The Game (BBC): guerra fría, fuego lento

La nueva miniserie de la BBC, creada por Toby Whithouse, retoma el thriller de espías clásicos y estrena sus episodios en WuakiTV

The Game (BBC) no es, desde luego, un ejercicio de originalidad. El título ya lo acusa. Esta mini-serie de 6 capítulos gira entorno a un departamento del MI5. Espías ingleses y contraespías soviéticos. Guerra Fría. Interrogatorios en pensiones. Hipotéticas amenazas nucleares. Nada nuevo.

Si algo ha de subrayarse en esta producción de la BBC es el tono del guión, que sortea la obviedad desmenuzando la trama de forma inteligente con diálogos creíbles y bien asesorados.

The Game (BBC) se construye desde sus personajes. Bajo este planteamiento se yerguen dos pilares: de un lado el protagonista, Joe Lambe (Tom Hughes: Cemetery Junction, 2010) de expresión fría dibujada sobre una cara de niño, carácter impermeable y dotado, como se introduce en el primer capítulo, “de oscuras aptitudes para el espionaje”; del otro, el jefe del depatamento, el rostro maduro de un mismo perfil, tras las cejas del siempre imponente Brian Cox (que repite puesto de mandamás del espionaje desde la saga Bourne), y al que, paradójicamente, todos llaman Daddy. Ambos son sagaces, calculadores y, no obstante, justos y leales.

Alrededor de ellos toman formas más endebles sus compañeros: Jim (Shaun Dooley), un policía al uso que se incorpora al equipo sirviendo de excusa para las presentaciones, Alan Montag (Jonathan Aris, Sherlock), experto en escuchas, no tan bien dotado en agallas al contrario que su esposa, Sara (Victoria Hamilton), la mano derecha de Daddy; el trepa cincuentón del departamento atormentado por una madre dictatorial, Bob (Paul Ritter), y la cándida secretaria, Wendy (Chloe Pirrie, Youth). Para compensar la naturaleza más bien plana de estos últimos se los coloca en un punto dinámico de su historia personal y profesional, que les transfiere un cierto interés: el matrimonio cuestionando su atípica distribución de roles, el trepa urdiendo su personal golpe de estado que pasa por tratar de seducir sin artes a la secretaria que, por su parte, pretende ascender en el escalafón del espionaje, etc. “El Juego” de cada uno, en definitiva.

Pero sin duda, la eclosión de crisálida más poderosa es la del protagonista.

El oscuro pasado de Joe sale a la superficie de su impávido carácter cuando el asesino de la mujer que él amaba -una agente de la KGB interpretada por Zana Marjanovic (In the Land of Blood and Honey)- llega a Londres y es descubierto por el protagonista como miembro de la enigmática Operación Glass. Operación de la que nada se sabe salvo vagas alusiones a amenazas nucleares y el nombre de este siniestro miembro de la organización rusa conocido como Odín (Yevgeni Sitokhin). El detonante que nos remite al dramático recuerdo del protagonista obligado a presenciar el asesinato de la mujer que pretendía salvar resulta ser, más concretamente, una monda de manzana cortada con navaja en el piso de uno de los informantes que funciona a modo de McGuffin hitchcockiano, despertando en Joe unos sentimientos hasta entonces reprimidos y una irrefrenable sed de venganza.

Toby Whithouse, creador de esta y otras series como Being human (2008), Casi Humanos (2011), dice haber encontrado su inpiración en El espía que surgió del frío, famosa novela sobre el espionaje durante la Guerra Fría de John Le Carré. Cuenta también en alguna entrevista que su generación, la de aquellos que crecieron durante los 70 y los 80 en Reino Unido, llegó a asumir que antes o después serían arrasados por una bomba nuclear habiendo vivido su infancia bajo esa amenaza constante. Ese conflicto fuera de alcance, que no podemos llegar a ver, es lo que le fascina y lo que trata de recrear con The Game (BBC).

El resultado es un thriller cuidado al detalle, que denota la pasión de su creador por el género. En especial el guión -para cuya elaboración fueron consultados auténticos ex-espías del gobierno británico-. El ritmo rápido, apoyado en los ágiles diálogos de los personajes, mantiene una tensión constante que compartirán espectadores y protagonistas ante la incertidumbre de lo que sucede.

Puntos muertos del plano, escenas de escucha que solo muestran lo que a los personajes se les escapa, son mecanismos que sirven a un tiempo para el propósito de narrar una Guerra invisible -aquella que solo existe entanto que amenaza- como para convertir una trama en la que escasean las acciones drásticas en rotunda potencialidad dramática, cargando de intensidad cada minuto de metraje.

The Game (BBC) no es, como ya dije, un ejercicio de originalidad, pero sin duda lo es de técnica y aquellos que gusten del thriller de espionaje disfrutarán observando su desarrollo de combustión lenta, ritmo veloz y fuerza dramática.

WuakiTV SelectionThe Game (BBC) puede verse en WuakiTV Selection

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