[TDT] Una mente maravillosa, drama romántico edulcorado

Ron Howard dirige este drama romántico basado en la vida del matemático John Nash. Una historia de superación que sigue las pautas del Hollywood mainstream

Esta noche podemos disfrutar en Paramount Channel de una Una mente maravillosa, una de las películas claves del polifacético director Ron Howard, que le valió el Óscar a mejor director y mejor película en 2002.

El nombre de Howard suele venir acompañado  por el sello de calidad de Hollywood. En su filmografía recorre todo tipo de géneros, desde la ciencia ficción (Cocoon, 1985), el cine de aventura (Willow, 1988), cine de catástrofes, que tan de moda estuvo en los 90 (Llamaradas, 1991), el drama (El desafío: Frost contra Nixon, 2008) o la comedia (¡Qué dilema!, 2011). Lo que todas estas cintas tienen en común es un claro sentido de lo mainstream, siendo Howard un excelente complacedor de audiencias. Una mente maravillosa se mueve en esta línea, siendo un drama romántico de excelente factura, con grandes interpretaciones y una potente historia que termina mermada por el peso que el “entretenimiento” ejerce sobre ella.

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La historia hace un recorrido de 50 años sobre la vida del matemático John Forbes Nash Jr. (Russell Crowe) arrancando a sus 19 años en la universidad de Princeston. Nash es un joven ávido, introvertido y obsesionado con destacar que carece de habilidades sociales pero posee una capacidad intelectual que lo convierte en un absoluto genio. Durante sus años de universidad, lo vemos recluído en su habitación profanando las ventanas con ecuaciones que no tienen fin en su afán por encontrar una teoría que lo haga descatacar en el mundo académico. Su único amigo es su compañero de habitación, un inglés vividor (Paul Bettany) que consigue hacerlo salir de la búrbuja en la que vive y sirve, de paso, para mostrar un lado más amable del personaje. En una de sus escapadas nocturnas, Nash tiene una epifanía que le lleva a dar con una teoría que tira por tierra 150 años de estudios sobre economia. Gracias a ello se convierte en una “estrella” entre sus colegas. Esto le va a llevar a colaborar con el Pentágono en varias ocasiones para tratar de descifrar mensajes codificados en el seno de la guerra fría.

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A partir de este momento, Nash empieza a trabajar bajo las órdenes del agente Parcher (Ed Harris) como espía con la tarea de desentrañar mensajes soviéticos ocultos en publicaciones diarias y publicidad. Al enmarcarse la historia en el contexto de la guerra fría podría pensarse que Howard habla del estado de paranoia que se creó en Estados Unidos o al menos reflexiona sobre cómo afectó esto a una mente inestable como la de Nash, pero no es el caso en esta película. La historia avanza y Nash comienza a estar en peligro debido a sus trabajos para el servicio secreto. En este tramo del film la fotografía se torna más oscura y la realización más sucia y desesperada dando lugar a una espectacular secuencia de persecución que parece sacada del terreno onírico. Sin embargo, y este es el mayor giro del film, Nash es hospitalizado y diagnosticado con esquizofrenia. Nada es seguro en este punto ¿Está enfermo o tratan de sacarle información? ¿Quiénes son los enemigos? La situación de angustia consigue dispararse al poner al espectador en la piel del personaje, siendo esta la mejor baza con la que cuenta el filme.

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Pero Una mente maravillosa es principalmente un drama romántico. La constante entre el primer y el segundo Nash es Alicia, una estudiante que conoce en sus primeros años como profesor, cuya interpretaciñon le valió un merecido Óscar a Jennifer Connelli. Alicia asiste al deterioro de su marido sin saber bien qué está ocurriendo y su presencia será clave para la revelación y el proceso de cierre en la historia. Sin entrar a desvelar más detalles si quería apuntar como la apuesta por la relación amorosa como absolución termina siendo el camino más fácil. El guionista, Akiva Goldman, se rinde al camino Hollywood, al sendero más idílico -que tanto gusta a los académicos como demuestra su Óscar a mejor guión adaptado- evitando todo tipo de oscuridad que una historia como esta requiere. Termina por ofrecer ciertos momentos infantiloides al tratar de edulcorar una enfermedad como la esquizofrenia que de por sí se supone grotesca, laberíntica y angustiosa.

A pesar de terminar con una nota más crítica, recomiendo que no os perdáis Una mente maravillosa, esta noche en Paramount Channel a las 22:20. Son 135 minutos de llanto, tensión, romanticismo y auto-superación que complacen a todos los públicos.

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