[Las 9 nominadas] 12 años de esclavitud

Analizamos a la favorita para llevarse el Oscar a la mejor película, el portentoso largometraje dirigido por Steve McQueen

TWELVE YEARS A SLAVE

Desde que triunfara en el Festival de Cine Internacional de Toronto, 12 años de esclavitud ha luchado en todos y cada uno de los campos de batalla de la temporada de premios para imponerse como la máxima aspirante al Oscar a la mejor película. Y sin embargo las dudas siguen susurrando al oído del director Steve McQueen, que de ganar el premio a la mejor dirección se convertiría en el primer negro no afroamericano en lograrlo.

Puede que estemos ante un filme que es a la vez un triunfo incontestable para el cine y un documento indispensable para la memoria histórica estadounidense, pero su estreno no ha estado, ni mucho menos, exento de críticas. Mientras que por un lado se ha sentido como otro recordatorio más de la deuda pendiente de los blancos con los negros (como bien muestra este sketch de SNL), por el otro se ha aludido a la cantidad de largometrajes que ya en su momento encuadraron esta coyuntura histórica de la esclavitud de la misma manera.

El tiempo será digno juez de la repercusión de 12 años de esclavitud, pero parece que a estas alturas denegarle un puesto de honor como una de las mejores películas del 2013 es abusar de un título cuya calidad cinematográfica es innegable. Pero la pregunta es, ¿qué podemos contaros de 12 años de esclavitud que no sepáis ya? Vamos a ello.

 

Sinopsis:

[alert-yellow]Solomon Northup es un hombre libre que vive junto a su mujer e hijos en la Nueva York de 1850. Tras cenar con unos desconocidos, Solomon es emborrachado, encarcelado y enviado como esclavo al estado sureño de Louisiana. Allí trabajará sin destajo en las plantaciones de algodón al tiempo que tratará de aprovechar cualquier oportunidad para huir y volver a los brazos de su familia.[/alert-yellow]

12 años esclavitud
 

El reparto:

Conocido mundialmente como el parias que esperaba a Keria Knightley en el sofá mientras Andrew Lincoln hacía una de las declaraciones de amor más míticas del cine reciente, Chiwetel Ejiofor se consolida aquí como uno de los intérpretes británicos de su generación. Es cierto que su carrera como actor no ha tenido precisamente la regularidad de otros como Tom Hiddleston, pero el papel de Solomon Northup le va a abrir un abanico de posibilidades tan gigantesco como impensable hace 17 años, cuando hacía de traductor (y se estrenaba en la gran pantalla) en la Amistad de Steven Spielberg.

En 12 años de esclavitud, Ejiofor afronta el reto de mantener contenidas las emociones de su personaje porque así lo necesita Solomon, porque así se lo han enseñado en las plantaciones. Cualquier muestra de debilidad o de entusiasmo transforma rápidamente en una reprimenda física por parte de su dueño. McQueen tampoco exige un fuerte carácter dramático a Ejiofor y en las cuatro escenas en las que sí lo hace (el ‘I will not fall into despair’, el ‘Roll, Jordan, Roll’, el plano sostenido y la secuencia de los latigazos), el espectador tendrá difícil mantener seca la mirada, pues el pulso y la intensidad de esos momentos asestan unos dardos cargados de una emoción muy dolorosa.

12 años de esclavitud (2)

En el otro lado de la moneda, y como dueño de una de las plantaciones en las que Solomon sirve como esclavo, Michael Fassbender vuelve a demostrar de lo que es capaz. Su Edwin Epps es un monstruo, un diablo crecido por las posibilidades autócratas que le facilitan su posición en la sociedad norteamericana. Y Fassbender sabe difundir temor con su imprevisibilidad, pero su mirada también delata un miedo y una inseguridad inalcanzables para cualquier actor de segunda categoría. Quizá ver esa faceta más débil de su personaje le habría venido bien para que la Academia valorara la versatilidad que desde hace años ha demostrado en tantos papeles diferentes, pero es indudable que Fassbender es un fuera de serie. 12 años de esclavitud es sólo una prueba más de su talento y crecimiento como actor.

Cabe también destacar a la Lupita Nyong’o que tantos halagos ha cosechado desde que la película se proyectara por primera vez. En la piel de Patsey, Nyong’o debe resistir las acometidas sexuales de Edwin y mostrarse impasible a cuantas afrentas sufra por parte de la señora Epps. Es un papel que no disfruta de mucho protagonismo, que además está muy cargado dramáticamente y que sólo dispone de un par de escenas para probarse, pero Nyong’o responde con creces a las expectativas y se come la cámara en una de las escenas más importantes y sobrecogedoras de la película. El año pasado Anne Hathaway fue premiada por hacer algo parecido, ¿por qué iba Nyong’o a merecer menos?

Sarah Paulson, que encarna a la mujer de Edwin Epps, puede que sea una de las actrices que mayor ninguneo ha sufrido esta temporada, y todo pese a que su personaje e interpretación están a la altura de los de su compañera y competidora (en todas los aspectos del juego), Lupita Nyong’o. De hecho, cuesta todavía más creer que un personaje como el suyo, tan oscuro e hipócrita -y que recuerda, por cierto, al que encarnara Amy Adams en The Master-, haya pasado tan desapercibido.

