Los actores tras Los vengadores (I)

Downey Jr., Evans, Ruffalo, Hemsworth, Johansson, Renner y Jackson están preparados para combatir a Ultron, pero... ¿resistirán nuestro análisis?

Entre 2008 y 2012, siete actores fueron reclutados por una productora recién nacida con el objetivo de interpretar a siete personajes icónicos, en seis películas que, juntas, constituían un plan tan megalómano que nadie había sido tan ambicioso para tan siquiera imaginarlo antes.

La productora era Marvel Studios. Ellos fueron los elegidos para ser Los vengadores.

En este artículo echaremos una visual sobre vida, obra y milagros de cuatro de ellos. En este otro, analizamos a los tres restantes.

ROBERT DOWNEY JR es IRON MAN

Hablar de Robert Downey Jr. es hablar de autodestrucción. A los ocho años probó su primer porro, ofrecido por su padre. A los quince, ingresó por primera vez en un centro de desintoxicación. Con diecinueve años empezó a salir con Sarah Jessica Parker (Tentación en Manhattan), por lo que se podría decir que pasó de meterse caballo a meterse en el caballo.

¿Quién consumía más drogas, su novio o su peluquero?
¿Quién consumía más drogas, su novio o su peluquero?

Con diecinueve años empezó a salir con Sarah Jessica Parker, por lo que se podría decir que pasó de meterse caballo a meterse en el caballo

Cuando tenía veintisiete años, Robert Downey Jr. era la gran esperanza blanca de Hollywood y, probablemente, el actor de mayor talento de su generación: recién salido del estreno de Chaplin, y con una nominación al Oscar debajo del brazo, todo un mundo de posibilidades se abría delante de él. Pero, al igual que el dinosaurio de Monterroso, cuando despertó de ese sueño, las drogas seguían allí: marihuana, crack, heroína, cocaína, anfetaminas, LSD y alcohol. Robert Downey Jr. era Lawrence de Arabia, siempre escoltado por un par de camellos, atareados emprendedores a los que uno se imagina como al vendedor del puesto de perritos calientes que acompañaba a Homer a todos lados porque “este hombre está pagando la carrera de mi hijo”.

Ocho arrestos entre 1996 y 2000 dan fe de las dificultades por las que pasaron su vida y su carrera en la segunda mitad de la década de los noventa. El papel más destacado en el que le recordamos aquellos que nos enganchamos al cine en dichos años es el de limpiacoches de la policía en trabajos comunitarios.

Cuando concursó en Cifras y Letras, Robert Downey Jr. solo pudo escribir su apellido
Cuando concursó en Cifras y Letras, Robert Downey Jr. solo pudo escribir su apellido

Robert Downey Jr. era Lawrence de Arabia, siempre escoltado por un par de camellos

Pero no debemos olvidar que, tras los salones de masajes de Las Vegas, Hollywood es el segundo lugar del mundo con más querencia por los finales felices. Así que, con el cambio de siglo, nuestro protagonista fue levantando cabeza: El detective cantante (favor personal de Mel Gibson, alguien que necesitaría en estos momentos una resurrección similar), Kiss Kiss, Bang Bang, Buenas noches y buena suerte o Zodiac configuraron una lenta resurrección y afianzamiento.

Y entonces alguien urdió un plan tan descabellado que parecía que jamás podría salir bien: rodar un blockbuster de acción sobre un superhéroe de segunda fila, protagonizado por un expolitoxicómano mayor de cuarenta años sin ningún bombazo de taquilla en su currículum. Iron Man era la película y Robert Downey Jr. era el protagonista. Y esa película se convirtió en la cinta más influyente para el devenir del cine de entretenimiento de los últimos veinte años, y piedra roseta del plan más ambicioso jamás pergeñado en Hollywood.

Vaciándose los bolsillos mientras huye de la policía
Vaciándose los bolsillos mientras huye de la policía

Otra de las características de la reciente trayectoria del actor es la de tomar los menores riesgos posibles

Dicha resurrección en lo profesional vino acompañada por un cambio en la vida sentimental del actor, que en el año 2005 se casó con Susana Levin, productora ejecutiva cuya influencia se ha percibido en su carrera desde entonces. Porque otra de las características de la reciente trayectoria del actor es la de tomar los menores riesgos posibles. Por un lado, seguridad y estabilidad al frente de las franquicias Marvel y Sherlock Holmes. Por el otro, búsqueda (infructuosa) de prestigio con productos diseñados para la temporada de premios como El solista o El juez. De momento, solo ha logrado el triunfo en uno de estos frentes.

