparten un sueño. A partir de este punto el director, Joshua Michael Stern (es la primera película que dirige) y el guionista,  Matt Whitely (en IMDB no cuenta con ningún otro crédito como guionista),  nos llevan de un evento al siguiente con la compañía Apple como único hilo de unión. Vemos a Jobs implicarse en un par de proyectos que se disparan económicamente para terminar siendo “expulsado” por la junta directiva. Más tarde, vuelve a la empresa cuando se encuentra en su peor momento y lleva a Apple a recuperar la filosofía que la ha caracterizado siempre: calidad y diseño además de funcionalidad.

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Al intentar abarcar una historia tan amplia es absolutamente necesario dejar fuera muchos momentos que aquellos que hayan leído la biografía de Walt Isaacson o hayan seguido las noticias sobre Apple van a echar necesariamente en falta, sin embargo, todo lo que sí abarca el filme puede extraerse leyendo cualquier artículo de internet sobre la empresa de la manzana. Y es aquí donde reside el gran problema de la película: no ofrece nada nuevo sobre la figura de Jobs.

Aston Kutcher, del que tenía mis dudas, ofrece una interpretación solvente y creíble en su papel como Steve Jobs, siendo una de sus mejores interpretaciones. Pero el personaje de Jobs le ofrece pocas posibilidades pues no es más que una caricatura del hombre que fue. No existe un trabajo de construcción de personaje que saque a relucir el lado privado de Jobs, con lo que al final los espectadores no podemos conectar emocionalmente con él, puesto que no lo conocemos. El personaje va tomando decisiones que no comprendemos de forma que tras poco más de dos horas de película estamos igual que al principio.

Quizá que este proyecto sea resultado de un director y guionista novatos explique la falta de profundidad de la que carece la película. Sólo nos queda esperar que la versión que prepara Sorkin sobre Jobs sea más que un panfleto publicitario de Apple.

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