The last man on Earth (FOX), la frescura del apocalipsis

Will Forte consigue hacer nuevo el trilladísimo fin del mundo con una sitcom que desafía a la comedia tradicional americana

The last man on earth es la última comedia que FOX estrenó a principios de marzo. Tras ver los primeros tres episodios ya estamos en condiciones de hacer una primera valoración de la serie, eso sí, con reservas, porque las comedias siempre tardan al menos una temporada en asentar su tono y encontrar su audiencia.

Protagonizada por Will Forte (graduado en Saturday Night Live) la serie destaca por ser una propuesta bastante alejada de las sitcoms tradicionales, en las que prima el buen rollismo y la moraleja final. La historia arranca dos años después de que un virus deje la humanidad al borde la extinción con Phil Miller, personaje interpretado por Forte (y que recoge el nombre de los creadores de la serie: Phil Lord y Chris Miller), recorriendo el globo en un autobús reconvertido en vivienda en busca de algún otro afortunado que escapara a la catástrofe. A su paso va dejando el mensaje de “Vivo en Tucson”, ciudad en la que se asienta a esperar que llegue alguna vida con la que compartir el final del mundo.

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El piloto de The last man on Earth está a la altura de los capítulos del paintball de Community.

En mi ranking de capítulos de series, el piloto de The last man on earth se sitúa en las primeras posiciones, quizá por debajo de “Modern Warfare“, los famosísimos capítulos del paintball de Community. Son veinte minutos soportados con un único personaje (a lo Wall-E) en los que vemos a Phil disfrutar de la libertad que le supone ser el amo del mundo, sin reglas ni autoridad que guíen sus acciones. En calzoncillos sale a su patio de recreo, la ciudad de Tucson, donde lo vemos destruir cosas sin pestañear cada dos minutos (genial el gag de la partida de bolos en la que utiliza peceras y hasta coches como sus objetivos a derribar). La mansión que elige para vivir, que decora con esmero al principio llenándola de cuadros famosos y estatuas de los Óscar, va poco a poco deteriorándose al mismo tiempo que lo hace Phil, hasta que no es más que un vertedero y la piscina, un retrete exterior. Porque a pesar de las ventajas de ser el último hombre de la tierra, Phil sólo tiene unas cuantas pelotas como compañeros de juerga -después de gritar a Tom Hanks que Wilson no es real.

Lo que más echa de menos es el contacto humano, sobre todo el femenino. Cuando las revistas porno no son suficientes para saciar a Phil, se acerca al único maniquí-chica de la ciudad con las típicas líneas de noche de borrachera que terminan con un caso importante de dolor de cojones. En el punto en el que el personaje está más desesperado aparece la última mujer de la tierra, pero el problema es que no es una mujer de ensueño.

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Los giros del segundo capítulo están a la altura del piloto, siendo frescos y lo suficiente novedosos como para ser impredecibles.

Kristen Schaal (conocida por su papel secundario en  30 Rock) es la Eva de The last man on Earth. Es la vuelta de tuerca al estereotipo de la mujer neurótica y controladora, la Claire Dunphy apocalíptica: obsesionada con el uso de la gramática correcta y el respeto a las reglas sociales. El choque entre ambos personajes produce situaciones delirantes sobre asuntos tan triviales como el si es correcto aparcar en una plaza para minusválidos. A pesar de tener en principio un personaje desagradable, Schaal consigue que te enamores de Carole Pilbasian y puedas llegar a entender su punto de vista: que el resto del mundo haya desaparecido no implica que tengamos que comportamos como animales. Pues la idea de base de la serie es conservar la humanidad. Los giros del segundo capítulo están a la altura del piloto, siendo frescos y lo suficiente novedosos como para ser impredecibles.

Los problemas empiezan en el capítulo tres. Sin adelantar nada de la trama si me gustaría señalar que The last man on earth se traiciona a sí misma acercándose a los convencionalismos de la comedia televisiva, con esa sensiblería ñoña como compás moral del personaje de Phil y con chistes que bien podrían estar en Aida. Esto no es lo que nos prometieron en la premisa y espero que no sea la norma. Aunque es más difícil continuar la línea que se abría al inicio desde luego era mucho más innovadora. Tendremos que esperar a siguientes episodios para saber si el show avanzará por una u otra dirección.

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