Joss Whedon vs. J.J. Abrams: el camino a la perfección

Los Vengadores y Star Trek, las dos sagas que han liderado estos dos genios, ayudan a hablar del estado actual del blockbuster

Las comparaciones son odiosas. Enfrentar a dos directores como Joss Whedon y J.J Abrams debería estar penado por ley y, sin embargo, resulta muy interesante a la hora de comprender dónde y por qué nos encontramos en este momento en el cine de superhéroes y ciencia ficción. Hay que fijarse en las dos franquicias (Vengadores y Star Trek) que han marcado la forma de crear el cine de aventuras de los últimos años y cuyo esquema principal se ha repetido hasta hace poco (dentro del gran esquema de las compañías en los últimos 5 o 6 años). Un rumbo claro, divertido y que, a veces, la historia se impone sobre los personajes y otras, los personajes prevalecen sobre la historia.

Ambos nacen en Nueva York, Whedon en 1964, hijo y nieto de guionistas de televisión; y Abrams en 1966, hijo de Gerald W. Abrams, productor de cine. Ambos comienzan en televisión con pequeños trabajos, Whedon a través de series como Roseanne y Parenthood (con un jovencísimo Leonardo DiCaprio) y J.J. en películas como Millonario al instante y Eternamente joven, donde firmaba como Jeffrey Abrams. Ambos gozan de una popularidad inesperada de 1997 a 2002. Buffy, Angel y Firefly chupan la vida de Whedon, mientras que Abrams se vuelca en Felicity. Ambos directores trabajan con una premisa muy simple: personajes antes que historia.

Emociones y sentimientos por encima del misterio para los vampiros y los vaqueros espaciales (Buffy, Firefly) y relaciones románticas y personales para los universitarios (Felicity). Si Whedon queda agotado tras tener tres series en antena, Abrams lo lleva un poco mejor haciendo la tarzán: Felicity acaba en el 2002, Alias comienza en el 2007 y dura hasta 2006, año en el que da comienzo la producción oficial de Perdidos. Nunca llega a ser showrunner de la mítica serie de aventuras, pero su presencia como productor —y especialmente como director del piloto más caro de la historia de la televisión hasta la fecha— se hace notar.

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Ambos directores se vieron ante un reto: Reunir a personajes clásicos amados por un público cada vez más exigente

Con una maestría ejemplar, Abrams revive la saga Mission: Impossible y en 2008 le encargan una de las tareas más importantes y difíciles de su carrera: dirigir el reboot de Star Trek. Mientras tanto, Joss Whedon continúa lamiéndose las heridas tras la pronta cancelación de Firefly hasta que en 2010 recibe una llamada de Kevin Feige, cabeza de Marvel Studios. Alguien debía dirigir Los vengadores.

Existe una serie de puntos en común entre el reboot de las aventuras de la Enterprise y el final de la Fase 1 de Marvel. En ambos casos se dio poder (casi) absoluto a directores que, si bien habían demostrado su valía en televisión, apenas habían dado muestras de poder mantener una superproducción con la que el estudio se jugase mucho (nadie se esperaba nada de Mission: Impossible 3 y el éxito de la película de Firefly pese al apoyo de los fans fue… cuestionable).

En ambos casos, los directores se veían ante un nuevo tipo de reto: crear un equipo formado por personajes clásicos que el gran público conocía en una época en la que los dos fandoms resultaban muy difíciles de complacer. Ambas películas suponían la culminación de años de trabajo. Ya en 1968, Gene Roddenberry (delante de ese nombre imaginaos un “sir” o un “Dios en la tierra Gene Roddenberry”) ya tenía planes de escribir una especie de precuela en la que se contase cómo el capitán Kirk, Spock, Uhura, Chekov, Sulu y Bones llegan a la Enterprise, pero por diversos problemas (productores inquietos, guionistas que no acabaron de entender el mensaje de Roddenberry, danzas de derechos, etc.) el proyecto no despega hasta 2005 de la mano de Roberto Orci y Alex Kurtzman, guionistas de Mission: Impossible 3, que señalan a Abrams como director ideal para el proyecto.

"Marvel's The Avengers" Director Joss Whedon on set with Mark Ruffalo as BRUCE BANNER/HULK Ph: Zade Rosenthal © 2011 MVLFFLLC. TM & © 2011 Marvel. All Rights Reserved.

Dispuesto a hacerse la vida lo más difícil posible, Whedon amplía el elenco de los Vengadores de 4 a 6 personajes principales

¿Que hace Whedon con Los vengadores? De acuerdo a sus propias palabras en el audiocomentario del formato doméstico de la película: “Lo que decidí es que haría las cosas lo más terribles posibles para todos los involucrados”. Whedon no se conforma con los cuatro superhéroes que hay hasta ahora. Decide unir al equipo a Natasha Romanoff, Hawkeye, una reescritura de Hulk, darle más peso al agente Coulson y, por qué no, puestos a poner las cosas difíciles, darle cierto bagaje dramático Loki.

Por si no ha quedado claro hasta ahora, ambos directores se rompen los cuernos al trabajar, pero cada uno afronta el acto creativo de una manera diferente. Si J.J Abrams es ese compañero de clase que cuando toca hacer un trabajo en grupo se rodea de colegas con talentos específicos y entre todos hacen una presentación fantástica, Whedon es el chaval que prefiere hacerlo todo sólo porque tiene todos los conocimientos y, para cuando llega la presentación, tiene ojeras, se pone nervioso y llora mientras camina de vuelta a su mesa a pesar de haber hecho un gran trabajo.

La primera gran aventura del capitán Kirk es una fantasía frenética en la que el protagonista pasa de ser un paria en la academia a capitán de la Enterprise en menos de tres días. La relación entre Spock y él evoluciona con cada conversación, la amenaza es inminente y la presentación de los personajes (y los motivos para reunirlos a todos bajo el mando de Chris Pine) funcionan en el momento. Se incluyen viajes en el tiempo, venganzas personales, teorías sobre la velocidad de curvatura y la Kobayashi Maru en 2 horas. No se hace aburrida ni complicada en ningún momento. La historia está formada de tal manera que no hay ni un respiro; cada secuencia es frenética, cada frase es cuestión de vida o muerte y se sabe en todo momento cuál es el objetivo: derrotar a la némesis de turno. Pero al hacer esto, Abrams sacrifica un elemento principal de la franquicia: la Star Trek original es dolorosa, no siempre justa y/o sesuda. A Abrams le importan más la historia, los antagonistas y los obstáculos que la moraleja, las directrices que deben seguir los protagonistas y/o las reflexiones profundas sobre cómo hacer frente a decisiones imposibles de tomar. Abrams apuesta únicamente por la aventura por encima de los personajes, el mensaje y las ideas que realmente han movido a Star Trek a lo largo de su historia.

Cuando nos acercamos a Los vengadores vemos un tratamiento diferente (que no mejor ni peor). En vez de aventura tenemos personajes. Whedon tiene claro en todo momento que sus protagonistas no son héroes. De hecho, a excepción de Hawkeye, todos han hecho cosas terribles en el pasado, todos están dañados de forma irremediable y por diferentes motivos y acaban poniéndose bajo el amparo de Steve Rogers, probablemente el mayor monstruo de todos: “Quiero decir, ¿qué somos? ¿Un equipo? No, no, no. Somos… somos una bomba contrarreloj”, dice Banner. Y no podría tener más razón.

Cada miembro del equipo tiene motivos para estar donde está y, si bien sus motivaciones no están claras en un primer visionado (ni en un segundo), a medida que avanza la fase 2 de Marvel es más fácil comprender quiénes y por qué son así los personajes; qué les lleva a hacer lo que hacen.