Ya en papeles mucho más pasajeros vuelven a consolidarse ciertas aseveraciones. Primero, que Benedict Cumberbatch es capaz de cualquier cosa; segundo, que Paul Giamatti y Paul Dano, cuando no se pasan de rosca, funcionan de manera envidiable como secundarios; y tercero, que Brad Pitt sabe muy bien qué papeles escoger cuando ejerce de productor. Oh, y no nos olvidemos de la breve aparición de uno de los maestros de la comedia estadounidense y líder indiscutible del elenco actual de Saturday Night Live, Taran Killam. Ya me agradecerán la mención en unos cuantos años.

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Notas de producción:

Steve McQueen tenía en mente escribir el guión de una película en la que un negro nacido libre era dado como esclavo, y de hecho así se lo hizo saber a John Ridley (guionista) en 2008, cuando se conocieron en un pase de Hunger. Sin embargo, no fue hasta que su mujer le mostró una copia de las memorias de Solomon Northup cuando McQueen se puso a trabajar de verdad en lo que para entonces ya era una adaptación. El propio director afirmaría después: “Leí el libro y me quedé perplejo. Al mismo tiempo estaba enfadado conmigo mismo porque no lo conocía. Vivo en Ámsterdam, donde Anna Frank es una heroína nacional, y para mí este libro fue como leer un Diario de Anna Frank escrito 97 años antes; un relato de primera mano sobre la esclavitud. Básicamente hice de mi pasión llevar este libro al cine”.

Una vez el guión estaba escrito, McQueen le propuso a Chiwetel Ejiofor interpretar a Solomon Northup, pero el británico se negó porque veía demasiada responsabilidad en un papel que cambiaría su carrera para siempre. Fue tras imponerse a ese miedo cuando Ejiofor decidió participar en 12 años de esclavitud.

Miedo es precisamente lo que le produjo Sarah Paulson a la hija de Steve McQueen al ver la cinta de cásting que había enviado para participar en la película. Debió ser suficiente como para convencer al director y fichar a Paulson para que interpretara el papel más tenebroso del filme.

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Especialmente memorables son algunos de los detalles que refieren al aspecto visual de la película. Sean Bobbit (director de fotografía) y McQueen descartaron las estéticas más granuladas y deterioradas de documentales que retrataban la época y pensaron en rodar 12 años de esclavitud de la forma más hermosa posible. El cineasta británico lo explica poniendo como ejemplo a Goya: “Cuando piensas en Goya, que pintó algunas de las más horrendas imágenes de violencia, son cuadros increíblemente bellos, y una de las razones por las cuales son obras tan maravillosas es porque [Goya] te está diciendo: “Mira, mira esto.” Así que si lo pintas mal o desde una perspectiva errónea, harás que presten más atención a esos fallos que a la propia imagen”.

12 años de esclavitud también divide en el aspecto de rigor histórico. Mientras que profesores universitarios como la Dr. Emily West (profesora asociada de la Universidad de Reading especializada en la esclavitud norteamericana) aluden a la precisión con la que está retratada la esclavitud estadounidense, otros como el periodista Noah Berlatsky escribe para The Atlantic que escenas como la del barco, en la que uno de los marineros apuñala sin compasión a un esclavo que trataba de impedir una violación, no tienen fundamento histórico, pues los esclavos eran muy valiosos y un marinero no podía asesinar a uno sin justificación o autorización del dueño, ni tampoco real, ya que la escena no es siquiera mencionada en la novela de Northup.

El rodaje fue bastante duro para algunos de los actores. Michael Fassbender, que está curtido en filmes tan exigentes como Hunger o Shame, llegó a desmayarse en una de las escenas en las que viola al personaje de Lupita Nyong’o. Por su parte, Michael K. Williams tuvo una crisis emocional rodando una de las escenas y se echó al suelo a llorar y gritar después de intentar rodar una escena cinco veces. Según Williams, cree que debió recibir un flash de lo que vivieron sus ancestros.

TWELVE YEARS A SLAVE
 

Entrevistas:

Una de las entrevistas más completas que he podido recoger es esta que hizo tras una proyección que organizó el Gremio de Directores de Hollywood. McQueen repasa ahí algunos de los detalles de la producción de la película, habla de los actores involucrados en el proyecto y cuenta algo curioso: el rodaje tan solo duró 35 días. Kathryn Bigelow, que le entrevista en esa charla, se quedaba asombrada de que el cineasta británico hubiera sido capaz de rodar algo como 12 años de esclavitud en tan poco tiempo. De hecho, Sean Bobbit y él lo rodaron todo con una sola cámara (una Panavision Arricam), lo que añade más mérito al look estético que tiene la película.

