Johnny Depp, una carrera en cuatro etapas

Ante el estreno de Black Mass analizamos la trayectoria de una de las estrellas más atípicas que ha ofrecido Hollywood en las últimas décadas

Johnny Depp es una estrella tan atípica que, a pesar de llevar acompañándonos desde 1984, pocos sabrían escribir bien su nombre de memoria. Depp ha vivido, bebido e interpretado tantas vidas distintas que le ha dado tiempo a ser galardonado como Leyenda Disney, pero también a ser propietario del local en el que murió por sobredosis River Phoenix; a ser veneno para la taquilla y el actor más popular de la década para IMDB; a ganar un Cesar Honorífico por su trayectoria profesional con 36 años y a seguir pareciendo un adolescente con 52.

En ese gigantesco high school que es el Hollywood que yo imagino, Johnny Depp sería un repetidor. Lleva tanto entre nosotros que le ha dado tiempo a tener como compañeros de clase a muchos compañeros de su generación, y a muchos de las siguientes. Y él sigue pareciendo joven, osado, gamberro y aventurero. Siempre es el tipo guay, el que viene de vuelta, el que bebe cerveza sin meter la botella en una bolsa de papel. En realidad, es vegano porque ya está en edad de cuidarse y es el propietario de una isla, a donde se retira en cuanto puede, porque probablemente le dé asco respirar el mismo aire que tú y que yo.

Lo cierto es que Johnny Depp no mola tanto como cree tu sobrina de dieciséis años, ni tan poco como cree tu cuñado de treinta y cinco. El Depp actual es el único resultado posible del Depp que fue, el Depp al que dejaron ser, el Depp que se vio obligado a ser y el Depp que quiso ser. Depp ha repetido demasiadas veces, ha asistido a demasiados bailes de graduación y ha adoptado demasiados roles diferentes en su clase como para que ni él mismo sepa ya quién es realmente, cuál es el lugar que le corresponde y qué se espera exactamente de él. Y probablemente ni le importe.

Viva Depp manque pierda
Viva Depp manque pierda

Johnny Depp es una estrella tan atípica que, a pesar de llevar acompañándonos desde 1984, pocos sabrían escribir bien su nombre de memoria

¿Quién fue Johnny Depp en cada una de las fases de su carrera? ¿Significaba lo mismo ser Depp en 1989 que en 2013? Intentemos averiguarlo.

1984-1990: El joven y guapo Depp

¿Cuánto debe la historia del cine a Nicolas Cage? Eso nunca lo sabremos, del mismo modo que no podríamos valorar Las meninas o el Guernica, porque la deuda es incalculable. En 1984 un jovenzuelo Nicolas Cage animó a un descentrado Johnny Depp a que probara fortuna en la industria del cine. Y el resto es historia. Como la carrera de Nicolas Cage.

Nicolas Cage también asesora a Johnny Depp en lo que respecta a prótesis capilares
Nicolas Cage también asesora a Johnny Depp en lo que respecta a prótesis capilares

En 1984 un jovenzuelo Nicolas Cage animó a un descentrado Johnny Depp a que probara fortuna en la industria del cine

Johnny Depp debuta en el cine como novio de la protagonista de Pesadilla en Elm Street. La leyenda cuenta que fue escogido por los responsables de un casting al que solo había acudido a acompañar a Jackie Earle Haley. A mitad del metraje su personaje es engullido por una cama y convertido en un géiser de sangre. La primera interpretación de Depp en el cine era una metáfora poco sutil sobre la menstruación y la pérdida de la inocencia. En España, Antonio Mercero nos hablaba sobre lo mismo con Chanquete recitando “Que ni el viento la toque” en la proa de su barco. Wes Craven convertía a Depp en un chorrazo hemoglobínico. Y todavía hay quien se pregunta por qué los jóvenes prefieren la narrativa americana a la europea.

Depp se pasó lo que quedaba de década entre cortometrajes, tv movies y la serie de televisión Nuevos policías. Una serie de la que siempre habló pestes hasta que le ofrecieron participar en su adaptación al cine, más de veinte años después. No sabemos si por el tono paródico del que hacía gala Infiltrados en la clase, si por un suculento cheque o si porque siempre hace ilusión que el que hace de ti cuando eras joven sea Channing Tatum. En esta fase de su carrera, Johnny Depp también pudo trabajar a las órdenes de Oliver Stone en Platoon y de John Waters en Cry-Baby (El lágrima).

Cardado en Elm Street
Cardado en Elm Street

Johnny Depp debuta en el cine como novio de la protagonista de Pesadilla en Elm Street

Los personajes que interpretaba el Johnny Depp de los ochenta eran jóvenes guapos, desganados y con apariencia canalla. Depp era grunge antes de que el grunge realmente existiera, Depp llevaba camisas de franela roja y a cuadros, tenía aspecto de ducharse más bien poco y solía ir acompañado de una guitarra y una colilla entre los labios. Las chicas querían acostarse con Depp para luego cambiarle y las madres solo deseaban que se alejara de su barrio. En la época en la que Rob Lowe aún no se había aficionado al cine casero ni Charlie Sheen a todo aquello a lo que pueda aficionarse el ser humano, Depp era el vagabundo, el bohemio, el chico malo.

1990-2003: La estrella atípica

Durante los siguientes trece años de su carrera Johnny Depp fue la estrella más atípica que haya dado el Hollywood de los noventa. El gran salto se produjo en 1990, y vino de la mano de un nombre que ha resultado fundamental en su carrera posterior: Tim Burton. Entre los rodajes de Batman y Batman vuelve le permitieron sacar adelante un proyecto que le obsesionaba desde adolescente, el de un robot con apariencia humana, solo que con tijeras en vez de manos. El estudio le propuso a Tom Cruise como protagonista, Burton se negó y el resto ya es historia.

Y luego nos preguntaremos por qué Winona Ryder terminó necesitando ayuda psiquiátrica
Y luego nos preguntaremos por qué Winona Ryder terminó necesitando ayuda psiquiátrica

Depp llevaba camisas de franela roja y a cuadros, tenía aspecto de ducharse más bien poco y solía ir acompañado de una guitarra y una colilla entre los labios

Las vidas de Burton y Johnny Depp en los noventa fueron paralelas. Ambos se confirmaron como estrellas de sus respectivos ámbitos. Estrellas para crítica, público e industria, sí, pero estrellas alternativas. Con una trayectoria que prometía mucho más de lo que finalmente lograban, un talento innegable, unos cánones estéticos atípicos y un éxito popular pero no desorbitado, siempre rayando en lo minoritario. Tres veces colaboraron juntos en esta década, en dos ocasiones el resultado fue indiscutiblemente magistral (Eduardo Manostijeras y Ed Wood) y en la tercera (Sleepy Hollow), cuanto menos, notable.

Durante estos años, la carrera de Johnny Depp fue levemente esquizofrénica, oscilando entre el cine de autor que el cuerpo le pedía hacer y las películas comerciales que otros le pedían que hiciera. Dentro de la primera categoría podríamos encuadrar sus trabajos con Emir Kusturica (El sueño de Arizona), Lasse Hallström (¿A quién ama Gilbert Grape?), Jim Jarmusch (Dead man), Terry Guilliam (Miedo y asco en Las Vegas), Roman Polanski (La novena puerta), Sally Potter (Vidas furtivas) o Julian Schnabel (Antes que anochezca). En lo que respecta a asaltar la taquilla, el actor lo intentó a través de la comedia romántica más atípica (Benny & Joon, Don Juan de Marco y Chocolat), del thriller (A la hora señalada, Donnie Brasco o Blow) o del terror (La cara del terror y Desde el infierno).

En el belén viviente de Hollywood, Depp siempre se pide ser el caganer
En el belén viviente de Hollywood, Depp siempre se pide ser el caganer

La carrera de Johnny Depp fue levemente esquizofrénica, oscilando entre el cine de autor que el cuerpo le pedía hacer y las películas comerciales que otros le pedían que hiciera

El principal problema que tuvo Johnny Depp fue su mala suerte a la hora de escoger. Sus apuestas por el cine de autor jamás se saldaron con alguna de las mejores películas de cada uno de dichos directores. Y sus apuestas por el cine más comercial se estrellaron inmisericordemente contra los resultados obtenidos en la taquilla. Para rematar la mala fortuna, el estreno de su debut como director, The brave, se saldó con uno de los abucheos más sonoros que se recuerdan en el Festival de Cannes, tras el cual la carrera de la película fue directa a ninguna parte, hasta el punto de que no conoció estreno comercial en los Estados Unidos.

Así, en 2003, Johnny Depp tan solo era la extravagancia más cara que se podía permitir el cine americano. Un actor que tenía que empezar a afrontar la madurez de su carrera; con un innegable talento, pero con fama de problemático y de ser auténtico veneno para la taquilla. Tampoco ayudaba que su mayor cómplice y amigo dentro del gremio fuera un Marlon Brando del que dicen que le quiso como a un hijo, pero que durante los últimos años de su vida solo disfrutaba cobrando, engordando, rodando en calzoncillos y dando problemas.