SAMUEL L. JACKSON es NICK FURIA

Hay muchos tipos de negros en Hollywood: el vecino negro de clase media (Denzel Washington), el negro que quiere colocar a sus hijos (Will Smith), el negro narrador de documentales (Morgan Freeman), el negro que roba un Oscar (Cuba Gooding Jr.), el negro que no paga a Hacienda (Wesley Snipes), el Oriol Junqueras negro (Forest Whitaker), el negro que se disfraza de anciana (Eddie Murphy y Martin Lawrence)… Pues bien, dentro de esta especialización, Samuel L. Jackson ocupa un nicho de mercado muy característico: el negro cabreado. Y teniendo en cuenta lo mucho que se prodiga por las pantallas, Hollywood debe creer que no hay muchos motivos para que un negro sea feliz: la (racista) expresión trabajar como un negro parece inventada para describir la trayectoria de Samuel L. Jackson, que ha participado en 159 películas en una carrera que, si bien empezó en los años 70, se desarrolló casi en su integridad entre los años 90 y la actualidad.

Pocos saben que Samuel L. Jackson se presentó al casting para el papel de Viuda Negra
Pocos saben que Samuel L. Jackson se presentó al casting para el papel de Viuda Negra

Teniendo en cuenta lo mucho que Samuel L. Jackson se prodiga por las pantallas, Hollywood debe creer que no hay muchos motivos para que un negro sea feliz

Piensen en el Jules Winnfield de Pulp Fiction recitando a Ezequiel 25:19. Piensen en el Zeus Carver de Jungla de Cristal. La venganza diciendo aquello de “Me llamo Zeus. Como el dios del monte Olimpo, el de no me toques los cojones que te meto un rayo por el culo”. Piensen en el Carl Lee Hailey de Tiempo de matar, en el Danny Roman de Negociador, en el Doyle Gipson de Al límite de la verdad. ¡Diablos, piensen en Shaft! Ahora, piensen en las veces que le han visto sonreír en pantalla. No les hablo de una risa siniestra, ni de medio lado. Les hablo de una sonrisa limpia, honesta, abierta, no ya de una carcajada. ¿Se les viene algún ejemplo a la cabeza? Pues bien, ¿había un actor mejor para interpretar a un tipo apellidado Furia?

Fíjense si Samuel L. Jackson era adecuado para el papel, que el propio personaje ya había adoptado los rasgos del actor en el universo Ultimate Marvel en el año 2001, antes incluso de que ni tan siquiera se pensara en llevar en universo Vengadores al cine. A Jackson le bastaba con poder mantenerse en pie mientras comía una hamburguesa para mejorar sustancialmente las prestaciones ofrecidas por David Hasselhoff, el último actor que había interpretado al personaje en cine.

Si Adrien Brody fue Manolete, yo puedo ser Juan José Padilla
Si Adrien Brody fue Manolete, yo puedo ser Juan José Padilla

¿Había un actor mejor para interpretar a un tipo apellidado Furia?

Samuel L. Jackson nunca aparece en las listas de los mejores actores, ni en la de los más populares, pero es una presencia que enriquece cualquier proyecto en el que participa. Sabe más por viejo que por diablo: su filmografía es tan bulímica como digna y coherente. Jackson no es Eric Roberts, que acumula setenta proyectos para este 2015, y al que si le pagas lo suficiente puede interpretar tu papel en una reunión de comunidad de propietarios. Jackson es uno de los actores más inteligentes a la hora de detectar el tono en el que se moverán las películas en las que participa, y actúa en consecuencia. Por eso siempre está bien, más allá de la calidad del proyecto en el que está involucrado. Jackson puede ser Jedi, Nick Furia o estar al cargo de un avión repleto de serpientes. Tiene casi setenta años y le gusta a tu hermano pequeño, pero también a tu abuela.

Y podría gustarle a tu bebé si le dieras la oportunidad, porque también puso su voz al servicio de un audiolibro infantil memorable: Go the fuck to sleep. Eso es. Duérmete de una puta vez. Samuel L. Jackson es la furia.