STAR TREK

La primera gran aventura del capitán Kirk es una fantasía frenética en la que el protagonista pasa de ser un paria en la academia a capitán de la Enterprise en menos de tres días

Los vengadores establece la base de un universo mucho más grande a partir de los personajes, no de la historia. Sin ir más lejos, en la escena en la que se presenta al Hulk y a la Viuda negra se establecen las bases de su relación para La era de Ultrón, una de las subtramas de Winter Soldier y el deseo de ambos de tener hijos. En 4 minutos. ¿Qué se sacrifica en favor de esta profundidad emocional? Obviamente, la historia. Poniéndonos bestias, el plan maléfico de Loki es crear una partida de Galaga gigantesca, tomar la tierra y hacerse rey. No existe un ritmo frenético ni una carrera contrarreloj para salvar el mundo (o al menos no es una carrera tan apresurada como la de Star Trek) y, si bien el espectáculo está asegurado (la batalla final en Nueva York sigue siendo majestuosa), no hay prisa, tenemos tiempo para discutir los sentimientos de los protagonistas (o esbozarlos) y que los enfrentamientos físicos sean breves mientras que los emocionales dominen la película.

Esto es algo que queda muchísimo más claro en la segunda parte de ambas sagas. Star Trek Into the Darkness no llega a plantear ningún dilema complejo —y ni siquiera a su villano, uno de los más importantes de la franquicia, lleva a cabo un plan complejo— en favor de una historia que es igual de frenética que la primera. La era de Ultrón profundiza todavía más en sus personajes siendo capaz de dejar de lado por completo la aventura justo a mitad de película —como esa escena de la granja por la que tuvo que luchar con uñas y dientes Whedon para mantener en la película— en favor de las motivaciones de los protagonistas que ascienden ya a la loca cantidad de 9.

Porque precisamente las virtudes de ambos directores son sus mayores defectos. Centrarse en la aventura y la fantasía con Abrams, en la rapidez y una narración furiosa, no permite hacer auténtica introspección, no permite empatizar, cuestionar lo que hacen los protagonistas o aprender nada nuevo. De la misma manera, dedicar largas escenas a conversaciones, por muy ingeniosas y divertidas que sean y por mucho Robert Downey Jr que les pongas, pueden convertir a tu película de aventuras en una telenovela en la que por un lado obligas al espectador a sentir, y por otro pierdes el ritmo adecuado para esta clase de narraciones (véase la escena en la que los Maximoff cuentan a Ultrón su historia).

“Marvel's The Avengers” Director Joss Whedon on set with Samuel L. Jackson as NICK FURY Ph: Zade Rosenthal © 2011 MVLFFLLC. TM & © 2011 Marvel. All Rights Reserved.

Muchos de los personajes de Los Vengadores  continúan arrastrando los mismos traumas creados por Whedon a lo largo de la Fase 2 de Marvel

Ambas segundas partes recibieron peores críticas y un trato bastante más duro que sus predecesoras por parte del público. A Abrams se le echan encima por el uso de los lens flare y una de las escenas de desnudo más fuera de lugar del cine moderno, y a Whedon por la historia personal de Natasha y un antagonista que, a pesar de contar con la voz de James Spader, no da para mucho. Por supuesto, cada uno recibe los golpes de manera diferente. Into the Darkness es junto a Super 8 la carta de presentación que a Abrams le permite dirigir Star Wars en 2015, y Whedon se retira de Twitter y de la creación en general. Ambos dejan las sagas en las que han puesto tanto trabajo en manos de directores que han sabido rendir (Justin Lin para Star Trek y los hermanos Russo para Vengadores), pero su legado continúa vigente en ambas franquicias. Muchos de los personajes de Los Vengadores  continúan arrastrando los mismos traumas y la sensación de aventura frenética acompaña al capitán Kirk en la tercera parte de la saga, esta vez guionizada por Simon Pegg y siguiendo ese rumbo que no se centra en lo realmente importante de Star Trek: la esperanza en un futuro mejor.

Como dije al principio, comparar a ambos directores debería ser ilegal. Pero tan sólo fijándonos en las virtudes y defectos de dos de los creadores de ciencia ficción más importantes de la actualidad podemos construir mejores películas, en las que el corazón de las sagas se mantenga intacto, en las que los personajes tengan profundidad sin que se sacrifique el ritmo de la historia, películas en las que aventura, reflexión, personajes, emoción y reflexión funcionen como un reloj. Para cuando esa película de aventuras perfecta llegue, seguro que se le podrá encontrar algún defecto más.

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