Incluso cuando puede dirigirse a sí mismo Depp opta por hacer el indio
Incluso cuando puede dirigirse a sí mismo Depp opta por hacer el indio

El principal problema que tuvo Johnny Depp fue su mala suerte a la hora de escoger

Johnny Depp era un intensito, un tipo de mirada misteriosa y extraños ademanes. Una figura, en definitiva, que encajaría mucho mejor como estrella del rock que en un estreno comercial. Una estrella incómoda. Una bomba de relojería a punto de explotar.

2003-2010: El Rey Midas de Hollywood

Durante la primavera de 2003 en Disney había miedo. Mucho miedo. Con su división de animación bajo mínimos y con la espada de Damocles de la futura desvinculación de Pixar para establecerse como estudio propio, todas sus esperanzas para ese año se reducían a la película estrella para ese verano. Y esa película pintaba muy mal. Estaba basada no en una idea original, no en un cómic o en una novela, sino en una atracción de parque temático para niños. Era una película de piratas, lo cual, teniendo en cuenta los precedentes la convertía en una película de terror para los contables: Popeye destrozó la carrera de Robert Altman durante más de diez años, Piratas hizo más por hundir a Polanski que practicar la sodomía con una menor drogada, Kevin Costner pasó de ser la estrella de una década a un don nadie arruinado tras Waterworld y La isla de las cabezas cortadas logró cerrar por quiebra a la productora de Terminator, la Carolco. Y por si eso fuera poco, la película estaba protagonizada por Johnny Depp, que era, ¿recuerdan?, veneno para la taquilla. Para más INRI, los directivos que habían asistido al rodaje de la película contaban historias acerca de lo inenarrable de la actuación de Depp, que se comportaba como una verdadera histérica drogada cada vez que el director daba orden de grabar.

Depp dando muestras de su estilo de interpretación, sobrio y minimalista
Depp dando muestras de su estilo de interpretación, sobrio y minimalista

Los directivos que habían asistido al rodaje de la película contaban historias acerca de lo inenarrable de la actuación de Depp

Pues bien, para demostrar la máxima de que en Hollywood nadie sabe nada de nada, Piratas del Caribe, la maldición de la Perla Negra fue la película del verano, la tercera de más recaudación de su año, convirtió en estrellas a cada uno de los integrantes de su reparto, logró ser un fenómeno mundial y cinco nominaciones al Oscar, incluida una para su protagonista, un Johnny Depp que fue causa suficiente y necesaria del éxito de la misma. Tres meses después de su estreno, Depp era una estrella. La estrella responsable de poner la primera piedra para que Disney sea el conglomerado monstruoso que es en la actualidad.

Johnny Depp entró en otra fase de su carrera. Un año después conseguiría su segunda nominación al Oscar, gracias a Descubriendo Nunca Jamás; y, en 2007, la tercera, por Sweeney Todd. ¿Qué fue de su colaboración con Tim Burton a lo largo de este periodo? Se incrementó con tres nuevas películas, todas notables: además de dar vida al barbero diabólico de la calle Fleet, Depp también fue Willie Wonka en la adaptación de Charlie y la fábrica de chocolate y puso voz al desdichado protagonista de La novia cadáver. De nuevo, sus trayectorias seguían caminos paralelos, en este periodo ambos parecían haber ganado un favor mayoritario que se les había negado anteriormente. Ambos eran el grupo que tras pegar un pelotazo se marchan a grabar a USA de la mano de la Universal.

Una de las especialidades de Johnny Depp son los personajes con pluma J.M. Barrie o Jeremy Renner
Una de las especialidades de Johnny Depp son los personajes con pluma, como J.M. Barrie o Jeremy Renner

Piratas del Caribe, la maldición de la Perla Negra fue la película del verano, la tercera de más recaudación de su año

Johnny Depp también rodó alguna película más minoritaria, como El mexicano, El libertino o El imaginario del doctor Parnassus (en sustitución del malogrado Heath Ledger). Pero las dos secuelas de Piratas del Caribe le permitieron ingresar cada vez más dinero, convertirse en la más grande estrella de la década y obtener un prestigio que el pasado le había negado. Todo ello a base de repetir hasta la saciedad una interpretación que en su momento había sido muy original. Incluso logró salir indemne de un fracaso comercial como Enemigos públicos con relativa soltura. La dirección del viento había cambiado.

