Kiki, el amor se hace: ser bonobos

Paco León vuelve con una comedia sexual erótico festiva tan simpática como positiva. Una fiesta de bonobos.

Be Bonobo, my friend

8 Paco León detrás de la cámara
8 Paco León delante de la cámara
7 Desarrollo
7 Tratamiento de las filias
6 Tratamiento de la diversidad sexual
6 Compensación de cada historia
8 Momentos memorables
7.1

Los bonobos son animales fascinantes. Estos curiosos chimpancés tienen una religión llamada SEXO. Y la practican a todas horas, con todo el mundo, en todos sitios. Son devotos practicantes del SEXO. Mediante esta religión se saludan, resuelven sus conflictos, se reconcilian o se hacen favores. Vamos, como nosotros. Y Kiki, el amor se hace no va de bonobos sino de nosotros. Humanos sin religión alguna que supere nuestra admiración y veneración por retozar con el prójimo.

El ADN del bonobo es en un 98% exactamente igual al humano. De hecho, tienen más coincidencias con nosotros que con los gorilas. Y nosotros con ellos, claro: resulta ser que el bonobo es el único primate de la fauna observada por el hombre que practica sexo oral, el beso con lengua y el sexo genital cara a cara entre hembras y frotaciones entre machos. Que les va la carne y el pescado, vaya.

KIKI el amor se hace

Desde los créditos, Kiki, el amor se hace reduce el ansia sexual a un comportamiento animal de lo más cómico

Desde los mismos créditos iniciales; Kiki, el amor se hace, establece un juego de transformación que reduce nuestra ansia sexual a un comportamiento fundamentalmente animal. Un símil que pudiera parecer obvio y manido si no fuese que se presenta con el humor consciente propio de un Paco León ya curtido en estos lares. Se trata de una composición que nada tiene que ver con sonrojantes símiles del ligar y la pesca como los que Lars Von Trier adornaba su Nymphomaniac (2013): aquí se es consciente de que la comparación es tan evidente que resulta graciosa. Resulta vitalista, una celebración por todo lo alto de lo que somos: bonobos con iphones. Y Kiki, el amor se hace es una fiesta de bonobos furiosos.

Desde la acertada puesta en escena de colores suaves y escenarios luminosos, hasta su habilidad para la narración de situaciones extraordinarias como las más normales del mundo, la tercera película de Paco León es una fiesta controladamente naïf de parafílias sexuales. Así, como lo leen. Aquí el mismo Paco León, junto con Natalia de Molina, Álex García, Candela Peña o Luis Bermejo encarnan personajes a los que les pone ver llorar a la persona amada, vivir situaciones de vida o muerte, hacérselo con árboles o con personas profundamente dormidas.

KIKI el amor se hace (2)

Paco León se confirma como uno de los realizadores cómicos más sólidos e interesantes del cine patrio

Heredera de las comedias de sábana del Trueba de Sé infiel y no mires con quién (1985) y de los buenos momentos del Emilio Martínez Lázaro de El otro lado de la cama (2002), Kiki, el amor se hace, se alza con voz inusitadamente propia en un páramo donde la comedia romántica suele fracasar: plantear las relaciones sexuales como intercambios de amor colectivo y festivo 100% disfrutables en tanto que libres.

Paco León evoluciona del universo profundamente personal de las dos Carminas a una comedia romántica de formas reconocibles y amables, para crear un  inaudito festejo de lo vital y lo fantástico del sexo. Siendo las filias y las manías de cada uno bienvenidas y celebradas. De paso se confirma, entre risas y gente con ganas de un revolcón al salir del cine, como uno de los realizadores cómicos más sólidos e interesantes del cine patrio. Seamos bonobos. Todos, disfrutemos de la sexualidad a lo loco, con manías y sin prejuicios. Bonobos power.

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