Mad Men, el esperado retorno de los sesenta

Después de diecisiete meses sin ver nada nuevo, con su supervivencia más que garantizada, vuelve Mad Men a nuestras pantallas. ¿Habrá acusado Don Draper la falta de rodaje o sigue en forma?

Por fin, aproximadamente un año y medio después, Mad Men ha vuelto a emitir nuevos episodios en AMC. Después de tan larga ausencia, es normal que haya sido el capítulo con mayor audiencia de su historia, unos tres millones y medio de espectadores. AMC encantadísima, y nosotros también. Como la cadena sabía que un año y medio es mucho tiempo en televisión, esta toma de contacto con la quinta temporada era un doble episodio que está hecho para que vayamos recordando a los personajes y volvamos a contextualizar con sus situaciones. Aunque los dos capítulos tienen la típica estructura circular de la serie, hay un lazo que los une que casi nunca se había dado, lo que aumenta esa sensación de “película” que algunos mencionaron.

Después de tanto tiempo, se me había olvidado porque Mad Men es uno de los mejores shows de la historia de la televisión. Cuando intentaba responder a amigos que dicen que es un coñazo, respondía vagamente, incluso llegué a pensar que efectivamente tenía que ser un coñazo vistos mis pobres argumentos. Por eso esperaba tan ansiadamente este estreno, necesitaba volver a convencerme de que es una gran serie, aunque no la considero la mejor y me parecen exageradísimos los comentarios de críticos como David Hackley, que afirma que si este capitulo fuesen solo los primeros cuatro minutos seguiría siendo la máxima candidata al Emmy. Pero lo que sí es cierto es que este capítulo, a pesar de no ser ni de lejos el mejor, actúa como un greatest hits. Estas recopilaciones no suelen ser recomendadas por los verdaderos fans de una banda, suelen recomendar discos concretos, pero el recopilatorio es una buena manera de acercarte a un grupo con una discografía que solo de mirarla dé vértigo. Que este escrito por el showrunner Mathew Weiner lo confirma totalmente.

Por tanto, lo que tenemos en A Little Kiss es un compendio de los elementos que convierten a Mad Men en lo que es. Posiblemente la mayor seña de identidad de la serie son sus personajes, su psicología y sus situaciones. En el arranque de esta temporada nos situamos más o menos un año después del final de la cuarta, con Don Draper (John Hamn) ya casado con Megan (Jessica Pare), Joan Harris (Christina Hendricks) haciendo de madre soltera mientras su marido (que no padre de su hijo) sigue en Vietnam, Pete Campbell (Vicent Kartheiser), ya papa, pero mas cabron (y calvo) que nunca, y así sucesivamente. Mi primera impresión es que Don ya se ha dado cuenta de que no es un nene, que acaba de cumplir cuarenta años y le saca unos quince a su nueva esposa. Aunque parece que Don tiene más al tanto a Megan de su oscuro pasado y que cada vez le importa menos el trabajo, sus demonios internos siguen atormentándole.

Toda la secuencia de la fiesta de cumpleaños es antológica en este sentido. Don tenia totalmente prohibido celebrar su cumpleaños en su anterior matrimonio, y su nueva esposa le celebra una fiesta que él no se toma como tal, sino como una humillación pública, un recordatorio de que a partir de este momento todo es caída libre, remitiéndome al opening que tanto me gusta. Encima, a Megan no se le ocurre otra cosa que regalarle una canción, el ya mítico Zou Bisou Bisou, con baile muy provocativo delante de una audiencia boquiabierta, lo que termina apuntillar la noche de humillación de Draper. Pero en esa fiesta están todos los personajes importantes, y dan buena cuenta de su personalidad. Por ejemplo, Roger Sterling (John Slattery) también se está dando cuenta de que su tiempo se acaba, y se muestra más gruñón, burlón y cabezón que nunca. Su disputa con Campbell durante este capitulo es muy significativa. Pete ya ha alcanzado la cúspide de la vida familiar, por lo que va a intentar conquistar la cima de su vida profesional a toda costa. Roger se da cuenta, sabe que la ambición del chico siempre ha sido desmesurada, ve en Pete a un sustituto, y por eso va a intentar hundirle por todos los medios. Por otra parte, uno de los personajes clave de la serie, Peggy Olsen (Elisabeth Moss), le deja caer a Don unas cuantas perlas en la fiesta. Peggy sabe que se ha quedado estancada en la empresa después de acostumbrarse a los ascensos, que su creatividad no es apreciada por la mayoría de empresas, y para colmo tiene a unos compañeros que no le resultan nada agradables, como Megan, a la que considera poco menos que una trepa.

Una de las grandes virtudes de Mad Men ha sido siempre contextualizar una década tan importante a nivel social como los sesenta. Hemos visto cómo los personajes vivían la campaña electoral entre Nixon y Kennedy, la crisis de los misiles de Cuba, la muerte de Kennedy, etc. Parece ser que en esta temporada la conciencia social de la serie se volcará con la población afroamericana, que gracias a Luther King va a conquistar los derechos que se les resistían y, sobre todo, va a renovar su imagen de cara a la sociedad americana puritana que nos presenta la serie. Lo cierto es que en temporadas anteriores hemos visto el trato de los Draper con su criada y ya intuíamos que a los guionistas les importaba mucho esta interacción racial, y en esta parece que por fin va a ser eso lo que van a explotar.

Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es lo carnal que me ha parecido este retorno en cuanto a manera de enfocar la sexualidad. Las escenas subidas de tono siempre han sido tratadas con mucha elegancia, mostrándonos el cuerpo de las mujeres como si de esculturas delicadas se trataran, sin enseñar nunca nada, pero aun así manteniendo una sensualidad pocas veces vista. En este capítulo hemos visto una escena muy carnal entre Don y Megan, que empieza con ella limpiando en ropa interior y acaba con los dos haciendo el amor en el suelo rodeados de basura. Además juraría que los pechos de la señorita Draper se hacen un hueco en la pantalla. ¿Premio para los espectadores impacientes o Weiner se ha convertido en un viejo verde en año y medio, como creo que le pasa a Draper? Echadle un vistazo al poster de esta temporada, que me parece clave en este tema.

Lo que me queda muy claro es que Mad Men va a seguir su triunfal marcha y va a seguir enamorándonos otras tres temporadas. Weiner me ha hecho recordar con este episodio por qué estuve enganchado y voy a seguir estándolo. Servidor siempre preferirá Los Soprano, en la que Weiner era productor y guionista, a esta criatura, pero está claro que hay que aplaudir el hecho de que haya sido capaz de crear un drama y un universo propio que haga que Sterling Cooper Draper Pryce esté casi a la altura de Tony Soprano y su familia. Y sin elementos superficiales en la trama, que dirían los dogmáticos (asesinatos, armas).

Comentarios

comentarios

Etiquetas del artículo
More from Paco Silva Martínez

[Actualizado] Bruce Campbell comenta un posible remake de “The Evil Dead”

Bruce Campbell, leyenda del cine gore y gran amigo de Sam Raimi...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *