Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. (ABC): recompensa para los pacientes

La serie de ABC y Marvel creada por Joss Whedon ha confirmado estar en forma pese a la mala 1ª temporada y las bajas audiencias

Hace escasos minutos he terminado con la segunda temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D., y tras un episodio doble de los que quitan el hipo, y varios cliffhangers de los que desencajan mandíbulas durante una buena temporada, es un placer para mí hablar de las bondades de una de las ficciones televisivas más entretenidas e infravaloradas de la parrilla actual (sin duda, la más infravalorada para un servidor es la altamente adictiva Person of Interest). El primer adjetivo se lo han ganado a pulso, y el segundo… por desgracia también, pero vayamos por partes para poder entender el porqué de la escasa repercusión de un producto que encierra jugosas sorpresas en su interior.

Con Los Vengadores arrasando las taquillas del planeta entero, y un futuro prometedor en la gran pantalla para los títulos que Marvel barajaba en aquellos momentos, en 2013 “la casa de las ideas” se propuso iniciar la conquista del único mercado del ocio que aún se les resistía: el de la televisión. Para ello, y en colaboración con la cadena ABC, que recordemos gestiona concursos y series que Disney produce para el público adulto, decidieron poner en manos de Joss Whedon un producto que hasta la fecha no había sido explotado en profundidad por las viñetas marvelitas y que, sin embargo, ofrecía la posibilidad de crear un universo amplio basado en algunos de los personajes que habían ido apareciendo tanto en los cómics como en las películas de la compañía y que se incluían dentro de esa agencia secreta que es S.H.I.E.L.D.

Whedon, un auténtico genio de la pequeña pantalla que ya había desarrollado auténticas joyas para el medio, como la injustamente maltratada Firefly, o la altamente disfrutable Buffy Cazavampirosy que a su vez había noqueado a propios y extraños con la dirección de ese portento que es Los Vengadores, se hizo cargo de la serie como showrunner, además de dirigir el episodio piloto, lo que generó una serie de expectativas a batir. ¿Crearía Whedon otra joya pulp para la pequeña pantalla con un microuniverso propio tan disfrutable como otros que ya había dejado por el camino? ¿Ofrecería Marvel un producto que mantuviera el alto nivel de entretenimiento que había alcanzado en la gran pantalla teniendo en cuenta los presupuestos más ajustados que se manejan en televisión? ¿Hasta qué punto aprovecharían todo el material que tenían entre manos para llevar a cabo interesantes crossovers y algún que otro cameo que deleitara a los fans incondicionales de las películas? Pues bien amigos, tras los primeros quince episodios de esta serie, el resultado global fue de FRACASO ABSOLUTO.

CLARK GREGG

Clark Gregg aquí simplemente funciona como rostro reconocible, paseándose por la serie con mirada cansina y carente de gracia

La primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. sufrió un inicio que llevó a muchos seguidores al hastío, teniendo que contemplar cómo se desaprovechaba un material base que era pisoteado por la tendencia de la cadena ABC a crear productos destinados a un público más general que el que podría dejarse enganchar por la ficción de Marvel. Se trataba de la primera serie de acción real de la cadena, y las hechuras de veían por todas partes. Obligados a responder a los cánones impuestos por la cadena, se estableció una ficción que pretendía jugar a ser espías con gadgets muy caros que viajaban de acá para allá con escasa maldad y beneficio.

Ningún mandamás parecía querer evitarlo y la serie se sumergió en una rutina de episodios que respondían a una estructura de casos aislados, con escasos puntos de unión entre unos episodios y otros, más allá de los tópicos y agotadores escarceos entre los protagonistas y sus enredos cuasi-sentimentales. Si eliminamos algunas gotas de humor marca de la casa (sobre todo en lo que a Whedon y su toque particularmente friqui se refiere), la serie destrozó cualquier esperanza para sus seguidores, lo que se tradujo en un bajón casi constante del número de espectadores que desertaban de manera alarmante episodio tras episodio, lo que llevo a la compañía a plantearse la cancelación de la serie.

Nada funcionaba bien. No se estaba aprovechando el universo cinematográfico, pasándose por encima de él de manera denigrante, y los personajes resultaban estereotipados hasta la extenuación: Clark Gregg, que había sido un genial Phil Coulson en la gran pantalla, aquí simplemente funcionaba como rostro reconocible, paseándose por la serie con mirada cansina y carente de gracia; Ming-Na Wen ejercía de repartetollas sin chicha; Brett Dalton se convertía en el guaperas mojabragas (perdón por la expresión, pero los momentos injustificables en que un actor se pasea sin camiseta ante las cámaras, me escaman) que estaba llamado a conquistar a la rebelde de turno, una Chloe Benett que no conseguía empatizar con el público por la falta de profundidad emocional de su personaje, uno de los más relevantes; e Iain De Caestecker y Elizabeth Henstridge trabajaban como reclamo cómico con una pseudohistoria de amor entre ambos plagada de topicazos insultantes. De no ser por mi enfermiza manía de terminar todo lo que empiezo, me habría sumado a la larga lista de espectadores que mandaron a paseo a Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. con la llegada del parón a mitad de temporada. Nada ni nadie parecía capaz de rescatar un buque que hacía aguas por todas partes. Y sin embargo, algo sucedió.

Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D. ABC Cinéfagos 5

Tras Capitán América 2: El soldado de invierno, Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. extendió sus tentáculos hacia la gran pantalla incorporando recursos de la misma para expandir su propio universo

De la noche a la mañana, alguna cabeza pensante debió de preguntarse: “¿qué puñetas estamos haciendo?”, y se puso manos a la obra para intentar salvar los muebles en la medida de lo posible… y vaya si lo consiguieron. Sin duda, la clave del resurgir de esta serie fue la comprensión por parte de la compañía de que tenían entre manos un juguete que les permitía manejar elementos de todas las franquicias cinematográficas a su antojo y convertir la ficción televisiva en un escaparate de lujo para futuros estrenos. De este modo, la llegada a los cines de Capitán América 2: El soldado de invierno fue clave para la serie. Sin ánimo de spoilear a aquellos que no hayan disfrutado aún de la versión televisiva, diré que con la genial secuela del Capi, las cosas dentro de la serie se tambalearon y por fin se pudo ver cómo Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. extendía sus tentáculos hacia la gran pantalla incorporando recursos de la misma para expandir su propio universo.

Los personajes, de la noche a la mañana, se hicieron gigantes en matices, y ganaron enteros en lo que a complejidad se trata, algo en lo que resultó clave el personaje de Bill Paxton, que despertó de su letargo a todo el grupo protagonista y los convirtió en un más que interesante grupo de agentes con inquietudes que iban más allá de los meros formalismos. Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. empezó a jugar de verdad las bazas de un auténtico juego de espías con intenciones ocultas y ases en la manga. Y el monstruo resurgió de sus propias cenizas.

Lo que hasta ese momento había sido un ejercicio de fútil y vacía producción televisiva se convirtió en un entretenimiento que por fin era consciente de sus posibilidades y que se empleaba a fondo en construir un vehículo para la diversión sin prejuicios, algo que se llevo hasta las últimas consecuencias con un final de temporada brutal en el que lejos de ser un mero aporte para los hechos acaecidos en la citada película del Capitán América, se fundía con ellos y se complementaban a la perfección, reforzando tanto la experiencia cinematográfica como la que el espectador percibía desde su casa. Si alguien duda de lo que digo, que disfrute al completo de la primera temporada y entre sorpresas y giros de guión muy (y repetiría mil veces ese muy) inesperados disfrutará de diversión sin complejos.

Chloe Bennet in "Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D." on ABC

La segunda temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. no se ha conformado con bajar los brazos y se ha convertido en una alfombra roja perfecta para Los Vengadores 2: La era de Ultrón

La segunda temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. no se ha conformado con bajar los brazos y se ha convertido en una alfombra roja perfecta para preparar el camino a la joya de la corona de este 2015 y que ya podemos disfrutar en nuestras pantallas, Los Vengadores 2: La era de Ultrón. 22 episodios que, lejos de acomodarse en los buenos mimbres alcanzados al finalizar la primera temporada, han sabido evolucionar e incorporar perfectamente tramas y subtramas que han ganado en oscuridad, complejidad y que han incorporado elementos más alejados del realismo de la primera hornada de capítulos, para aventurarse con más ahínco en el universo marvelita y su idiosincracia.

Para elevar la calidad de una segunda temporada que ha ido al grano desde el primer episodio, han sido vitales las incorporaciones de nuevos personajes que, lejos de resultar intrascendentes, han sabido ganar en entereza y relevancia episodio a episodio, y entre los que caben destacar la genial y excéntrica labor del siempre recordado Kyle Machlahan (eterno agente Cooper, que aquí aporta frescura e interesantes implicaciones para algunos de los protagonistas), o la brutal pareja que han conformado Adrianne Palicky y Nick Blood como Pájaro Burlón y Lance Hunter respectivamente, y que a punto estuvieron de tener su propio spin-off (algo que no sucederá, vistos los pobres resultados de audiencia que han obtenido tanto esta segunda temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D., como la también recomendable Marvel’s Agent Carter; pero tranquilos, ambas sí han confirmado una temporada más… de momento).

Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D. ABC Cinéfagos 3

Lo que queda es una serie adictiva que huye de tramas complejas y momentos grandilocuentes

Al final, lo que queda es una serie adictiva que huye de tramas complejas y momentos grandilocuentes. No busca ser mejor que nadie, sino que se conforma con rellenar esa parcela de la parrilla televisiva necesitada de intriga, acción y dosis de humor. Y sabe Dios que lo consigue. Si aguantáis el tirón de la primera temporada, podréis gozar de un divertimento sano (y también vacío… pero bendita vacuidad) con coreografías espectaculares, que destacan entre otras ficciones televisivas, y algunos momentos visualmente notables que demuestran un más que buen aprovechamiento de los recursos (sirva como ejemplo el soberbio episodio doble con que finaliza la segunda temporada, plagado de peleas capaces de dejar boquiabierto a otros mamporreros televisivos, y con varios momentos impagables para el seguidor acérrimo).

Muchos son los que lapidan a Marvel en su batalla contra DC Cómics en la pequeña pantalla. Si Arrow cuenta con un fandom más poderoso es por su constante necesidad de mezclar babas con acción, en un cocktail que nunca termina de acongojar, pero que queda muy bonito de cara a determinados sectores del público; si bien The Flash ha sabido convertirse en un entretenimiento de alta velocidad que convence y que se disfruta; y si bien Gotham ha sido una de las revelaciones del año al convertir el universo del Caballero oscuro, en un juego de mafias y venganzas; Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. no merece ser maltratada, ni mucho menos ignorada, pues es una serie que ha sabido cambiar, renovarse antes que morir, y atreverse con unas tramas que no son cómodas de narrar, pero sí muy fáciles de disfrutar, y que para un servidor, han afianzado el buen hacer de Marvel dentro del sector audiovisual.

Ni de lejos la mejor serie basada en un cómic, pero sí una de las que más saben agradar a todo aquel que con paciencia se acerque a sus historias.

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