Need For Speed, de videojuegos y carreras entretenidas

Aaron Paul e Imogen Poots protagonizan la adaptación del exitoso videojuego en una película de carreras y... poco más

Con las adaptaciones de videojuegos al cine suele pasar algo curioso. Lejos de aprovechar las facultades cinematográficas de los mismos, algo que será bastante sencillo con traslaciones consola-pantalla como las que preparan con ‘Uncharted’ o ‘The Last of Us’, cineastas como Uwe Boll (House of the Dead, Alone in the Dark, FarCry…), Andrzeg Bartkowiak (Doom), John Moore (Max Payne) o Mike Newell (Prince of Persia) prefirieron abogar por la inmersión total –de ahí los POV– o el carácter meramente lúdico de las propuestas con origen jugable. Precisamente la primera Resident Evil fue la que con mayor rotundidad abogó por la convergencia de sendos elementos, lo que junto a la construcción de una atmósfera muy acertada lograron un hito taquillero que, desde entonces, también se alza como la adaptación de un videojuego más sugerente de todos los tiempos. Y visto el panorama de versiones, alargado cuanto menos, mucho es decir.

NEED FOR SPEED

El caso es que lejos de toda esta parafernalia festiva de ver quién puede tocar más los cojones a los fans, bastante indignados con las intentonas de Hollywood hasta el momento, llega Need For Speed, una propuesta no precisamente original que sin embargo sí sirve para lo mismo que servía su homólogo consolero: echar un rato frente a la pantalla. Eso sí, aquí hay chica guapa que se lo pasa bomba, lo que ya dista bastante de las miradas de odio infinito que os vertía la novia cada vez que echabais una carrera.

Si os soy sincero yo pensaba que Fast & Furious ya era una adaptación bastante cercana a lo que la experiencia Need For Speed representaba: el fenómeno fan alrededor del tuneo hortera de coches, las carreras ilegales y, de nuevo, el añadido de mujeres impresionantes que nunca tanteábamos en la consola. Bueno, y en la vida real tampoco si éramos de los que teníamos un Porsche Carrera en la Memory Card. Pero tal y como el universo de los videojuegos, que mas que nos pese sigue siendo un mundo de hombres, el corte estrictamente machista seguía predominando en la franquicia del dúo Walker/Vin Diesel. Eso y las fantasmadas del género: arrastramos una caja fuerte sudando todas las leyes físicas de fricción habidas y por haber y hacemos 800 millones de dólares en todo el mundo.

NEED FOR SPEED

Pero como iba diciendo, Need For Speed abandona la pretensión meramente hormonal y tira de dos elementos que le pueden funcionar de cara a la taquilla: abanderar la misma chorrada argumental que 3 metros sobre el cielo y poner a los personajes tras el volante para que no hablen, lo que lidera con seguridad la lista de decisiones inteligentes del director a lo largo de la película. Ah, ¿pero que hay decisiones inteligentes en Need For Speed? Darle tanto protagonismo a Imogen Poots funciona muy bien de cara a contagiar el entusiasmo de la cabina y crear tantas fases de persecución acrecienta el ritmo y potencia la adrenalina, así que sí existe cierta versatilidad imaginativa en la jerarquía más elevada del equipo creativo de la película.

Ahora, pésimas elecciones también pueden verse en Need For Speed. Darle un papel protagonista a Aaron Paul parecía acertado tras el éxito de Breaking Bad, pero queda palpable tras esta película que ser el tipo guapo molón de un blockbuster le queda bastante arriba. De hecho, el chaval es lo suficiente bajito como para necesitar ladrillos en los pedales. Tampoco ayuda el tono eminentemente cursi de la película, con un personaje que lleva tatuado las iniciales DEP desde que abren los créditos y adelanta, premonición mediante, el final más azucarado que ha dado jamás una cinta de carreras. Que ya es decir.

Need For Speed, claro, no revoluciona el género: repite los mecanismos de otros largometrajes e incluso carece de responsabilidad al copiar con poca estima las ¿facetas? de otras películas del estilo; pero como viaje a la carrera desde Nueva York a California tiene tramos endiabladamente entretenidos (¡e incluso inspirados!) que además dejan algunas de las secuencias de coches mejor rodadas de la temporada. No sé si será suficiente para vosotros, pero para mí lo ha sido. Eso e Imogen Poots, claro, no os vayáis a pensar que se me enerva la sangre con el rugido de un par de motores molones.

NEED FOR SPEED

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