Este Halloween, Samuel L. Jackson se disfrazó de Natalie Portman en Closer
Este Halloween, Samuel L. Jackson se disfrazó de Natalie Portman en Closer

Samuel L. Jackson nunca aparece en las listas de los mejores actores, ni en la de los más populares, pero es una presencia que enriquece cualquier proyecto en el que participa

SCARLETT JOHANSSON es VIUDA NEGRA

Scarlett Johansson era como esa niña de la familia a la que veíamos de año en año hasta que un verano, por arte de magia, pasaba de ser una prima adorable a una tía buena. Pues bien, ese verano sucedió entre las piernas de Billy Bob Thorton.

Nos situamos. Año 2001, los hermanos Coen estrenan El hombre que nunca estuvo allí. La que estaba allí era una Scarlett Johansson de 17 años a la que habíamos conocido tres años antes en El hombre que susurraba a los caballos, un Robert Redford de tres horas donde atardecía cada diez minutos. Por tanto, nos encontrábamos frente a una menor de edad, a la que recordábamos desvalida y traumatizada, que se nos presentaba convenientemente aniñada con su suéter y su falda plisada. En un determinado momento de la película, Johansson compartía un viaje en coche con Thorton. Ella era una niña a la que el protagonista ayudaba en su incipiente carrera musical. Y entonces sucedió el truco de magia, delante de nuestros ojos: Johansson salía de plano para practicar una felación inesperada al protagonista. Y ya nunca más volvió a aparecer en pantalla como una niña. La niña se había ido, llegaba el icono sexual femenino más importante del cine del Siglo XXI.

Scarlett Johansson también pasó una época muy de comprar en el Bershka
Scarlett Johansson también pasó una época muy de comprar en el Bershka

Un verano, por arte de magia, pasó de ser una prima adorable a una tía buena

Dos años después, la actriz protagonizaría la película que dispararía su carrera: Lost in translation. El plano inicial de la cinta era un primerísimo plano de presentación de su personaje, casi un plano detalle, un plano atípico: su culo, enfundado en unas braguitas rosas, ocupaba todo el scope de la pantalla, sirviendo de soporte para los títulos de crédito. Y a partir de ahí, el estrellato.

La carrera de Scarlett Johansson puede explicarse a través de las fantasías masculinas a las que ha dado soporte: ella ha sido lolita (El hombre que nunca estuvo allí), intelectual (Lost in translation), aprendiz de femme fatale (Match Point), heterocuriosa (Vicky, Cristina, Barcelona), vecina de al lado (In good Company), babysitter (Diario de una niñera) o devorahombres (Under the skin). Ha sido incluso la choni aprendiz de tronista que se saca fotos guarras delante del espejo. Fotos, por cierto, imperdonables en su encuadre para alguien que ha trabajado a las órdenes de Roger Deakins.

Hagas lo que hagas, ponte bragas
Hagas lo que hagas, ponte bragas

La carrera de Scarlett Johansson puede explicarse a través de las fantasías masculinas a las que ha dado soporte

Johansson es todo lo que una estrella debe ser: sexi, lúdica, profesional y bienhumorada. Es como una versión beta de Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas) que quizás tropezaba menos en las alfombras rojas, pero con mucho mejor gusto en la decoración de interiores, por lo que hemos podido ver en los selfies de ambas.

Ahora que ha sobrepasado la treintena y que ha estrenado maternidad parece que ha decidido reorientar su carrera. Gracias a Los vengadores puede desarrollar una lucrativa trayectoria como heroína de acción, y Lucy es buena prueba de ello. Y gracias a ello, también puede permitirse participar en proyectos más pequeños (Chef) o arriesgados (Her). Y cuando cumpla cuarenta, y esté un poco más flácida, tal vez la academia se acuerde de ella con alguna nominación al Oscar, de esas que hasta ahora le han negado. No han sido capaces de reconocer a una estrella capaz de sostener a todo el equipo técnico y artístico de una película únicamente sobre sus posaderas. Ellos se lo pierden.