Si os apetece leer (en inglés), este artículo de Vulture es el que más profundiza, no sólo en la película, sino también en el Steve McQueen director. Y si preferís escuchar a los protagonistas, os dejo este Q&A (también en inglés) con Steve McQueen, Chiwetel Ejiofor, Lupita Nyong’o y Alfre Woodard:


 

Reconocimientos:

  • Premios Oscar: 9 nominaciones, incluyendo mejor película y director
  • Globos de Oro: Mejor película dramática. 7 nominaciones
  • Premios BAFTA: Mejor película y actor (Ejiofor). 10 nominaciones
  • Premios SAG: Mejor actriz secundaria (Nyong’o)
  • Premios PGA: Mejor película (ex-aequo con Gravity)
  • Festival de Toronto: Mejor película (Premio del público)
  • Critics Choice: Mejor película, guión adaptado y actriz sec. 13 nomin.
  • National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año
  • American Film Institute: Top 10 – Mejores películas del año
  • Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor director

 

Recepción crítica:

12 años de esclavitud Metacritic

Espectacular recibimiento de la crítica estadounidense a la película de Steve McQueen, que encantó a la prensa especializada tanto como Gravity. David Denby, siempre exigente, cede esta vez ante la evidencia y afirma en The New Yorker que “12 años de esclavitud es fácilmente la mejor película que se ha hecho sobre la esclavitud”. Igual de entusiasta se muestran Richard Corliss para la revista Time (“un documento que es crudo, elocuente, horripilante y esencial”), Manohla Dargis para The New York Times (“el genio de 12 años de esclavitud es su insistencia en la maldad banal, en el terror que caló en las almas y los cuerpos atados y se cobró un precio terrible y duradero.”) o Eric Kohn para indieWire (“más que una potente elegía, 12 años de esclavitud es un cautivador triunfo del arte y la polémica: McQueen convierte un tema distante en la historia en una experiencia que, haciéndote vivir una breve parte de la terrible era que retrata, te hace sentir que has estado ahí.”).

En otro mundo se mueven críticos como Ed González, que para Slant Magazine escribe: “La película de Steve McQueen prácticamente trata a Solomon Northup como un observador pasivo de una letanía de horrores que existen, primeramente, para nuestra propia educación” y le otorga al filme un 50/100. Más benévolos se muestran los periodistas de Vulture, David Edelstein (“La película es tremendamente efectiva como melodrama, pero la voz de McQueen como director -fría, escueta y determinista- le impide alcanzar el tipo de honra que marca la voz de un verdadero artista cinematográfico.”), que le da un 70/100; y Village Voice, Stephanie Zacharek (“12 años de esclavitud se esfuerza mucho por ser noble, pero no le hace falta: Ejiofor está ahí para aguantar todo el peso.”), que le da un 80/100.

 

Recepción Cinéfagos:

Tras conquistar a la crítica con “Hunger” y “Shame”, dos trabajos de notable fuerza visual y valiente motor narrativo (la huelga de hambre de los presos del IRA en los 80 y la adicción sexual de un treintañero neoyorquino de nuestros días), el británico Steve McQueen viaja al oscuro pasado norteamericano para realizar su obra más aparentemente comercial y sorprendentemente discutible. La historia de supervivencia de Solomon Northup, hombre libre secuestrado y esclavizado durante 12 largos y penosos años, sirve al director para perseverar en su cruda exploración de los límites de lo físico, priorizando la descripción a la narración, el retrato del horror al relato tradicional. McQueen apuesta por un clasicismo sombrío de excelente fotografía y dirección artística, pero el frágil equilibrio de su estilo entre el poso frío de sus originarias instalaciones museísticas, y la profunda (aunque poco novedosa) emoción del contenido, aboca a la película a una indefinición que impide a lo desagradable volverse revelador, a lo explícito cobrar sentido, y a la historia volar por encima de lo que ya sabemos (y lamentamos). Alguna escena estremecedora (las más contenidas, precisamente) y las poderosas interpretaciones de su reparto, brillan, eso sí, en una película difícil de ver y fácil de olvidar”. – Álvaro Gómez Illarramendi

12 años de esclavitud es un tratado sobre el dolor, un viaje por la bajeza moral del hombre, enmarcado en una historia convencional. Porque es una historia convencional, pero narrada desde la frialdad, desde el ojo contemplativo de Steve McQueen. Balancea entre la comercialidad de su final, de su emoción, y un acercamiento frío, moral de la esclavitud. Mcqueen no busca documentar un período vergonzoso para la humanidad. Busca ser el cronista moral de la esclavitud.“- Ricardo Dudda

Quizá como exteriorización de la melancolía, quizá como capitulación definitiva ante el esclavismo, la música que suscribe estas palabras tiene un valor de suma importancia en la nueva película de Steve McQueen, 12 años de esclavitud, una incontestable obra maestra dedicada tanto al retrato de los estados del sur de Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XIX como al estudio del ser humano ante las constricciones y las reglas que impuso el hombre en uno de los capítulos más vergonzosos de la historia del país de la libertad. Todo ello, claro, guiado por la música y su fuerza sobre el sentimiento.” – Extraído de la crítica de Emilio Doménech

 

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