Young Ones, sed de venganza

Futuro postapocalíptico en lo nuevo de Jake Paltrow, quien busca su propio estilo entre venganza, tecnología y conflictos familiares
7 Dirección
7 Interpretaciones
6 Ritmo
5 Guión
6.3

¿Y si mañana, en lugar de tener que luchar por un trabajo, un coche nuevo, o llegar a fin de mes, tu principal anhelo se convierte simplemente en poseer agua? Ciencia ficción, sí. Pero como siempre ha ocurrido en este género, no deja más que subrayar un miedo que posee una parte importante de la sociedad –o un mal que, pobres de nosotros, actualmente sufren millones de personas-.

“Somos los culpables de la destrucción del planeta” vino a decir Al Gore a mediados de los 2000, en Una verdad incómoda. Y desde entonces los escenarios postapocalípticos (Wall-E o The Road) y el cine de catástrofes (Señales del Futuro o 2012), han servido para reflexionar, o simplemente aprovechar el tirón mediático, de ese anunciado final que nos aguarda.

Cabría esperar de Young Ones una continuación de esta línea discursiva. Tras ver su escena de apertura todo apunta al optimismo –en el sentido de nuestro disfrute como espectadores-: una tensión que se va resolviendo magníficamente, con un toque Leone, buen montaje, así como puesta en escena, y todo para dejar claro que por el agua se mata y se muere, y que nada es fácil para las sombras que deambulan por esta desértica estampa.

Young Ones Elle Fanning Michael Shannon

El problema es que Young Ones, a medida que avanza, no pasa de ser una película de sospechas y venganzas

Pero mientras avanzamos en el relato, observamos que esto no es una reflexión sobre nuestro futuro. Ni una crítica sobre lo insostenible de nuestra forma de vida. Aquí el escenario postapocalíptico es sólo una excusa para proponer un ejercicio de estilo, en definitiva, un descarado interés de Jake Paltrow por dejar su marca en los momentos más importantes de la película. Que no por ello es negativo, al contrario, pues deja algún retazo interesante en cuanto a aspectos formales se refiere.

Young Ones nos cuenta la historia de tres hombres: un hijo, Jerome Holmes, representado por el actor Kodi Smit-McPhee (El amanecer del planeta de los simios) quien acompaña a su padre Ernest (Michael Shannon, El hombre de acero) en la búsqueda de agua y defensa de sus tierras. Ernest también tiene una hija, Mary (interpretada por Elle Fanning, Super 8), enamorada de un interesado y conflictivo joven (Nicholas Hoult, Memorias de un zombie adolescente), con quien mantendrá romance y dibujará las primeras líneas de conflicto de la historia.

Paisajes sin vida, odio, miseria y muerte. Y curiosamente lo que motiva todo esto es el amor.  Shannon interpreta el amor por la familia; Smit-McPhee el amor al padre; luego está el amor romántico de Fanning y el amor al poder, por parte de Hoult. Pero son unas pasiones que a simple vista quedan enterradas por la violencia del medio y su contexto, y que a pesar de todo subraya una cosa: aun llegando al punto de total miseria, en la que el ser solitario nunca gana, los personajes no se prestan jamás a respetar al prójimo y buscar una solución cooperativa. Su decisión es continuar con su individualismo, que sólo les permite morir de sed y mendigar miserias por lo ancho del desierto.

El problema con el que nos encontramos a medida que avanza Young Ones, es que ésta no pasa de ser una película de sospechas y venganzas. Paltrow no reformula ningún elemento del western, ni explota la ciencia ficción en demasía. Podemos ir enumerando referencias conforme el metraje se desarrolla: Leone para los momentos de tensión, Ford en los planos largos -situando el espacio como un personaje más-. Y Nicolas Winding Refn también asoma la cabeza cuando Paltrow pretende despegarse de cierto clasicismo.

Young Ones Michael Shannon

Youngs Ones, pese a su atractiva premisa y a su sencilla propuesta argumental, conforma un relato irregular

Queda así un producto a medio camino entre todo, y que no desarrolla nada en profundidad. Y en este esfuerzo por sumar referencias y estilos, Young Ones pierde de vista a sus personajes, lo que provoca que quien gane o pierda en esta historia no nos preocupe lo suficiente.

Aunque de esta mezcla de elementos surgen cosas interesantes: en la sala de montaje se ha decidido realizar un uso abusivo de encadenados entre planos, lo que provoca una sensación a veces de espejismo, de apariencias borrosas, que casan a la perfección con las características del escenario donde todo transcurre. Por otra parte, en los momentos donde la acción toma protagonismo -en especial una de las escenas claves en la parte central del relato- se advierte pulso de un buen realizador. Pero como se reseña antes, escribir un guion sólo para concederse un espacio donde experimentar, hace que todo quede vacío. No deja de ser llamativo que Youngs Ones recibiera el premio al mejor libreto en Sitges –curiosidades a las que se presta el festival en su afán de repartir galardones-.

Youngs Ones pese a su atractiva premisa, y sencilla propuesta argumental, conforma un relato irregular. Sólo reflotado por algún destacable acierto. Se usa en la medida justa los efectos especiales para desarrollar un contraste entre la máquina y los adelantos tecnológicos, frente a las miserias del ser humano. Pero cuando termina esta historia no podemos más que estar disconformes, pues Paltrow tenía suficientes elementos para firmar un western futurista de culto. Disconformes y resignados. Nos quedará esperar si Jake Paltrow confirma esas buenas maneras que a veces se le presentan, y por otro parte, si los experimentos de este Young Ones le permiten consolidarse, depurar ideas, y obsequiarnos con proyectos más compensados en el futuro.

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