Scarlett Johansson también salía en La lista de Schindler
Scarlett Johansson también salía en La lista de Schindler

 Johansson es todo lo que una estrella debe ser: sexi, lúdica, profesional y bienhumorada

CHRIS HEMSWORTH es THOR

Cuando Chris Hemsworth llegó a nuestras vidas, lo hizo de la mano de Elsa Pataki (Fast&Furious 7). Si bien es cierto que antes había aparecido en series australianas e incluso había participado en el reboot de Star Trek, la verdad es que no reparamos en él hasta que apareció en un photocall acompañándola. “¿Qué es eso de ahí?” le preguntaron mientras se daba la vuelta para mostrar su sur a las cámaras en un posado tan habitual para ella que hasta le ha dado nombre. “Es Chris Hemsworth y es lo único no prestado que voy a ponerme encima hoy” “¿Chris qué?” “Podéis llamarle Patako”. Y desde ese momento hasta hoy han transcurrido cinco años, una hija, dos mellizos y el definitivo salto al estrellato de un actor que empezó impresionándonos con su físico y terminó impresionándonos con su físico, sí, pero también consiguiendo que no dudáramos de su talento.

Hollywood es ese sitio en el que una pareja de inmigrantes en busca de una oportunidad tienen el aspecto de Hemsworth y Pataki. Si los que vienen camino de España lucieran así, en vez en una valla en Melilla habrían instalado una barra de lap dance, y la expresión “devolución en caliente” tendría sentido. Él llegó huyendo de series juveniles australianas. Ella, de Jose Luis Garci y Bigas Luna. Incluso tuvieron tiempo de emparentar por un corto espacio de tiempo con Miley Cyrus. Estados Unidos les acogió, y les dio lo más cercano a un hogar que puede dar a una pareja de actores la fábrica de los sueños: una saga cinematográfica. Por las mañanas, después del desayuno, ella se va a Universal con los rápidos y furiosos, y él a Marvel, a salvar el mundo. Vuelven a casa por la noche, a tiempo para acostar a sus hijos y, antes de dormir, hacen una competición de pechos duros, firmes y voluminosos. Siempre gana él.

Odias a Chris Hemsworth porque tiene más tetas y menos vello que tu novia
Odias a Chris Hemsworth porque tiene más tetas y menos vello que tu novia

Un actor que empezó impresionándonos con su físico y terminó impresionándonos con su físico, sí, pero también consiguiendo que no dudáramos de su talento

Como Hemsworth está mucho más bueno de lo que cualquiera de nosotros pudiera ni siquiera imaginar, ha tenido que aguantar todo tipo de comentarios acerca de sus limitaciones como actor. Es habitual. Lo sufrieron Cruise, Pitt o DiCaprio en su momento. Ahora le toca sufrirlo a Channing Tatum (Foxcatcher) y a él. Ni que decir tiene que no parece importarle en absoluto. Su filmografía es corta, pero ya nos hace intuir su talento a la hora de interpretar (Rush), de elegir proyectos (La cabaña en el bosque), directores (Blackhat de Michael Mann) o incluso de ser lo suficientemente listo como para ser el único que salió reforzado de un desastre como Blancanieves y la leyenda del cazador, hasta el punto de que la secuela se organizará tan solo en torno a su personaje, dado que parece que Blancanieves y el director se traían cosas más interesantes entre manos.

De momento, el futuro parece prometedor para Hemsworth, en un año en el que además de la secuela de Los vengadores, también estrenará En el corazón del mar, donde repetirá a las órdenes de Ron Howard (Una mente maravillosa). Es este un proyecto que pinta tan bien que ha visto retrasado en seis meses su estreno para ir directo a la temporada de premios. En tan solo cinco años se ha ganado el derecho de dejar de ser el Patako. De hecho, probablemente, en algún lugar de Australia, alguien llame a Elsa Pataki la Hemswortha, no sin razón. O no. Probablemente en Australia no tengan ni idea de quién era esa chica rubia que en 2010 se presentó en un photocall acompañando a ese actor tan guapo que salía en un capítulo de Neighbours.

La dieta de Chris Hemsworth se basa en las proteínas. Aquí le vemos, tras recoger su desayuno en un take away
La dieta de Chris Hemsworth se basa en las proteínas. Aquí le vemos, tras recoger su desayuno en un take away

Como Hemsworth está mucho más bueno de lo que cualquiera de nosotros pudiera ni siquiera imaginar, ha tenido que aguantar todo tipo de comentarios acerca de sus limitaciones como actor

(Continúa)

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