Durante este periodo de tiempo, Johnny Depp se convirtió en el amigo de los niños, en un personaje Disney más, a la altura de Pluto, solo un poco más idiota que Goofy. Depp hizo lo que debía y aprovechó para golpear mientras el metal estaba caliente. Asistía a estrenos, visitaba a niños enfermos o moribundos y no se perdía una temporada de premios. El rebelde se había convertido en el yerno ideal, coincidiendo con un periodo de estabilidad sentimental al lado de Vanesa Paradis. Depp era el producto más exportado y reconocible de Kentucky desde el pollo frito.

Esta fue la reacción de muchos tras ver El mexicano
Esta fue la reacción de muchos tras ver El mexicano

Durante este periodo de tiempo, Johnny Depp se convirtió en el amigo de los niños, en un personaje Disney más, a la altura de Pluto, solo un poco más idiota que Goofy

2010-Actualidad: La mamarracha de Hollywood

Veinte años después de Eduardo Manostijeras, de nuevo Tim Burton vuelve a ofrecer a Johnny Depp un personaje que cambiaría su carrera. El personaje era El Sombrerero Loco, y la película Alicia en el país de las maravillas. Y fue un éxito colosal. Todo parecía marchar viento en popa, pero no. Porque la película, a pesar de dar dinero, muchísimo dinero, tanto dinero como para poner de moda la actualización de cuentos de hadas en películas de acción real, fue un horror. Un horror que volvió a hermanar a Burton y a Depp. Ambos salieron del ese proyecto con los bolsillos llenos (Depp ingresó más de cien millones de dólares ese 2010), pero el prestigio seriamente mermado. Tanto es así que ambos se han pasado los últimos años intentando recuperar el prestigio perdido. De momento, siguen intentándolo.

Depp se embarcó en la cuarta película de Piratas del Caribe. Una serie B carísima en la que se limitaba a hacer aquello que hizo famoso a Miguel Ángel Muñoz diez años antes: tratar de intimar con Mónica Cruz pero con la luz lo suficientemente tenue como para imaginar que a quien está besando es a su hermana. La película también hizo mucho dinero, pero todos empezaban a ver a Johnny Depp con hartazgo. Siempre lo mismo, siempre igual, siempre con sus mohines.

Depp caracterizado como Cayetana Fitz-James Stuart
Depp caracterizado como Cayetana Fitz-James Stuart

Todos empezaban a ver a Johnny Depp con hartazgo. Siempre lo mismo, siempre igual, siempre con sus mohines

Johnny Depp empezó a encadenar fracaso tras fracaso, alguno de ellos monstruoso: The tourist, Los diarios del ron, Sombras tenebrosas, El llanero solitario o Trascendence. La crítica olió sangre, percibió debilidad y entró a matar. Depp estaba acabado. Pero él no se enteró, y se comportó como ese tipo que sigue bailando en el after cuando ya no hay música y las luces se han encendido. Cada vez más estrafalario, acudía a las alfombras rojas con los descartes de vestuario de Lady Gaga, sin darse cuenta de que ya nadie le reía el chiste porque eso no era 2007. El colmo llegó cuando se presentó completamente borracho a entregar un Hollywood Film Award, algo que indicó lo perdido que estaba porque: 1) Los premiados en los Hollywood Film Award se deciden borracho, pero los premios se entregan sobrio y 2) Son los Globos de Oro los premios que se tienen que entregar y recoger borracho. Depp se comportó como un novato, pero muchos entendimos el estado en el que se encontraba cuando decidía participar en según qué proyectos.

Y así llegamos a 2015, año en el que Johnny Depp ha presentado tres películas. La primera, Mortdecai, ya fue calificada como la peor película del año en febrero. La segunda, London Fields, se preestrenó en Toronto y ha causado tal vergüenza ajena que sus distribuidores no saben qué hacer con ella. La tercera, Black Mass, va a suponer el retorno de Depp a las portadas de los dominicales y a la terna de nominados al Oscar a mejor actor.

Johnny Depp tomando decisiones
Johnny Depp tomando decisiones

Johnny Depp empezó a encadenar fracaso tras fracaso, alguno de ellos monstruoso

¿Ha vuelto Johnny Depp? Es la pregunta que todos se hacen ¿De qué Johnny Depp estamos hablando? Debería ser la respuesta. Depp no se ha ido, Depp solo ha mutado. Algo que lleva haciendo a lo largo de toda su carrera. En ese high school hollywoodiense del que hablábamos al principio de este artículo, Depp ha sido el guapo arrogante, el gamberro misterioso, el alumno aplicado y el tonto al que no debemos prestar atención para que deje de reventar la clase. Seguiremos observándole, porque, sea lo que sea, es un ejemplar fascinante.

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